La atención de casi todo el planeta se centra en las últimas horas en las 75 hectáreas escasas del Puerto de Granadilla, en el sureste de Tenerife. Decenas de operarios y otros tantos miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado han estado durante la tarde de este sábado preparando las instalaciones para hacer posible el desembarco este domingo del pasaje del MV Hondius, el crucero antártico golpeado por un brote de hantavirus que ha provocado hasta el momento ocho casos y tres fallecimientos.
Todo, ante la atenta mirada de una multitud de profesionales de periódicos, radios y televisiones llegados de todo el mundo que, con los molinos eólicos girando como telón de fondo, han llenado como nunca antes los diques del puerto. Este, inaugurado en 2018 por el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), nunca ha llegado a aprovecharse en toda su capacidad a pesar de los casi 500 millones invertidos.
Es el enclave elegido por el Gobierno central para una operación “de una envergadura internacional que no tiene precedentes”, en las palabras de la ministra de Sanidad, Mónica García. Con un objetivo: evitar “cualquier contacto con la población civil, que no va a correr riesgo alguno”, según ha garantizado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una comparecencia conjunta celebrada este sábado al mediodía. Se han destinado 325 guardias civiles y 33 policías para el operativo de desembarco y luego repatriación, en el que habrá 23 países implicados.
La noche de este sábado, ya a pie de muelle, la ministra ha reiterado: “Está todo preparado”. A su lado, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus, ha afirmado: “Quiero que la gente de Tenerife confíe en lo que decimos. La preocupación es legítima por la experiencia con el covid; ese trauma todavía está presente. Os entendemos, pero la situación es mucho mejor ahora”.
Acabo de recibir la llamada de Su Majestad el Rey Felipe VI, para interesarse por #Canarias ante el operativo que se desarrollará para la repatriación de los pasajeros y tripulación del MV Hondius. Agradezco enormemente su preocupación y cercanía siempre con nuestra tierra…
— Fernando Clavijo (@FClavijoBatlle) May 9, 2026
Los tripulantes de la media docena de barcos atracados en el muelle Ribera tendrán una vista privilegiada del desembarco, pero tendrán que observar la operación desde el puente: solo pueden bajar a tierra previa solicitud y escoltados por la Policía Portuaria. Toda actividad está prohibida durante las operaciones, y la bahía quedará cerrada durante la evacuación. “De lo que se trata es de que hagamos las cosas bien”, resume uno de los oficiales a sus compañeros.
Sin intervención
Los trabajadores del puerto no intervendrán en el operativo, que queda a cargo de la Guardia Civil y los miembros de Sanidad Exterior. Una vez que se confirme que los aviones los están esperando, los pasajeros serán trasladados en zodiac, de cinco en cinco, los pocos metros que separan al muelle del crucero fondeado, para que este no toque tierra. Encerrados entre vallas naranjas subirán a los autobuses militares que los conducirán al aeropuerto, a 10 minutos.
Cada grupo de ciudadanos de una misma nacionalidad solo saldrá del puerto cuando el avión que deba llevarles a su país esté preparado para despegar y con los depósitos de combustible llenos. El grupo de españoles, formado por 13 viajeros del crucero y un tripulante, está previsto que sea el primero en partir de la isla.
Este es casi el final de un viaje que empezó ya hace un mes en el puerto de Ushuaia (Argentina), a casi 11.000 kilómetros de Tenerife y que solo completarán hasta Países Bajos 17 tripulantes filipinos que llevarán el barco hasta el país bajo cuya bandera navega el MV Hondius. Con ellos viajará el cuerpo de una pasajera alemana, fallecida por el hantavirus durante la expedición antártica.
Los vuelos con los que abandonarán las Islas Canarias no serán, sin embargo, la última etapa del largo viaje de los afectados, que ahora deben cumplir una larga cuarentena —la incubación del virus puede durar hasta seis semanas— de la que todavía no se conoce su fecha final. Las investigaciones en marcha deben determinar el día en el que se produjo el último contacto entre los viajeros y alguno de los afectados del brote. Esto y las pruebas diagnósticas a las que serán sometidos serán las que determinarán cuando podrá ponerse fin a las cuarentenas. “Estamos orgullosos de que haya sido la OMS quien haya elegido España para esta operación, dada la robustez de nuestros sistemas de vigilancia epidemiológica y de nuestro sistema sanitario”, ha concluído Mónica García.
Los 14 españoles evacuados lo harán en el hospital militar Gómez Ulla, adonde serán trasladados desde el aeropuerto de Torrejón de Ardoz. Todas las personas que han estado en el barco tras el inicio del brote tienen la consideración de contactos estrechos, lo que las obliga a pasar ahora por la cuarentena.
También serán trasladados a un hospital, situado en el noroeste de Inglaterra, los 26 ciudadanos británicos a bordo del MV Hondius, según han anunciado este sábado los responsable de la sanidad pública del país (NHS, en sus siglas en inglés). El Gobierno de Países Bajos, en cambio, ha decidido que los 13 pasajeros de esta nacionalidad cumplan una cuarentena de seis semanas en sus casas, según avanzó Sophie Hermans, ministra de Sanidad. El resto de países no ha anunciado todavía al cierre de esta edición qué medidas adoptarán con sus ciudadanos cuando lleguen a sus respectivos países.
Además de los 14 españoles a bordo del crucero, hay dos más cuyo estado de salud está siendo controlado por su relación con el brote. Una es una mujer de 32 años que coincidió en un avión en Sudáfrica con una de las fallecidas. Está hospitalizada en el Hospital Sant Joan de Alicante, si bien la García ha anunciado este sábado que ha dado negativo este sábado, según la PCR realizada por el Centro Nacional de Microbiología. “Conforme al protocolo establecido, se prevé la realización de una segunda prueba diagnóstica transcurridas 24 horas”, precisó Sanidad.
La segunda persona bajo vigilancia es otra mujer que estuvo en el avión y que permanece asintomática, por lo que en este caso es considerada un contacto estrecho. En esta ocasión, para evitar traslados innecesarios que puedan suponer un riesgo, este contacto seguirá la cuarentena en el Hospital Clínic de Barcelona.
Ha habido travesías, como la que llevó a Cristóbal Colón a descubrir América, que han cambiado el curso de la historia. Pero ninguna hasta el momento había recibido tanta atención mediática ni había sido retransmitida prácticamente en directo con la expectación —y también el miedo— con lo han sido los últimos días del crucero. Los nervios ante el inminente desembarco se han notado a medida que el MV Hondius se acercaba a costas españolas.

Sanidad e Interior han dado en los últimos tres días ruedas de prensa diarias para informar de cualquier pequeño detalle del crucero, la salud de sus ocupantes y los preparativos del desembarco. Y Tedros Ghebreyesus ha viajado especialmente a España y a Tenerife para mostrar su implicación y apoyo con las medidas adoptadas por el Gobierno español. Antes de volar a la isla con los ministros de Sanidad e Interior, Tedros se había reunido con el presidente del Gobierno español en Madrid, Pedro Sánchez.
“Aceptar la solicitud de la OMS y ofrecer un puerto seguro es un deber moral y legal para con nuestros ciudadanos, Europa y el derecho internacional. España estará siempre del lado de quienes necesitan ayuda. Porque hay decisiones que definen quiénes somos como sociedad”, ha defendido Sánchez tras el encuentro esta pasada tarde. Tedros, por su parte, ha agradecido “la solidaridad de España” al aceptar la llegada del barco.
Mientras, en la explanada del puerto industrial que es la Granadilla, llena de tubos, grúas, aspas de molino acostadas como inmensas canoas y contenedores, unas vallas separan el sector sobre el que están puestas todas las miradas. La visión del lugar donde bajarán los viajeros este domingo quedará algo tapada por una tienda verde de la Guardia Civil, cuyos agentes dirigen la actividad.
Desde el cónsul de Países Bajos hasta la directora general de Protección Civil, Virginia Barcones, distintas comitivas se acercaron para supervisar los preparativos. “Quiero ir exactamente al punto donde van a desembarcar”, indicó la segunda, antes de desplazarse hacia una esquina de la dársena principal y después seguir el recorrido preparado para los pasajeros, hasta la pista del aeropuerto. La acompañaban el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana; el portavoz del Gobierno Canario, Alfonso Cabello y el secretario de estado de Sanidad, Javier Padilla.
Cuando llegó el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, la infraestructura ya estaba montada y quedaba “la parte del ajuste fino”. Un carguero con la bandera de Hong Kong, de 200 metros de largo, es el testigo más cercano de la coreografía que aguarda al momento cumbre del desembarco mientras el MV Hondius avanza en aguas del Atlántico, dirección norte desde Cabo verde, con 151 ansiosos pasajeros para llegar a puerto.








