El escalofriante relato de la vecina que escuchó cómo mataron a Ángel Nicolás López y la imagen que no puede sacarse de la cabeza

El escalofriante relato de la vecina que escuchó cómo mataron a Ángel Nicolás López y la imagen que no puede sacarse de la cabeza


“Escucho una vez más al nene llorando y voy a denunciar”, le dijo Karen a su mamá. Vive al lado de la casa de Mariela Altamirano (28) y Maicol González (36), los únicos detenidos por la muerte de Ángel Nicolás López. El nene de cuatro años llegó sin signos vitales al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia durante la mañana del domingo de Pascuas, el 5 de abril pasado, y murió el día siguiente por 22 golpes en la cabeza que le provocaron heridas internas.

A un mes de su muerte, una testigo clave reveló a Clarín detalles escalofriantes de la noche que marcó el final del pequeño. Además, cómo sigue la investigación del caso que conmocionó a la ciudad chubutense.

Fueron semanas de gritos que atravesaron las chapas, de peleas que se repitieron casi todos los días, de golpes que se escucharon a metros de distancia. “Viste cuando sabes que no son correctivos, dice Karen.

Ella y su mamá ya lo habían hablado: la próxima vez iban a hacer la denuncia. No podían mirar para otro lado, pero no llegaron. El cuerpo de Ángel no aguantó más.

Hacía poco que Karen conocía a Ángel. Le llamó la atención cuando lo vio aparecer de golpe en el patio de sus vecinos. Maicol le explicó al padre de la mujer que “el nenito era hijo de Mariela y que le habían sacado la custodia al padre biológico”.

Antes, el nene había vivido con su papá, Luis López (34), y con Lorena Andrade (34), su mamá del corazón. Pero en noviembre del año pasado, después de denuncias cruzadas, el juez Pablo José Pérez decidió entregarlo a su madre biológica.

La misma mujer que lo abandonó cuando tenía apenas un año, a quien ya le habían quitado la tenencia de otro hijo en Corrientes por maltratos, y que llevó a vivir a Ángel a una casa precaria de chapas.

Karen vive con sus padres y su casa lindera con la de Mariela Altamirano. Desde su terraza veía jugar a Ángel. A veces, el nene se acercaba hasta la enredadera que separa los patio y la corría con sus manos chiquitas para acariciarle el pelo al perro de su vecina. Hoy, son recuerdos imposibles de borrar.

El fin de semana de Pascuas, sus padres se fueron y Karen quedó sola en la casa. “Esos días habré escuchado una discusión entre ellos, que era normal porque se peleaban siempre”, cuenta.

El sábado 4 de mayo, Karen puso un poco de música, pero la bajó enseguida. Escuchó ruidos extraños en la casa de sus vecinos y ella estaba sola.

“El sábado entre las 23 y 24 se escucharon ruidos de golpes de chapa, gritos. Y, de un momento a otro, se apagó el griterío”, recuerda con angustia.

La casa donde vivió Ángel con su mamá biológica y su padrastro. Foto: Juano Tesone.

La joven se fue a dormir y se levantó con los gritos de Altamirano, quien fue a pedirle ayuda: “Salí y me preguntaron si la podía llevar a urgencias. Le pregunté qué había pasado y me dijo que le agarró una epilepsia”.

Karen no entendía nada, algo no le cerraba. Y entonces lo vio a Ángel. Hoy a un mes de aquel momento no puede sacarse la imagen de su cabeza. Lo tuvo entre sus brazos, le tomó el pulso y no sintió nada. “Sus labios estaban azules y su cuerpo era una gelatina, no tenía movimiento”, confiesa.

“Fue horrible, justo iba para el auto y llegó la ambulancia pero ni el conductor, camillero o acompañante sabían hacer RCP. Le agarré la carita pero no tenía pulso”, agrega.

Tuvo que llegar la Policía para hacer las maniobras. Mientras, Maicol González sostenía a su beba de seis meses en brazos.

“Lo vi normal. Estaba con la bebé así como un día cualquiera. No se veía afectado ni nada. Nosotros hablamos con mi familia de que una persona que hace artes marciales sabe pegar para que no se den cuenta de los moretones. A mí nunca me cerró”, explica.

“Quemaron cosas en un tarro de YPF”

Karen habla en voz baja, todavía conmocionada por lo que pasó. Con los días, empezó a recordar cosas que en ese momento pasaron desapercibidas.

La semana previa a la muerte de Ángel, Mariela y Maicol tenían la pileta armada en el patio. Después de la muerte del menor, la sacaron enseguida. Y el martes, menos de 48 horas después, algo volvió a despertar a Karen. Un olor fuerte, a quemado, que venía de la casa de al lado.

Por un momento, pensó que eran vecinos que venían a prender fuego la casa de la madre biológica y el padrastro de Ángel. Se acercó a la ventana y los vio a los dos quemando cosas en un tacho grande de YPF.

“Me levanté rápido porque pensé que habían venido a prender fuego la casa y era el tacho de YPF. Estuvieron quemando cosas ahí”, cuenta.

La investigación

Este martes, Luis López se constituyó como querellante junto a su abogado Roberto Castillo en la causa que investiga la muerte de Ángel Nicolás López. Ahora puede actuar de forma activa en la causa, pedir pruebas, acusar y solicitar una condena.

Luis López, el papá biológico de Ángel, se constituyó como querellante de la causa penal. Foto: Martín Levicoy.

Todavía se esperan los resultados de los estudios complementarios de la autopsia y las pruebas de los celulares de los detenidos.

Además, López y Castillo presentaron una denuncia penal contra la psicóloga Jennier Grisel Leiva, quien redactó uno de los informes con los que se basó el juez Pérez para sacarle la tenencia del nene al padre y entregarlo a su madre biológica.

A Leiva, integrante del Servicio de Protección de Derechos (SPD) de Comodoro, la acusan de incumplimiento de los deberes de funcionario público y abandono de persona seguido de muerte.

La psicóloga Jennifer Grisel Leiva fue denunciada por el padre de Ángel.

Altamirano y González, presos

Mariela Altamirano, madre biológica de Ángel Nicolás López, y su pareja, Maicol González están detenidos desde el 12 de abril. Ella está imputada por homicidio agravado por el vínculo y presa en un Instituto Penitenciario que se ubica entre la ciudad de Trelew y Madryn.

Mientras que el padrastro está acusado de homicidio simple y detenido en la Alcaldía Policial de Comodoro Rivadavia.

González fue el único de los dos que habló hasta el momento. Durante la audiencia de detención, aseguró que en el ámbito familiar a Ángel “se lo corregía o se le daba un coscorrón como a cualquier nene, pero esas barbaridad que dicen de golpes y maltrato y agua fría no”. En ese momento, el juez Alejandro Soñis dictó la prisión preventiva de ambos por seis meses.