Los procedimientos se realizaron en Zona Sur tras una investigación que permitió identificar un vehículo utilizado en los hechos. No se autorizó el secuestro del rodado ni de celulares.
Personal de la División Policial de Investigaciones (DPI) llevó adelante este lunes una serie de allanamientos en distintos puntos de Comodoro Rivadavia en el marco de una investigación por robos ocurridos el pasado 30 de abril. Los procedimientos arrojaron resultados positivos, con la recuperación de la mayoría de los elementos denunciados y el hallazgo de otros objetos vinculados a hechos delictivos anteriores.
Según explicó a Crónica el jefe de la DPI, subcomisario Javier Orellano, las diligencias estuvieron relacionadas con tres robos registrados en una misma jornada en los barrios Bella Vista, Roca y Morejón. A partir de tareas investigativas, los efectivos lograron establecer que en todos los hechos se utilizó el mismo vehículo: un Ford Fiesta de color blanco.
Este dato resultó importante para avanzar en la causa, ya que permitió identificar a los presuntos autores y solicitar órdenes de allanamiento que se concretaron en viviendas ubicadas en el barrio 30 de Octubre —en el edificio 43 de las 1008 viviendas—, sobre avenida Polonia al 2200, y en el barrio Abel Amaya, en el sector final de avenida Chile.
Durante los procedimientos, la policía logró recuperar una importante cantidad de elementos sustraídos, entre ellos televisores de grandes dimensiones. Además, se secuestraron otros objetos que podrían estar relacionados con robos anteriores, los cuales quedaron bajo análisis para su posterior identificación.
Orellano confirmó que las personas involucradas son conocidas en el ambiente delictivo y cuentan con antecedentes por hechos similares. Asimismo, indicó que se corroboró que los sospechosos efectivamente residían en los domicilios allanados.
Si bien la investigación permitió esclarecer estos tres hechos cometidos en un mismo día, desde la DPI señalaron que los implicados también estarían vinculados a otros robos previos. En esos casos no se contaba con pruebas suficientes como imágenes claras o identificación del vehículo.
En cuanto a las medidas judiciales, el subcomisario detalló que no se solicitaron detenciones, pero sí el secuestro del vehículo utilizado y de teléfonos celulares de los sospechosos. Sin embargo, estas medidas no fueron autorizadas.
Desde la DPI advirtieron que la imposibilidad de secuestrar el rodado representa una limitación importante en la investigación, ya que podría haber sido sometido a pericias específicas. Además, remarcaron que esto impide evitar que los sospechosos continúen utilizando el vehículo para cometer nuevos delitos.
La investigación se apoyó principalmente en el análisis de cámaras de seguridad, herramienta que resultó fundamental para identificar el automóvil y, posteriormente, a los presuntos responsables de la seguidilla de robos.








