El fútbol femenino crece en popularidad y en alcance, pero aún no termina de ser legitimado

El fútbol femenino crece en popularidad y en alcance, pero aún no termina de ser legitimado

¿Qué duda cabe de que en Argentina el fútbol es popular? Si para corroborarlo se necesitara una encuesta sobre el tema, aquí está: una recién publicada marca que casi tres de cada diez argentinos juegan al fútbol al menos una vez por mes. Y el 14% lo hace semanalmente. Lo que no estaba tan claro es que el fútbol -en su versión femenina- también se está volviendo muy popular. Y esta encuesta lo demuestra.

La prueba surge de un reciente estudio de opinión nacional realizado por la consultora Voices! Junto a la ONG Winn Argentina. El trabajo encontró que -aunque la frecuencia de juntarse a patear sigue siendo mayor entre varones, ya alcanza al 25% de las mujeres, quienes afirman que “sí, jugó alguna vez al fútbol en los últimos 12 meses”.

Este fenómeno es global, claro. Basta revisar datos como el que ocurrió hace unas semanas cuando el equipo femenino del Barcelona se enfrentó con las chicas del Real Madrid. Ese partido en el estadio Camp Nou registró el récord de 60.067 espectadores alentándolas.

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Por otra parte, en Argentina –en 2023– un amistoso con la selección femenina de Venezuela, que se hizo en el cordobés estadio Kempes, convocó a 31.800 personas a la cancha.

Sin embargo, los medios y las empresas relacionadas con el mundo del deporte (organizadoras, auspiciantes, redes, etc.) no parecen –todavía– registrar esta creciente popularidad. Según el estudio de Voices! el 65% de la gente considera que “el fútbol femenino recibe hoy menos visibilidad de la que merece en medios de comunicación y redes sociales”.

Otro dato que surgió del trabajo de investigación es que hallaron que tres de cada diez argentinos siguen novedades sobre contenidos de fútbol femenino al menos una vez por mes. Y el 14% lo hace semanalmente, lo cual indica hábitos de consumo de esta temática ya instalados, y no solo un interés declarativo, interpretan las autores del paper.

Este seguimiento de la actividad deportiva femenina crece muy fuerte entre quienes juegan al fútbol en forma regular: de hecho, llega al 57% entre quienes lo practican con frecuencia.

“En todo el mundo el deporte femenino, y también el futbol, está teniendo una gran aceptación popular en todo el mundo. Es una industria que mueve millones en Europa y Estados Unidos. La diferencia es que en Latinoamérica todavía lo miramos de afuera”, le dijo a PERFIL Gabriela Oliván, fundadora de la ONG Winn especializada en esta temática.

Y agregó: “Basta ver lo que pasó con el equipo del Barcelona femenino, que tiene varias jugadoras valuadas en millones de dólares y una convocatoria que hace que llene los estadios donde juega”. Y aporta un dato: la asistencia total en la Fase de Grupos/Liga superó los 200 mil espectadores durante la temporada 2025/26.

Según Oliván, a pesar de que hay una importante audiencia argentina interesada en seguir el deporte femenino, lo que todavía vemos es que los directivos de clubes o los tomadores de decisiones en instituciones de temas asociados al deporte siguen viendo el futbol femenino como algo “social”, casi con una mirada condescendiente. “Los directivos y las federaciones suelen decir: ‘está bien que las chicas jueguen, así pueden salir de la calle y tener buenos hábitos’. Le dan una mirada básicamente social y no se dan cuenta de que este deporte tiene también una perspectiva de negocios. Entonces, por ejemplo, no se profesionaliza correctamente el futbol femenino porque no se lo considera algo económicamente viable o interesante”, afirma Oliván.

Según su visión, consideran al fútbol femenino como “algo a lo que darle algunos recursos por deber ser, pero no suelen buscarles buenos entrenadores o darle los tiempos y los materiales que necesita un equipo deportivo profesional. “No le asignan recursos y tampoco tratan de comercializar esa liga. Prefieren dejarlo como una necesidad social y lo que hacen es darle un tratamiento cosmético”.

Pero Oliván asegura que sí hay lugar –y un público objetivo considerable– interesado en los devenires de esta modalidad deportiva. “Incluso las empresas y las marcas no se dan cuenta de que buena parte de los interesados en este deporte pertenece a los grupos sociales ABC1, que suelen ser el foco de la publicidad más buscado por su poder de consumo”, dice la experta.

La experta también llama la atención sobre otro dato: en el interior del país la aceptación del futbol femenino es mayor que en el GBA y las grandes ciudades. En la encuesta se ve que el seguimiento y las percepciones positivas sobre esta forma deportiva, crecen fuera de CABA, tanto en consumo como en actitudes. De hecho en el interior el 57% de los encuestados sostiene que cuando una marca apoya al fútbol femenino, mejora su percepción de esa marca y esa idea cae al 48% en Caba.

La pregunta que deja flotando el informe es clara: no se trata de si el fútbol femenino tiene futuro. Eso ya está respondido. La duda es quién va listo cuando ese futuro se vuelva presente masivo.

Un deporte con larga historia

E.G.

El primer club de mujeres fue fundado en Londres en 1894. El primer partido femenino de fútbol disputado en Argentina del que existe registro fue en 1923 y se hizo en la antigua cancha de Boca entre dos equipos denominados “Argentinas” y “Cosmopolitas”. Asistieron al encuentro aproximadamente seis mil personas. En 1971, la Selección Argentina, participa por primera vez en un Mundial de fútbol, el segundo en organizarse, de modo no oficial. 17 jugadoras viajaron a México sin botines, médico, masajista, ni entrenador. En 1986 fue conformada la Asociación Argentina de Fútbol Femenino (AAFF), que pudo organizar varios torneos e incluso viajar a competir internacionalmente. En 1991 la AFA absorbió a la AAFF y organizó el primer torneo oficial de fútbol femenino, y participaron ocho clubes.

Según un informe del Congreso Internacional de Fútbol, el fútbol femenino fue la actividad deportiva con mayor crecimiento mundial durante la década de 2010. Por su parte la AAFF estima que alrededor de un millón de mujeres lo practican.