cómo la Guerra de Malvinas condicionó la preparación de la Selección y puso en duda el Mundial

cómo la Guerra de Malvinas condicionó la preparación de la Selección y puso en duda el Mundial


La preparación para el Mundial de España estuvo signada, desde el 2 de abril, por la Guerra de Malvinas. Casi ningún aspecto futbolístico estuvo ajeno a lo que estaba pasando: desde la alocada idea de perpetuarse en el poder de la última y sangrienta dictadura militar —en ese momento encabezada por Leopoldo Galtieri— hasta la rendición el 14 de junio, un día después del debut ante Bélgica. Fueron 74 días de falsas esperanzas, patriotismo barato, angustia, dolor y 649 argentinos caídos.

A 41 días del inicio de la Copa del Mundo, el 3 de mayo, la sombra de un boicot de los tres países británicos todavía sobrevolaba. Había denuncias y desmentidas, rumores y aclaraciones, una idea de suspender el torneo y un trabajo entre bambalinas de dirigentes de la FIFA.

En la Argentina, casi todo se tiñó de un tinte patriótico del que no estuvieron ajenos los jugadores de la Selección ni los dirigentes de la AFA. A mediados de abril, se anunció un amistoso entre combinados de Capital y Provincia, en la cancha de Vélez, para recaudar dinero para el Fondo Patriótico, otra estafa de los militares a toda la población.

Una de las primeras decisiones de la AFA fue renombrar el torneo de Primera División que comenzaría después del Mundial. En la reunión de Comité Ejecutivo del 21 de abril, se decidió denominarlo “Soberanía Argentina en las Islas Malvinas”. No cambiaron el del Nacional que se estaba jugando porque, antes del arranque, se había decidido llamarlo “General Don José de San Martín”.

Retro Mundial: la cuenta regresiva

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Uno de los jugadores argentinos que quedó envuelto en el fuego cruzado fue Osvaldo Ardiles, quien entonces jugaba en Tottenham de Inglaterra. El 3 de abril, el volante cordobés ya sabía que, tras el encuentro por la liga contra Leicester, viajaría a Buenos Aires para incorporarse al seleccionado. Sin embargo, no fue ajeno a lo que sucedió el 2 de abril. “La hinchada del Leicester me silbaba y gritaba ‘England’ cada vez que yo agarraba la pelota. Pero la del Tottenham replicaba con ‘Argentina, Argentina’”, contó Ardiles luego.

En Inglaterra. Ardiles y Villa brillaron en el Tottenham Hotspur de Londres.

Después de ese día, el volante pensó que sería su último partido en el fútbol inglés. Al llegar a la Argentina, el 5 de abril, le dijo a Clarín: “No sé si volveré a jugar otra vez en Inglaterra”. Y agregó: “No sé realmente, como se dice, si me confiscaron los bienes en Inglaterra. Y además, no me interesa lo más mínimo. Para los ingleses, el problema de Malvinas es político exclusivamente; para nosotros, en cambio, es una reivindicación”. Tras el conflicto, Ardiles jugó un año en el Paris Saint-Germain y luego regresó sin problemas a Inglaterra. En la guerra perdió a un primo: el aviador militar José Leónidas Ardiles.

Todos los días había novedades bélicas y futbolísticas. La gran duda era si la FIFA iba a tomar medidas contra Argentina o contra Inglaterra, o si alguna de las selecciones promovería un boicot. Dos exministros de Deportes británicos, Hector Monro y Denis Howell, solicitaron a inicios de abril que la FIFA prohibiera la participación argentina a menos que las autoridades se retiraran de Malvinas. Sin embargo, David Neil Macfarlane, en ese momento a cargo, afirmó: “Millones de personas en Gran Bretaña verían muy extraño que nuestros tres equipos se retiraran del Mundial de fútbol por ese motivo. No es cuestión de promover ningún boicot”. Igualmente, la Cámara de los Comunes señaló que el gobierno no tenía plan alguno, aunque recomendó a los deportistas no competir con los argentinos y a las asociaciones concertar encuentros amistosos.

En la primera quincena de mayo se resolvió todo; sin embargo, la idea del boicot seguía en la agenda de los medios. Por eso, el 2 de mayo, en una de las conferencias de prensa, Menotti sentenció ante algunos pedidos ingleses de excluir a Argentina del Mundial: “Si algún representante del gobierno inglés solicitó boicotear el Mundial, tiene un desconocimiento total del deporte y su origen. No hay que mezclar deporte y política. Hace unos días jugaron Argentina e Inglaterra en hockey y no hubo problemas. En los Juegos Olímpicos se enfrentaron los cubanos y los norteamericanos y no creo que sean muy amigos. Es como si le prohibiera venir a la Argentina a Laurence Olivier. Me pareció una barbaridad que Argentina no concurriera a las Olimpiadas de Moscú. Si es cierto esto de los ingleses, habría que mandarles un libro del barón Pierre de Coubertin. Esto del boicot seguro no representa el sentimiento del pueblo inglés. Es idea de algún loco”.

El 3 de mayo, un cable de la agencia AFP afirmaba que se habían suspendido temporariamente las apuestas debido al posible boicot de los equipos británicos. Incluso se aseguraba que la FIFA había iniciado contactos con las federaciones de Portugal, Suecia y Rumania, los posibles reemplazantes. Los dos primeros porque habían escoltado a Escocia e Irlanda del Norte, respectivamente, mientras que Rumania había sido tercera en la zona de Inglaterra, donde el segundo, Hungría, se había clasificado.

No era algo ilógico el reemplazo del país siguiente en las eliminatorias. Lo había definido la FIFA en enero de 1982 ante una posible deserción de El Salvador y Polonia por otras cuestiones. Mientras todo eso ocurría, cuatro jugadores de la Selección estuvieron presentes en el estudio de ATC (hoy TV Pública) para donar dinero (mil millones de pesos de aquella época) en nombre del plantel para el Fondo Patriótico. Fueron Daniel Passarella, Ardiles, Patricio Hernández y Diego Maradona, quien además donó por su cuenta cien millones de pesos.

Desde Brasil, en una entrevista publicada el 13 de mayo, João Havelange, presidente de la FIFA, afirmaba que había pensado en la suspensión del torneo ante la amenaza de un boicot y que por eso se preocupó por reforzar todos los seguros. Al día siguiente, el 14 de mayo, Joseph Blatter, el ladero de Havelange y futuro presidente de la entidad, afirmó que los equipos británicos habían confirmado vía télex su participación en el torneo.

Uno de los argumentos de la FIFA para no tomar medidas y sostener la participación de todos era que Argentina no podía medirse de ninguna manera con Inglaterra e Irlanda del Norte en la primera fase, y que solo había una opción de que se enfrentara con Escocia, cosa que, finalmente, no ocurrió.