En diciembre de 2019 asumí el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, responsabilidad para la que fui reelecto cuatro años después. Se trata de un territorio del tamaño de Italia, que concentra casi el 40% de la población argentina, produce más de un tercio del PIB nacional y constituye el corazón industrial y productivo del país. En otras palabras, me toca gobernar la provincia que más sufre el experimento distópico que Milei está aplicando en Argentina.








