Vivir en una antigua casa de pescadores a pocos pasos del mar: así es la vivienda de 70 metros cuadrados que resiste a la gentrificación


Es una vivienda sencilla, de 70 metros cuadrados. Tiene tejas planas alicantinas y una fachada blanca con zócalo. Recibe luz, mucha luz. Y su ubicación es envidiable: basta abrir la puerta y cruzar un sencillo paseo marítimo para llegar al mar. Es uno de los alrededor de 500 inmuebles que dan singularidad a un pequeño rincón frente al Mediterráneo en el barrio de El Palo, al este de la ciudad de Málaga. Una zona de origen humilde, de pescadores que levantaron minúsculos habitáculos sobre la playa que, con el tiempo, fueron evolucionando. Aquella solución se convirtió, sin embargo, en problema para las generaciones que llegaron después, porque el suelo era parte de la playa y aún es público, así que hacer cualquier tipo de obra requiere de permisos complejos de obtener. Son justo esos obstáculos los que ha conseguido solventar el arquitecto Francisco Ortega, de 35 años, para dar vida a la modesta Casa Sotarrá gracias a una obra sin estridencias que ha buscado restituir su cubierta y redistribuir su interior para ganar eficiencia climática y cumplir con las normativas de habitabilidad.

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