Nada como un poco de pompa y circunstancia para sanar las heridas en una relación bilateral, la de Londres y Washington, muy tocada en los últimos meses. La fórmula, desde luego, parece infalible cuando se trata de congraciarse con el presidente estadounidense, Donald Trump, y al otro lado se encuentra la monarquía británica. Después de meses de imprecaciones contra el primer ministro Keir Starmer y su Gobierno, y de amenazar la semana pasada incluso con reconocer la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas, este martes el republicano ha tenido palabras muy cálidas hacia los lazos bilaterales al dar la bienvenida formal a la Casa Blanca al rey Carlos de Inglaterra y de su esposa, Camilla, en el segundo día de la visita de Estado del matrimonio real. Pero junto a los fastos, el soberano británico ha portado un claro mensaje a un Trump desdeñoso hacia los socios europeos: la alianza transatlántica entre Estados Unidos y Europa “es hoy más importante que nunca”.







