Ucrania quiere ser amiga de Israel, pero el Gobierno de Benjamín Netanyahu prefiere llevarse bien con Rusia. Israel mantiene una supuesta neutralidad entre los dos contendientes pese a que Volodímir Zelenski no ha cejado en su empeño de ganárselo como aliado. Existe una gran afinidad ideológica de la mayoría social ucrania respecto a Israel, según muestran las encuestas, pero Netanyahu no ha respondido a las llamadas de apoyo del presidente ucranio. Ahora, además, Kiev acusa a empresas israelíes de comprar cereales exportados por Rusia desde los territorios ocupados en Ucrania. Un comercio ilegal, según el derecho internacional, bajo amenaza de sanciones de la Unión Europea, que ha embarrado aún más las relaciones bilaterales.








