La democracia ya no empieza en las urnas, sino en la pantalla

La democracia ya no empieza en las urnas, sino en la pantalla



La democracia ya no empieza el día de las elecciones. Empieza mucho antes, en la pantalla del móvil. Antes del café, antes de la primera conversación, antes incluso de que aparezca un argumento, ya pasó por nosotros un vídeo fuera de contexto, una frase fabricada para irritar, una imagen dudosa, una certeza instantánea. Cuando por fin salimos de casa, la conversación pública ya ha sido empujada unos milímetros hacia el enfado o la sospecha. Y eso importa porque la democracia necesita exactamente lo contrario: tiempo, distancia y matiz.

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