Fuera de la Champions, el Barcelona dejó claro en Getafe que no quiere que se le escape la Liga. No era momento para distracciones tras el empate del Real Madrid en La Cartuja ni para lamentos por la lesión de Lamine Yamal. Y el Barça se mostró concentrado y efectivo en el Coliseum, justamente virtudes de las que presume el equipo de Bordalás, superado en el área de Joan García e incapaz de frenar dos contraataques letales de los azulgranas resueltos por Fermín y Rashford. El Barcelona tiene cada vez más lejos al Real Madrid en el retrovisor —11 puntos— y Flick comienza a acercarse a su segunda Liga en el banquillo azulgrana. Si el Barça gana el próximo sábado a las 21.00 en su visita a Osasuna y el Madrid no vence el domingo a la misma hora en campo del Espanyol, los barcelonistas serán campeones. Ya no podrán celebrarlo con Lamine en el campo, pero tienen a Pedri. Y Pedri es mucho.
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David Soria, Domingos Duarte, Juan Iglesias, Djené Dakonam (Abdel Abqar, min. 75), Davinchi (Alex Sancris, min. 75), Sebastián Boselli (Kiko Femenía, min. 45), Luis Milla, Mauro Arambarri (Abu Kamara, min. 80), Mario Martín, Martín Satriano y Veljko Birmancevic (Luis Vázquez, min. 45)
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Joan García, Jules Koundé (Ronald Araujo, min. 59), Gerard Martín, João Cancelo, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Fermín López (Alejandro Balde, min. 81), Gavi (Frenkie de Jong, min. 59), Pedri (Marc Casadó, min. 87), Roony Bardghji (Marcus Rashford, min. 59) y Robert Lewandowski
Goles
0-1 min. 44: Fermín. 0-2 min. 73: Rashford
Arbitro Francisco José Hernández Maeso
Tarjetas amarillas
Koundé (min. 19), Gavi (min. 38), Djene (min. 62), Mario Martín (min. 86)
Nunca estuvo incómodo el Barcelona en Getafe. Interpretó los tiempos del juego y los espacios. En definitiva, un Barça paciente y práctico que no olvidó a Lamine Yamal, pero supo reemplazarlo. No era la primera vez esta temporada que Flick diseña un Barça sin el 10. Lo que ocurrió en Getafe fue que el alemán tuvo que repensar un equipo que jornada a jornada se había entregado a su figura, comparable a su ídolo Neymar en la manera de entender el juego y la vida, pero también a Messi a la hora de traer felicidad, o al menos alivio, en esas tardes que amenazan con volverse infelices. Y así se presentaba Getafe, últimamente territorio hostil para el Barcelona, frente a un equipo que especula, pero no recula; siempre bien armado para apretar líneas, un hándicap para un conjunto que llegaba sin su gran especialista para inventar espacios donde no los hay como Lamine.
Con el 10 descartado para lo que resta de temporada, a la espera de Raphinha, el Barcelona necesitaba la mejor versión de Pedri. Esa en la que se luce, pero sobre todo en la que hace lucir a sus compañeros. Así lo hizo el canario en el Coliseum: calculó lo incalculable. Es decir, cómo hacer para que el balón le llegara en tiempo y forma a Fermín en un campo en el que la pelota no viaja a la velocidad a la que lo hace en el Camp Nou.
Fermín no desaprovechó el regalo de Pedri, ni el Barcelona el del Getafe. No abundan las oportunidades frente a los equipos de Bordalás. Cuando los azulones se abrieron para apretar el acelerador, Cubarsí recuperó el balón, Pedri entendió que era el momento y Fermín no falló, como unos minutos antes había hecho Roony, precisamente el jugador que debía demostrar que merecía los minutos que reclamaba tras reemplazar al futbolista aparentemente irremplazable, Lamine.
Roony no aprovechó su momento, pero tampoco destacó Dani Olmo, otro de los azulgranas que mejor se manejan frente a rivales cerrados. El partido se jugaba más al ritmo de los centrocampistas que de los delanteros, siempre atentos, en cualquier caso, los defensas del Barcelona, especialmente Pau Cubarsí, cada vez más líder de una zaga huérfana desde la marcha de Íñigo Martínez y el extravío de Araujo.
Apareció en Getafe precisamente un extraviado: Rashford. Esta vez fue Lewandowski el que se vistió de Pedri. Curioso partido para el polaco, sin presencia en el área rival, surgió en campo propio para lanzar al delantero inglés. Rashford no ha demostrado gran voluntad para presionar ni gran capacidad para interpretar el juego azulgrana, pero vuela como el viento y tiene la portería entre ceja y ceja.
Frente a un Getafe entregado, sorpresivamente disperso, Rashford recorrió 90 metros para firmar su séptimo gol en la Liga, 13 en la temporada, y regar de tranquilidad al Barça, justo cuando Joan García comenzaba a sentir la presión azulona: un minuto antes, Cubarsí había salvado el empate con el que se relamía Arambarri.
El Barça recuperó entonces la tranquilidad y el dominio del partido, que había amagado con arrebatarle el Getafe. El encuentro volvió a sonreír a los azulgrana de la misma forma que el título de Liga empieza a sentir que va a quedarse una temporada más en Barcelona. A 11 puntos del Madrid, con solo 15 en juego, el equipo de Flick ya tiene cita para proclamarse campeón: la próxima semana. Pero incluso fantasea con la idea de cantar el alirón el 10 de mayo, día en que el Madrid visitará el Camp Nou.








