El mundo rural es vital para el desarrollo de América Latina y el Caribe | América Futura

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Durante los últimos ochenta años, los habitantes de las áreas rurales de América Latina y el Caribe han buscado nuevas oportunidades de vida en las ciudades. Este proceso de urbanización nos ha convertido en la región más urbanizada del planeta. Sin embargo, hoy en día, el gran potencial del mundo rural puede convertirse en el principal motor de desarrollo productivo y también de cierre de brechas estructurales gracias a una mezcla única en el mundo: recursos naturales, seguridad alimentaria y biodiversidad.

Muchas veces el mundo rural es visto desde la óptica de las carencias: pobreza, rezago, baja productividad o falta de servicios. Pero esta realidad está cambiando. Los territorios rurales de nuestra región están atravesando profundas transformaciones económicas, sociales, tecnológicas y ambientales que abren nuevas oportunidades para el desarrollo.

El nuevo reporte de economía y desarrollo de CAF, Raíces del futuro: el nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe, muestra que el desarrollo rural no debe entenderse únicamente como una agenda sectorial vinculada al agro, sino como una oportunidad estratégica para toda la región.

Hoy, el mundo rural de América Latina y el Caribe concentra alrededor de 120 millones de habitantes, más de 18 millones de unidades productivas agropecuarias, el 22% de la superficie boscosa global, el 50% de la biodiversidad conocida y cerca del 60% de los recursos mundiales de litio. En las últimas décadas, la producción agropecuaria de la región se multiplicó por cinco, y su participación en las exportaciones agropecuarias globales alcanza el 21%.

Sin embargo, persisten brechas estructurales: el valor agregado por trabajador agropecuario en la región equivale solo al 12% del de Estados Unidos, y casi siete de cada diez trabajadores rurales se desempeñan en la informalidad, mientras que un tercio de la población rural vive en pobreza.

Pero el futuro del mundo rural no depende solo del agro. Los territorios rurales tienen un enorme potencial para diversificar su actividad económica hacia sectores como el turismo, la pesca y acuicultura, la bioeconomía, las energías limpias y la transformación de recursos naturales con mayor valor agregado.

El desarrollo rural se presenta como una oportunidad estratégica que demanda políticas públicas integradas para aprovechar las transformaciones en curso y cerrar brechas estructurales. No basta con actuar de manera aislada sobre un sector o un territorio; es necesario construir una visión integral que fortalezca las capacidades productivas y humanas, mejore la integración territorial y promueva un desarrollo rural más inclusivo, dinámico y sostenible.

Frente a este panorama, CAF propone una hoja de ruta integral orientada a transformar el potencial del mundo rural en desarrollo sostenible e inclusivo. Esta agenda combina políticas productivas, sociales y de infraestructura, temas en los que CAF ha venido trabajando con sus países miembros en los últimos años.

En el ámbito productivo, promueve la adopción tecnológica, la digitalización, la diversificación y la agregación de valor, junto con el fortalecimiento de la gobernanza de los recursos naturales. En el plano social, enfatiza la necesidad de ampliar la protección social y desarrollar capacidades para acceder a empleos de mayor calidad. En materia de servicios, subraya la urgencia de cerrar las brechas tanto en acceso como en calidad.

América Latina y el Caribe tiene todo para convertirse en una región solución frente a los grandes desafíos globales. Pero para lograrlo debemos mirar más hacia nuestros territorios rurales, reconocer su potencial y convertirlos en protagonistas de una nueva etapa de desarrollo. Allí están, en buena medida, las raíces de nuestro futuro.