Hermanos Gao es el nombre de fantasía del artista conformado por dos hermanos nacidos en Jinan, provincia de Shandong, República Popular China. El mayor, Gao Zhen, nació en 1956, y Gao Qiang, en 1962. El dúo ganó relevancia en la escena artística de su país a partir de 1990, alcanzando prestigio mundial hacia el 2000.
Entre sus obras, satíricas al régimen y figura de Mao –venerado líder fundador del Partido Comunista Chino y timonel hasta su muerte de la República Popular–, se encuentran las esculturas Miss Mao (Mao con senos y nariz de Pinocho), La ejecución de Cristo (pelotón de fusilamiento chino apuntando a Jesucristo), La culpa de Mao (escultura tamaño natural de Mao arrodillado en el suelo expresando remordimiento) y la gigantesca La señorita Mao intenta posarse en la parte superior de la cabeza de Lenin (título que describe el tema con claridad).
El padre de estos hermanos fue víctima de la represión política durante la Revolución Cultural, acusado de traidor de clase y otras típicas frases difamatorias, se “suicidó” en un campo de detención sin que la familia tuviera acceso al cuerpo para darle sepultura. Pero más allá de esta marca a fuego en el pasado de los artistas, ocurrió un suceso clave, funesto, que llamó a la mala suerte de Gao Zhen, que hoy es noticia.
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La señorita Mao está ubicada en el centro de la ciudad de San Antonio, Texas, Estados Unidos. Fue llevada allí por el promotor inmobiliario y coleccionista de arte James Lifshutz, propietario del centro de arte contemporáneo Blue Star. La misma –que tiene 6,4 metros de altura, está cromada y pesa 2 toneladas– se inauguró menos de un mes después de que Rusia invadiera Ucrania.
El hecho de mal agüero referido fue policial y ocurrió a principios de noviembre de 2022. Para esa época, el abogado Christopher Rodríguez, oriundo de Panama City, Florida, condujo un coche de alquiler durante 1.370 km hasta San Antonio. En la madrugada del 7 de noviembre, accedió a un patio donde se encontraba la estatua La señorita Mao…, colocó dos bidones cargados de explosivos en la base de la escultura, les disparó con un rifle y provocó una gran explosión que dañó la obra. Rodríguez logró escapar sin ser identificado.
Luego de manejar 1.500 km desde su domicilio hasta el estado de Virginia, en la madrugada del 24 de septiembre de 2023, Rodríguez viajó en taxi hasta las inmediaciones de la Embajada de China en Washington, colocó una bolsa llena de explosivos contra una pared trasera del edificio e intentó detonarla disparando con su rifle. Falló tres veces y escapó alertado por las sirenas de la policía.
Mes y medio después lo detiene el FBI, va a juicio, y el 2 de agosto de 2024 se declara culpable por el daño, posesión de explosivos y armas sin registrar. El fanático nacionalista creyó que la estatua era un homenaje pro comunista, no comprendió la posición crítica de la obra: un busto gigante del líder soviético Vladimir Lenin sobre el que hace equilibrio la versión diminuta y feminizada del líder comunista Mao Zedong.
Justamente, en agosto de 2024, el día 26, mientras Gao Zhen (radicado en Estados Unidos desde hace años) visitaba a familiares en China, fue detenido por la policía de la ciudad de Yanjiao, en Sanhe, provincia de Hebei. Desde entonces, se encuentra recluido en el Centro de Detención de esa ciudad. También prohibieron a su esposa salir del país, donde permanece junto con el hijo de ambos, de 7 años, ciudadano estadounidense. Además, secuestraron todas las obras del artista que se encontraban en su estudio de Pekín.
A Gao Zhen se lo acusa del delito de “difamación de los héroes y mártires de China”. Y esto es por una ley de 2018 que prohíbe cualquier difamación o insulto contra figuras históricas designadas como héroes nacionales, modificada –con más medidas punitivas– en 2021. Si lo declaran culpable, podría enfrentar hasta tres años de prisión. Los Hermanos Gao ya sufrieron represalias del régimen del PCCh: les prohibió salir del país entre 1989 y 2003, y en 2006 confiscaron algunas de sus obras en el distrito artístico de Dashanzi, en Pekín.
La noticia, lo actual, es que durante el mes pasado se llevó a cabo el juicio en su contra de manera secreta. A tal punto el secretismo, que ni los veedores de la Unión Europea, admitidos hasta las puertas del tribunal, ingresaron al recinto del juzgado. El pasado día 15 de este mes, la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos –a través de su vocero Seif Magango– expresó su preocupación por la situación del artista que “se encuentra en delicado estado de salud, tras una persecución en la que las autoridades parecen interesadas en castigar la mera expresión artística. (…) Las esculturas, en las que el Gran Timonel era mostrado con grandes pechos, nariz alargada o arrodillado, se crearon más de diez años antes de que se introdujera en 2018 la ley por cuya presunta violación fue detenido. Ello muestra una preocupante aplicación retroactiva del derecho penal”.
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch ya advirtieron el año pasado sobre su detención: “Permanece recluido en una celda abarrotada de 40 metros cuadrados junto con otros 14 detenidos. A pesar de sus problemas de salud, las autoridades rechazaron su solicitud de libertad bajo fianza por motivos médicos”.
Qiang, el hermano en libertad, advierte: “Esto va mucho más allá del destino de un artista chino; es una prueba de la libertad de expresión, la memoria histórica y los límites más básicos del Estado de derecho: que un Estado puede redefinir retroactivamente el significado del arte y convertir la sátira, la reflexión y la memoria mismas en crímenes”.








