Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna eran militares de alto rango en la Marina. Aunque eran hermanos, dentro de la Armada se referían a ellos como Los Primos. Quizá por ser sobrinos políticos de Rafael Ojeda Durán, que fue secretario de la Marina en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Su relación con el poderoso funcionario le dio un gran impulso a su carrera. Pese a su juventud, Manuel Roberto llegó a vicealmirante y Fernando, a contralmirante. Detrás de la reputación intachable de la Marina, los Farías Laguna llevaban una doble vida como criminales. La Fiscalía mexicana les acusa de comandar una gigantesca red contrabando de combustible a través de los puertos que debían custodiar, en la que quizás ha sido la mayor trama de corrupción del sexenio de López Obrador. Tras meses dado a la fuga, el contralmirante Fernando Farías Laguna fue capturado este jueves en Argentina para ser extraditado a México. Su hermano el vicealmirante Manuel Roberto lleva meses en prisión. Ambos están acusados de delincuencia organizada y blanqueo de activos.
La trama corrupta de los Farías Laguna quedó al descubierto con el aseguramiento del barco Challenge Procyan en las costas de Tamaulipas en marzo de 2024. El navío cargaba 10 millones de litros de diésel de contrabando desde Texas. En México el delito se conoce como huachicol fiscal, que consiste en introducir combustible falsificando documentos en las aduanas y haciéndolo pasar por algún otro producto libre de gravamen, a menudo como aceites lubricantes. El contrabando de gasolina y diésel representa una pérdida de 9.200 millones de dólares al año para el erario mexicano. Se trata de un negocio ilegal enormemente lucrativo, que requiere, para su funcionamiento, la complicidad de múltiples autoridades de todos los niveles. Tras destaparse la red, fue presuntamente asesinado un contralmirante que denunció internamente y una fiscal de Colima.
La red de corrupción de Los Primos operó en varias aduanas del país, mayormente en los puertos de Tampico y Altamira (Tamaulipas). Según la acusación de la Fiscalía, que armó el expediente gracias a la declaración de un testigo protegido apodado Santo, los Farías Laguna controlaban los nombramientos de sus subalternos en las aduanas, a los que pagaban elevados sobornos, con lo que mantenían control total del negocio del huachicol. Su enorme influencia provenía de su relación familiar con el almirante Ojeda Durán. El poderoso exfuncionario no está bajo investigación. Tras el golpe a la red de Los Primos, en septiembre de 2024 ―en el Gobierno de Claudia Sheinbaum―, el entonces fiscal general, Alejandro Gertz, defendió la integridad de Ojeda Durán y dijo que, de hecho, él mismo acudió a las autoridades para pedirles que investigaran a algunos de los marinos que estaban en puestos de aduanas.
El Gobierno no ha mostrado evidencia de que eso haya ocurrido. Aristegui Noticias dio a conocer un audio de junio de 2024 que da cuenta de una reunión entre el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcantar y el almirante Ojeda Durán en las instalaciones de la Marina. Allí, el primero denunció ante su máxima autoridad el esquema de corrupción del huachicol fiscal, mencionando a los sobrinos del secretario. Ojeda Durán le pidió a Guerrero Alcantar escribir un documento pormenorizado con los nombres de todos los implicados y le planteó que había dos rutas para proceder: exponerlo todo, “caiga quien caiga”, o sencillamente neutralizar a los involucrados, cambiándolos de área. En noviembre de ese año, Guerrero Alcantar fue asesinado mientras estaba de vacaciones en Colima. La Fiscalía cree que se trató de un crimen pergeñado en la propia Marina, pues el contralmirante había dejado a la institución un informe detallado de cuál sería su itinerario.
López Obrador tenía una confianza férrea en la probidad de los militares, razón por la que les encomendó cada vez más funciones estratégicas más allá de la seguridad. Por ejemplo, a la Marina le confió la administración de los puertos aduanales. La trama de los Farías Laguna golpeó gravemente el prestigio de esa institución armada, que se forjó una reputación de infalibilidad mientras la imagen del Ejército se desgastaba, debido a sus propios escándalos de corrupción y a los señalamientos de abuso de la fuerza y violaciones a los derechos humanos.
El vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna fue de los primeros en caer, junto a otros marinos, funcionarios civiles de las aduanas y empresarios, y fue enviado al temible penal de alta seguridad del Altiplano (Estado de México). La defensa del vicealmirante alega que se trata de un chivo expiatorio y pide que se revise su caso. El contralmirante Fernando Farías Laguna escapó de México desde agosto de 2024, cuando voló a Florida (Estados Unidos), y nunca regresó a su país, según la información dada por el Gobierno. Su salida de México sucedió un mes después de la reunión del contralmirante Guerrero Alcantar con el secretario Ojeda. La Interpol había activado una ficha roja para que se le detuviera un cualquier país.
Fernando Farías Laguna fue detenido en un operativo de la Policía Federal Argentina en Buenos Aires, en el barrio de Palermo, informa Mar Centenera. Los agentes lo capturaron en la calle y difundieron imágenes de su arresto. Vestía shorts y playera. El prófugo había ingresado a Argentina el 1 de abril de 2026 utilizando una identidad falsa —a nombre de un ciudadano guatemalteco, Luis Lemus Ramos— y se encontraba alojado en un departamento de alquiler temporal en Palermo, de acuerdo con las autoridades.
La ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, detalló que Farías Laguna llegó al país proveniente de Colombia. La funcionaria indicó que el marino está acusado en México de crimen organizado, robo de combustible “e intento de homicidio a funcionarios mexicanos”, un cargo que no se conocía públicamente en el país norteamericano. El detenido fue puesto a disposición del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°12, a cargo del juez Julián Ercolini, para que instruya el proceso de extradición solicitado por la Justicia mexicana. “Está detenido y va a ser extraditado. La Argentina no es refugio de criminales”, aseguró Monteoliva. México está a la expectativa de lo que Los Primos tengan que declarar y de saber hasta qué nivel más arriba puede escalar la cadena de corrupción. De momento, ha terminado la travesía criminal de los dos marinos.








