La presidenta refuerza su equipo con perfiles técnicos para enfrentar una revisión del TMEC marcada por mayores exigencias de Washington: Roberto Lazzeri, el financiero que capitaneará la crítica relación entre México y Estados Unidos | Economía

La presidenta refuerza su equipo con perfiles técnicos para enfrentar una revisión del TMEC marcada por mayores exigencias de Washington: Roberto Lazzeri, el financiero que capitaneará la crítica relación entre México y Estados Unidos | Economía

Al inicio de su sexenio, la presidenta Claudia Sheinbaum entregó a los miembros de su equipo financiero una copia del libro Misión Economía, de la académica italiana Mariana Mazzucato. Ahí, la autora argumenta que para reconstruir el capitalismo hay que pensarlo desde el beneficio social y con el Estado en el centro, como ejecutor y principal inversor de la innovación, la economía y los mercados. Roberto Lazzeri, elegido por la mandataria para dirigir la interlocución con Estados Unidos, su principal —y más exigente— socio comercial, también recibió un ejemplar.

Descrito como un tecnócrata con amplia experiencia financiera y buena relación con Washington, Lazzeri se perfila como un activo de cara a la revisión del TMEC, el acuerdo de libre comercio que se ha convertido en la columna vertebral de la economía mexicana. En el mercado es visto como un implementador, con capacidad para destrabar asuntos minuciosos, de letra pequeña, como estructuraciones de deuda, diseño de vehículos financieros y revisión de cláusulas de negocio. La presidenta lo ha posicionado como el artífice de la modernización de la banca pública de desarrollo, donde desempeña un doble rol como director general del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) y de Nacional Financiera (NAFIN), mientras los observadores lo consideran un fichaje clave en un momento en que Estados Unidos busca endurecer las notas al pie de página del tratado, con reglas de origen más estrictas y jurisprudencia que otorgue ventajas a las empresas estadounidenses en la explotación energética, industrial y de telecomunicaciones.

“Si bien Roberto Lazzeri no proviene del servicio exterior tradicional, la dinámica bilateral México-Estados Unidos ha cambiado radicalmente y hoy exige perfiles con experiencia práctica en temas concretos, más que en la diplomacia clásica”, señala Álvaro Vertíz, socio de la firma asesora DGA Group. “Su trayectoria destaca precisamente en tres ejes relevantes: asuntos comerciales, prevención de lavado de dinero y seguridad”. El especialista en servicios financieros señala que, durante su paso por la Secretaría de Hacienda, Lazzeri apoyó en el manejo de la crisis generada por las sanciones del Departamento del Tesoro de EE UU y la Red de Control de Delitos Financieros (Fincen) contra Cibanco, Intercam y Vector, entidades señaladas de supuestamente facilitar el blanqueo de capitales para cárteles de crimen organizado como Sinaloa, Jalisco Nueva Generación o del Golfo. “Negoció y mantuvo un diálogo fluido con las contrapartes estadounidenses”, añade Vertíz, quien ha seguido su trayectoria por su vínculo con el sector bancario.

El funcionario, que aún debe obtener el visto bueno de la Administración de Donald Trump para sustituir al actual embajador Esteban Moctezuma, desempeñó cargos en Hacienda relacionados con deuda y ejecución presupuestal. En su última etapa en el despacho, ocupó un puesto de confianza bajo el exsecretario Rogelio Ramírez de la O, donde asumió funciones clave en grandes operaciones como la compra por parte del Gobierno de unos 6.000 millones de dólares en activos eléctricos de la empresa española Iberdrola, la conducción de la diplomacia financiera con Estados Unidos a través del contacto con el Departamento del Tesoro y la representación del país ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

Es economista por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una institución del Estado conocida por su formación técnica de funcionarios. Como señal de sus prioridades, esta semana se integró al grupo designado por la mandataria para reforzar la negociación del TMEC y se reunió el lunes con el representante comercial de Trump, Jamieson Greer. A menos de tres meses de que se decida si persiste, y en qué condiciones, el tratado entre los países de Norteamérica, el Gobierno federal optó por reforzar el equipo negociador con la incorporación del secretario de Agricultura, Julio Berdegué; Lazzeri, y Diana Alarcón, representante de México ante el Banco Mundial y exasesora en temas internacionales de Sheinbaum cuando estuvo al frente de la Ciudad de México. El movimiento ha sido interpretado como una toma de control de la mandataria, que está moviendo sus fichas en áreas prioritarias que van desde la dirigencia del partido gobernante y la política exterior, hasta la crítica relación con Estados Unidos.

“La presidenta llegó con un equipo con una composición un tanto extraña”, destaca Matías Gómez Léautaud, de Eurasia. “Gente heredada de (Andrés Manuel) López Obrador, gente que ella traía de su equipo, figuras de Morena. Ahora, que ya está llegando a la parte más importante de su sexenio, quiere fortalecer su propio control sobre el gabinete con gente en quien confía y que ella considera más técnicamente capaces”. Moctezuma, por ejemplo, fue nombrado por el expresidente.

Además, subraya que Lazzeri ha ido construyendo rapport con Washington y que la decisión también se inscribe en un cambio más amplio en la conducción de la política exterior, reflejado en el reciente nombramiento del canciller Roberto Velasco. “Tiene una buena interlocución en Washington y va a ser indispensable tener un perfil más técnico para las negociaciones con el Departamento del Tesoro”, refuerza.

EE UU y México empezaron a tomarse el pulso comercial hace semanas, con las primeras reuniones bilaterales de cara a la revisión conjunta en julio del tratado que protege hasta el 80% del intercambio de México con su vecino del norte, su principal comprador de mercancías. El Gobierno ha señalado que su escenario ideal es preservar el acuerdo sin activar la opción más compleja de entrar en revisiones anuales, lo que podría ralentizar aún más el flujo de las inversiones, a la espera de una resolución clara sobre las reglas que rigen el comercio, también con Canadá.

Conducir el acuerdo a buen puerto será crucial para la economía mexicana, que atraviesa una combinación de aceleración de la inflación y debilidad en el crecimiento del producto interno bruto (PIB). En los próximos meses, las tres partes deberán decidir de forma unánime si extienden el TMEC, optan por revisiones anuales sin extensión inmediata o avanzan hacia una cancelación, hoy el escenario menos probable. En esa antesala, la pregunta que perdura es si el enfoque de Mazzucato, quien se perfila como la economista de cabecera de Sheinbaum —y por extensión de Lazzeri—, será suficiente para equilibrar una relación con Estados Unidos marcada por las asimetrías y las reglas en disputa.