Brasil aplica la reciprocidad y retira las credenciales a un policía de Estados Unidos destinado en Brasilia

Brasil aplica la reciprocidad y retira las credenciales a un policía de Estados Unidos destinado en Brasilia

La Policía Federal de Brasil retiró las credenciales a un agente de la policía de Estados Unidos que trabajaba en Brasilia junto con las autoridades brasileñas. La medida se tomó después de que el gobierno de Estados Unidos anunciara la expulsión de un comisario brasileño que trabajaba en Florida en cooperación con el ICE (el servicio de inmigración estadounidense) y al que acusaron de haber perseguido ilegalmente a un destacado político bolsonarista.

Ahora, Brasil aplica el principio de reciprocidad y aplica la misma medida. “Lo hago con mucho pesar, me gustaría que nada de esto estuviese ocurriendo”, decía el director de la Policía Federal brasileña, Andrei Rodrigues, a la cadena Globonews al anunciar la decisión. El agente de EE UU, cuya identidad no ha trascendido, ya no podrá acceder a las oficinas de Brasilia donde trabajaba ni a los sistemas y bases de datos que usan para coordinarse las autoridades policiales de los dos países.

No obstante, de momento el agente no será expulsado de Brasil. Según el director de la policía, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil mantiene contactos con sus contrapartes para intentar conseguir “alguna formalización” de todo lo que está ocurriendo. Hasta ahora, muy al estilo de la Administración Trump, la decisión de cesar al enlace brasileño en Florida se anunció únicamente vía redes sociales.

El embrollo empezó el 13 de abril. Ese día, Alexandre Ramagem, una de las figuras más conocidas de la extrema derecha brasileña, fue detenido por el ICE en Orlando (Florida), donde residía desde hacía unos meses. Ramagem fue diputado y antes, durante el gobierno Bolsonaro, dirigió la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), que usó para espiar ilegalmente a activistas, opositores y periodistas y para difundir desinformación en favor del expresidente. El año pasado fue condenado a 16 años de cárcel por participar en la intentona golpista que lideró Bolsonaro, pero antes de pisar la cárcel se fugó a Estados Unidos, donde supuestamente está tramitando una petición de asilo político.

Su detención fue celebrada por la Policía Federal brasileña como un triunfo de la cooperación con las autoridades de Estados Unidos contra el crimen organizado. Sin embargo, Ramagem pasó apenas dos días arrestado. Cuando dejó el centro de detención de Orlando dio las gracias a “las más altas esferas de la Administración Trump” por su puesta en libertad. Poco después, el Departamento de Estado anunció en redes sociales la expulsión del encargado de la relación entre las autoridades brasileñas y el ICE, que había participado en el arresto.

Se trata de Marcelo Ivo, un veterano comisario que llevaba tres años trabajando sin problemas en Miami, básicamente ayudando a detener a prófugos de la Justicia brasileña en Estados Unidos. La diplomacia de Trump le acusó en ese mensaje de manipular el sistema de inmigración y de “extender la persecución política al territorio de Estados Unidos”.

Antes de que fuera expulsado, su jefe, el director de la policía brasileña, le pidió que volviera a Brasil. El movimiento se produjo pocas horas después de que Lula fuera informado del incidente y hablara públicamente de aplicar la reciprocidad. “Queremos que las cosas se den de la manera más correcta posible, pero no podemos aceptar esa injerencia y ese abuso de autoridad que algunas personalidades americanas quieren tener respecto a Brasil”, afirmó desde Hannover (Alemania), donde terminaba una visita oficial.