“Lo que más trajo este caso fue sufrimiento”

“Lo que más trajo este caso fue sufrimiento”


“Veo caras que tuvieron mucho que ver con esto, que sufrieron conmigo, porque la verdad es que lo que más trajo este caso fue sufrimiento. La investigación la presentamos en 2002 y Grassi recién fue preso en 2013. Fueron 11 años donde además de estar casi diariamente siguiendo el tema, hubo una persona, su víctima, Oscar, que estuvo prácticamente encerrado mientras él estaba libre. Y en esos 11 años, Grassi se dedicó a contar su supuesta verdad y Oscar tuvo que verlo por televisión, en silencio”.

Quien habla es Carlos de Elía, autor del libro Abusado por Grassi, la hora de romper el silencio, de Editorial Planeta, que este miércoles se presentó ante el público en la librería Cúspide del Recoleta Mall.

En una entrevista con Nelson Castro y Miguel Wiñazki habló en profundidad del nacimiento de este libro, donde se ahonda en el caso que comenzó a destaparse el 23 de octubre de 2002, en una emisión de Telenoche Investiga que reveló las denuncias de las víctimas del sacerdote Julio César Grassi (69), creador de la Fundación Felices los Niños.

Quien estuvo a cargo de esa emisión televisiva fue De Elía, cabeza de los noticieros de Canal 13 desde 1995 hasta 2021 y el creador de TN y de TN.com.ar.

El libro cuenta la historia de Oscar Aguirre, quien en 2002 denunció haber sido abusado por Grassi. Se narra una vida de privaciones y de violencia que no empezó ni terminó en ese episodio: antes de llegar a esa fundación fue un niño abandonado por su madre que entró y escapó de hogares y reformatorios una y mil veces.

Con su denuncia se destapó una verdad que mostró la verdadera cara del cura, pero el infierno de Oscar no acabó. El sufrimiento se extendió por muchos años más.

“Este libro tiene la oportunidad de que Oscar cuente su verdad, que cuente cómo vivió, cómo fue su vida antes y sobre todo cómo fue su vida después, porque los efectos de la denuncia fueron peores que su abuso”, señaló De Elía en el comienzo de su presentación.

Para el autor, de alguna manera, el libro logra reivindicar el dolor que atravesó la víctima desde muy corta edad.

“Como David y Goliat, un chico de muy pocos años, con un origen que ni él conoce. A los siete años fue abandonado por su madre, de quien no recuerda la cara, solo recuerda el pelo. Y a partir de ahí empieza un derrotero por hogares, calles, estaciones”, contó De Elía sobre los primeros años de vida de Oscar.

La presentación fue en la librería Cúspide Recoleta Mall. Foto: Fernando de la Orden.

Aguirre ahora tiene 42, se dedica a trabajos de pintura, plomería y albañilería. Pero recién pudo volver a sus “changas” cuando el cura, condenado a 15 años de prisión, fue detenido en 2013.

“Este no es un libro sobre la investigación, es un libro sobre Oscar y sobre lo que viví yo. La parte que cuento de la investigación es el principio, cuando Oscar confía en Miriam Lewin. No me arrepiento a pesar de todo el dolor que vivimos”, destacó Carlos.

En un ida y vuelta, el periodista Nelson Castro apuntó a la imagen que en ese momento Grassi tenía frente a una audiencia que lo veía como protector de los niños y hacedor de obras benéficas.

¿Tenían la conciencia de que era un hombre de la dimensión del poder que después se desplegó o eso los sorprendió?

—Yo tenía una mirada absolutamente ingenua, yo sabía quién era Grassi, que era claramente el sacerdote más popular de ese momento en la Argentina. De hecho, había estado mucho tiempo con nosotros en el canal contando sus peleas con Susana por dinero, pero nunca imaginé que después de esa investigación me encontraría con que aparecían nombres como (Alfredo) Yabrán, (Héctor) Colella, el papa, la verdad que no me imaginaba eso.

De Elía describe en el libro al historia de una de las víctimas de Grassi. Foto: Fernando de la Orden.

El periodista Miguel Wiñazki, por su parte, hizo foco en lo que tuvo que vivir Oscar luego de hacer la denuncia pública.

¿Ustedes pensaron que iba a seguir hasta el final? Porque él tenía dudas, ¿no?

—Él no tenía dudas, lo que tenía era miedo, porque le intentaron cortar un dedo, porque casi termina cayendo de una cornisa, una cantidad de situaciones por solo haber hecho la denuncia. Oscar es un tipo que de una ética poco común, sobre todo si uno piensa en las que ha vivido. Yo siempre confié en él siempre, no dudé para nada.

Después de publicada la investigación, Aguirre terminó en el Programa Nacional de Protección a Testigos.

Era una ironía: él se sentía preso, mientras su abusador estaba libre y paseaba por canales de televisión dando su versión de los hechos. No solo eso, si salía era perseguido y amenazado.

“Cuando Oscar estuvo en una especie de apart hotel en la calle Corrientes lo sabíamos dos o tres personas. Apareció instalado un móvil de un canal enfrente, ahí es donde yo lo saqué en el baúl de mi auto a Oscar y después hubo una serie de situaciones de ese tipo que claramente yo no podría afirmar quién lo hacía. Lo mismo que quien hizo los ataques a Oscar, claramente es muy probable que viniera gente ligada a Grassi”, contó De Elía.

¿Ustedes encontraron en la Iglesia un apoyo cohesionado absolutamente o había diferencias al respecto?— fue otra de las preguntas de Wiñazki.

—Si había diferencias no se notaron. En su momento, (Jorge) Bergoglio dijo que si Grassi era declarado culpable iba a dejar de ser cura. Grassi es cura hoy en 2026, pertenece a la Iglesia Católica Apostólica Romana a la que pertenecemos muchos. Solo se le impide dar los sacramentos, aunque creo que lo tiene permitido dentro de la cárcel. Grassi dijo que era su confesor, Bergoglio nunca admitió que lo fuera.

Nelson Castro y Miguel Wiñazki entrevistaron al autor del libro durante la presentación. Foto: Fernando de la Orden.

De Elía explicó que, con el tiempo, advirtieron que el apoyo no era solo moral, sino que había algo más de fondo.

“(El Arzobispado de Buenos Aires) fue el que terminó poniendo el dinero para los libros que escribió Marcelo Sancinetti, que es un jurista que antes de hacer esos libros había hecho los libros que decían que Yabrán era inocente. Los libros que dicen que Grassi es inocente, dice que son a pedido del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, no es que es una idea loca mía”, agregó.

La Justicia condenó a Grassi recién en 2009, aunque no fue preso hasta 2013. Según la condena, el cura cumpliría su pena el 30 de mayo de 2028. La Iglesia Católica nunca echó a Grassi del clero.