Todd Lyons, el director en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), dejará el cargo a finales de mayo. Su salida fue confirmada por el nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. Lyons presidió la agencia federal que ejecuta la campaña de detenciones y deportaciones masivas del presidente Donald Trump durante un año repleto de polémicas por las actuaciones de los agentes a su cargo, criticados por sus tácticas violentas, redadas indiscriminadas contra inmigrantes y la muerte de casi medio centenar de personas bajo su custodia entre 2025 y 2026.
“El director Lyons ha sido un gran líder de ICE y una figura clave en ayudar a la Administración Trump a expulsar de las comunidades estadounidenses a asesinos, violadores, pedófilos, terroristas y miembros de pandillas. Revitalizó una agencia a la que no se le había permitido hacer su trabajo durante cuatro años. Gracias a su liderazgo, las comunidades estadounidenses son más seguras”, escribió el secretario Mullin en X. “Le deseamos suerte en su próxima etapa en el sector privado. Su último día es el 31 de mayo de 2026”.
En una carta de renuncia dirigida a Mullin, Lyons dijo que había sido un “tremendo honor” dirigir la agencia, pero que había decidido marcharse para “pasar más tiempo” con su familia. “Mis hijos están ambos llegando a un momento crucial en sus vidas, y mi esposa y yo queremos pasar todo el tiempo posible con ellos”, escribió en la misiva, según reportan medios nacionales.
Lyons, que fue nombrado director en funciones en marzo de 2025, dirigió el ICE en un momento de rápida expansión para complacer al Gobierno de Trump. Bajo su tutela, la agencia recibió una histórica inyección de fondos gracias a la reforma fiscal del presidente, aprobada el verano pasado, dinero con el que más que duplicó su plantilla de agentes, aumentó el número de camas disponibles en centros de detención a lo largo del país e incrementó la cifra de arrestos, hasta alcanzar máximos históricos. A pesar de que Lyons siempre ha defendido que sus agentes han detenido a “lo peor de lo peor”, migrantes con historiales delictivos, los datos oficiales demuestran que la gran mayoría de los arrestados bajo su liderazgo carecen de antecedentes penales.
Además, en el año que ha estado a cargo del ICE, en los centros para migrantes ha fallecido un número récord de detenidos. En estas instalaciones, denunciadas por sus pésimas condiciones —falta de comida adecuada, higiene insuficiente, hacinamiento—, en 2025 fallecieron al menos 31 personas, la cifra más alta en dos décadas. En lo que va de este año, al menos 17 han muerto. Según un informe publicado esta semana en la revista científica de la Asociación Médica Estadounidense, JAMA, la tasa de mortalidad en los centros del ICE se situaba en enero pasado en 88,9, casi el doble que el año anterior y por encima incluso del pico de la pandemia del coronavirus en 2020, que fue de 75,6.
Aunque la agencia de Lyons se quedó lejos de cumplir con la meta de deportar a un millón de personas en el primer año del segundo mandato de Trump, las deportaciones también alcanzaron picos históricos: en el año fiscal 2025, el ICE expulsó a 442.637 personas, un 63% más que al año fiscal anterior.
La presión para que Lyons renunciara a su cargo ha ido en aumento desde enero, cuando agentes federales desplegados en Minneapolis mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, que protestaban contra el megaoperativo migratorio puesto en marcha en la ciudad y otras de Minnesota por la Casa Blanca. Good, poeta y madre de tres, de 37 años, fue tiroteada por un agente del ICE, mientras que Pretti lo fue por agentes de la Patrulla Fronteriza, la otra agencia migratoria dependiente del Departamento de Seguridad Nacional.
Cuando Lyons testificó ante el Congreso tras los tiroteos, se negó a pedir perdón a las familias de Good y Pretti. Tampoco quiso decir si estaba de acuerdo con las afirmaciones de la Administración Trump de que los ciudadanos estadounidenses abatidos por los agentes eran “terroristas domésticos”. Los sucesos en Minneapolis también precipitaron la salida de la antigua secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, a quien Trump destituyó en marzo y reemplazó por Markwayne Mullin.
Se desconoce quién sustituirá a Lyons al frente del ICE, o si su salida implica un cambio de rumbo o estrategia para el ICE bajo el Departamento de Seguridad Nacional de Mullin. El secretario, que asumió el cargo hace menos de un mes, se ha enfocado en renovar la imagen del departamento, plagado de críticas y controversias, en el centro de la agenda antiinmigrante de Trump. Sin embargo, se ha comprometido a cumplir con las deportaciones masivas que tanto promete el presidente.








