El anestesista Hernán Boveri dijo que es “inocente” y que no hay pruebas en su contra

El anestesista Hernán Boveri dijo que es “inocente” y que no hay pruebas en su contra


Hernán Boveri (45), el anestesista del Hospital Italiano procesado en la causa que se investiga el robo de fármacos de ese centro médico, amplió su declaración indagatoria ante la Justicia a través de un escrito en el que negó los cargos en su contra y apuntó contra los que lo denunciaron.

Boveri fue procesado, sin prisión preventiva, por el juez de Instrucción en lo Criminal y Correccional Javier Sánchez Sarmiento, quien lo imputó como autor del delito de “administración fraudulenta” y le trabó un embargo sobre sus bienes de $70.000.000.

En el mismo fallo que se conoció el viernes pasado, el magistrado también procesó a Delfina Lanusse (29), una residente del tercer año que trabajaba junto a Boveri en el Hospital Italiano del que se habrían sustraído sustancias como propofol y fentanilo con fines de consumo recreativo, en lo que se denomina las fiestas con “viajes controlados” o “propofest”.

En este caso, Lanusse fue considerada como partícipe secundaria del mismo delito que Boveri y le fijaron un embargo de $30.000.000.

Mientras tanto, la investigación en esta causa continúa y se van a llevar a cabo una serie de medidas de pruebas, principalmente sobre los celulares, tablets y otros dispositivos electrónicos secuestrados, y declaraciones testimoniales.

Por el momento, el expediente, en el que también interviene el fiscal Lucio Herrera de la Fiscalía N°29, no hay otras personas imputadas más allá de Boveri y Lanusse.

El descargo del imputado

Poco antes de que el juez dictara los procesamientos, Boveri presentó una declaración por escrito en la que aseguró que es “inocente” y que las denuncias en su contra “son testimonios sin prueba”.

En el expediente judicial consta la denunciada presentada en su momento por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA). Esta organización que en una reunión institucional, Boveri reconoció el consumo y la sustracción de los estupefacientes del Hospital Italiano. Fue allí que los doctores Gonzalo Domenech y Juan De Domini lo acompañaron, frente a Martín Meiriño, referente del área.

De acuerdo a esa denuncia, Boveri primero negó tener un vínculo con Lanusse y dijo que iba a su departamento con el “supuesto fin de entregarle libros”. Luego habría reconocido “de manera expresa que dicho consumo era consentido de ambas partes” y que “intentó deslindar su responsabilidad señalando que no era él quien sustraía la sustancia del Hospital Italiano, sino que ello habría sido realizado por la propia residente”.

Ante esos dichos, Boveri se habría defendido argumentando que en esa reunión no se le permitió asistir con sus abogados, que no fue filmada y que no hay actas que certifiquen los dichos de las partes expuestos en esa denuncia. Además, justificó la presencia de estupefacientes y jeringas en su domicilio por “un tratamiento oncológico” que le realizaba a su perro fallecido.

Asimismo, destacó que el Hospital Italiano no pudo identificar faltantes en su stock para defenderse de las acusaciones en su contra.

En un documento al que tuvo acceso Clarín, el Hospital Italiano reconoce no haber detectado faltante de stock de fármacos en su inventario. Firmado por el jefe de servicio y en respuesta a un pedido de la justicia sobre la “cuantificación o estimación de las cantidades de propofol que habrían sido sustraídos por el Dr. Boveri y/o Lanusse” indicaron que no han podido “determinar ni estimar las cantidades eventualmente sustraídas” luego de una investigación interna.

“Habiendo revisado los reportes de descarte de fármacos controlados no hemos encontrado incongruencias que nos permitan llegar a ninguna conclusión o estimación”, aseveraron.

Además, en ese documento, destacaron a Boveri y a Lanusse como “profesionales prolijos en la confección de los documentos de registro asistenciales y no han sido objeto de reporte de discordancias de consumo y descarte”.

Según pudo saber Clarín, Boveri se apartó de la institución médica en la que se desempeñaba hace años luego de conocerse la muerte de Alejandro Zalazar (34), un residente del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, del Hospital Rivadavia y de la Fundación Favaloro.

Zalazar fue hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo. En el lugar del hallazgo, y en circunstancias que investiga el fiscal Eduardo Cubría, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°6, junto al Juzgado Nº60, interinamente a cargo del juez Santiago Bignone, encontraron frascos catalogados como fentanilo y propofol cuya trazabilidad podría llegar hasta el Hospital Italiano.

Por su parte, Lanusse era una residente del tercer año que trabajaba junto a Boveri en el Hospital Italiano del que se habrían sustraído sustancias para uso hospitalario con fines de consumo recreativo.

A su vez, Lanusse fue compañera en el Hospital Rivadavia de la residente de tercer año Chantal Leclercq (27), amiga de Zalazar y quien fue vista manipulando el celular de él en la escena del hallazgo del cuerpo.

Las cámaras de seguridad del edificio del anestesista también tomaron a Lanusse saliendo con una tablet en la mano y se investiga si se trataba del iPad del fallecido, que aún no encontraron.

También se supo que en una denuncia presentada el 9 de marzo por AAARBA) Leclercq había reconocido en una entrevista realizada en la institución haber consumido propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, y que las habría obtenido en el Hospital Rivadavia, aunque aclaró que su consumo se producía fuera del ámbito institucional.

Además, dijo que con Lanusse habían consumido “cocaína y micropunto” en un viaje a Colombia realizado en enero.