Un boquete abierto en silencio durante el fin de semana dejó al descubierto un golpe planificado en pleno centro de Córdoba: delincuentes ingresaron a una joyería, removieron una caja fuerte cargada con oro y desaparecieron sin dejar detenidos. El propietario del comercio relató en diálogo con La Voz que el robo implicó la pérdida de los ahorros acumulados durante años.
El hecho ocurrió en un local de joyería ubicado sobre calle Tucumán, a pocas cuadras de sedes judiciales y en una zona con movimiento constante. Sin embargo, el atraco se concretó sin que nadie advirtiera ruidos ni movimientos extraños. Los investigadores creen que el grupo trabajó durante varias horas aprovechando la quietud del fin de semana.
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Según la reconstrucción inicial, los delincuentes no ingresaron por la puerta principal. Primero habrían accedido a un galpón lindero utilizado como playa de estacionamiento y desde allí perforaron una pared hasta llegar al interior del comercio. Una vez adentro, el objetivo fue directo: la caja fuerte. La estructura blindada fue desplazada y retirada por el mismo hueco, una maniobra que demandó tiempo y coordinación.
El dueño del negocio, Cristian Ariza, sostuvo que el peso del compartimento y el contenido obligaron a la participación de varias personas. También explicó que la caja contenía oro adquirido como resguardo económico. El valor total aún no fue determinado, aunque fuentes del caso hablan de una suma millonaria.
Los investigadores creen que los autores contaban con información previa. El punto exacto por donde ingresaron, la ubicación del compartimento y el tiempo empleado alimentan la hipótesis de un golpe planificado. Otra cuestión que llama la atención es que el sistema de alarma no se activó, lo que sugiere una posible manipulación.
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La escena fue descubierta el lunes por la mañana, cuando los responsables del comercio abrieron el local y encontraron el interior revuelto y el faltante del compartimento blindado. Desde entonces, la pesquisa se concentra en revisar cámaras de seguridad de la zona, incluidas las ubicadas en edificios cercanos.
El movimiento de vehículos en la playa contigua también es analizado. Se presume que la caja fuerte fue cargada en un auto o camioneta sin abrirla en el lugar, para luego retirarse sin dejar rastros visibles.
El comerciante afirmó que no es la primera vez que el local sufre un intento similar: un año atrás detectaron un boquete en la misma pared, aunque en aquella ocasión la alarma frustró el robo. En esta oportunidad, el resultado fue distinto y el impacto económico es total.
“Perdí todo”, expresó Ariza en diálogo con La Voz, y señaló que evalúa vender su propio vehículo para poder continuar con la actividad mientras avanza la investigación.








