un libro analiza cómo se construye el relato público

un libro analiza cómo se construye el relato público


En La tiranía de la mentira. Desinformación, censura y caos de Editorial Planeta, la periodista Cristina Martín Jiménez traza una interpretación del ecosistema informativo contemporáneo y de las disputas por el control del relato. Desde la Guerra Fría hasta las redes sociales y las crisis climáticas recientes, propone una lectura crítica sobre quién produce la información y con qué objetivos.

En el texto, la periodista española examina el funcionamiento de los sistemas de información contemporáneos y su relación con estructuras de poder político, económico y tecnológico. Articula un recorrido que parte del surgimiento del periodismo moderno y avanza hasta el ecosistema digital actual, con especial atención al papel que desempeñan los medios en la construcción del relato público.

Nacida en 1974, en plena Guerra Fría, Jiménez sitúa simbólicamente su propia biografía en un momento en que el periodismo adquirió una imagen de vigilancia frente al poder. En el imaginario colectivo de la época, señala, la prensa era vista como el “cuarto poder”, un instrumento capaz de fiscalizar a los gobiernos y revelar abusos. El escándalo del Watergate consolidó esa percepción del periodismo como garante de la verdad y de la transparencia democrática.

A partir de ese punto de partida histórico, sostiene que el vínculo entre información y poder comenzó a transformarse durante la segunda mitad del siglo XX. Según la autora, el contexto de confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética convirtió al periodismo en un terreno de disputa ideológica. En ese escenario, argumenta, las agencias de inteligencia y los gobiernos comenzaron a considerar la información como un instrumento estratégico dentro de la llamada guerra psicológica.

El texto describe cómo, durante las décadas de 1950 y 1960, el crecimiento de los medios de comunicación de masas –primero la prensa escrita y luego la televisión– amplió el alcance de esas disputas narrativas. Etapa en la que se consolidó un modelo de influencia mediática vinculado a los intereses de los grandes centros de poder político y financiero. El objetivo, plantea, era moldear percepciones colectivas y orientar el debate público.

Con el final de la Guerra Fría y la expansión de la globalización, el sistema mediático habría experimentado una nueva transformación. En los 90, explica la autora, la expansión de conglomerados internacionales de comunicación contribuyó a una mayor uniformidad cultural y narrativa en gran parte del mundo. La desaparición del bloque soviético dio lugar, según su interpretación, a nuevos relatos dominantes centrados en amenazas globales como el terrorismo, las pandemias o el cambio climático.

Las redes sociales como eje

El desarrollo de Internet y de las redes sociales ocupa otro eje central del libro, en el que la autora describe el surgimiento de plataformas digitales desde finales de la década de 1990 –con experiencias tempranas como Six Degrees– hasta la consolidación de gigantes tecnológicos en el siglo XXI. Facebook, creada en 2004 por Mark Zuckerberg, se convirtió en pocos años en un fenómeno global y posteriormente adquirió otras plataformas clave como Instagram y WhatsApp, en operaciones multimillonarias.

En esta nueva fase del ecosistema informativo, sostiene la autora, las redes sociales se han convertido en espacios decisivos de circulación de contenidos. “Prácticamente todo lo que ocurre e impacta en nuestras vidas se cuenta antes en ellas que en un programa informativo o en un periódico”, escribe. Según su planteo, estas plataformas funcionan simultáneamente como canales de información, entretenimiento y producción de contenidos, y también como sistemas capaces de amplificar o invisibilizar determinados mensajes mediante algoritmos.

La obra analiza el papel de esos algoritmos en la selección de contenidos visibles para los usuarios. En la medida en que determinan qué publicaciones aparecen en los flujos informativos, argumenta, influyen en la formación de tendencias, debates públicos y percepciones sociales. Bajo la apariencia de un acceso ilimitado a la información, señala, las plataformas digitales también operan mediante sistemas de filtrado y jerarquización que organizan la conversación pública.

El libro vincula ese funcionamiento con lo que denomina una “guerra por el relato”, en la que participan gobiernos, corporaciones tecnológicas, organismos internacionales y fondos de inversión. La autora provee datos concretos de instituciones como la CIA, la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y JP Morgan, que, influyen directa o indirectamente en la producción de narrativas dominantes a escala global.

La tiranía de la mentira. Desinformación, censura y caos, de Cristina Martín Jiménez (Planeta). Foto: gentileza.

Dentro de ese marco general, la investigadora dedica un tramo del libro a reflexionar sobre el impacto social de las redes digitales. El crecimiento de estas plataformas, sostiene, ha modificado los modos de interacción entre las personas y la forma en que se accede a la información. Informes recientes citados en el texto indican que una proporción creciente de la población se informa a través de redes sociales, un fenómeno que convive con la pérdida de centralidad de los medios tradicionales.

La DANA y la disputa por el clima

Uno de los capítulos más extensos del libro aborda la interpretación de episodios climáticos recientes desde la perspectiva de la llamada “guerra climática”. Allí, analiza la DANA que afectó a Valencia a fines de 2024, una de las catástrofes naturales más graves registradas en la zona en las últimas décadas. La autora examina la (falta de) respuesta institucional y mediática ante el desastre y plantea interrogantes sobre la gestión de la información en situaciones de emergencia.

En su relato, el episodio valenciano se inscribe en una serie de fenómenos climáticos que, según sostiene, presentan patrones similares en distintos países –como Brasil, México o Estados Unidos– donde también se registraron inundaciones recientes acompañadas, según plantea, por fallos en los sistemas de alerta y gestión.

La autora también examina las consecuencias económicas y territoriales que suelen seguir a grandes desastres naturales, como la llegada de inversiones tecnológicas y proyectos vinculados a la digitalización urbana.

En paralelo a ese análisis global, el texto incluye elementos autobiográficos que describen la trayectoria profesional de Martín Jiménez. La autora afirma haber enfrentado campañas de descrédito, restricciones editoriales y episodios de censura a lo largo de su carrera periodística.

Algunos de sus trabajos y conferencias fueron cancelados en ámbitos académicos y sostiene que incluso su perfil fue eliminado de Wikipedia, hecho que presenta como ejemplo de las tensiones que rodean su actividad.

A lo largo del libro, la autora insiste en que el control del relato constituye uno de los elementos centrales para comprender las dinámicas políticas contemporáneas. En su interpretación, la información –y su contracara, la desinformación– se han convertido en herramientas estratégicas capaces de influir en procesos electorales, conflictos internacionales y debates culturales.

La tiranía de la mentira se inscribe así en el debate actual sobre el papel de los medios, las plataformas digitales y las estructuras de poder en la configuración del espacio público. Entre historia del periodismo, geopolítica y crítica del ecosistema informativo, el libro propone una mirada sobre la disputa global por la construcción del relato en la era digital.

La tiranía de la mentira. Desinformación, censura y caos, de Cristina Martín Jiménez (Planeta).