Juan Carlos Paz, el genio rebelde que revolucionó la música argentina

Juan Carlos Paz, el genio rebelde que revolucionó la música argentina

Juan Carlos Paz nació en Buenos Aires el 5 de agosto de 1897. Fue uno de los compositores, teóricos y críticos más radicales y polémicos de la vanguardia musical argentina del siglo XX.

Se definió a sí mismo como “compositor, crítico, ensayista y guía de composición”, y su figura reúne roles de pianista, organizador de conciertos y divulgador de la música contemporánea.

Estudió piano con Roberto Nery y composición con Constantino Gaito y Eduardo Fornarini, complementando luego su formación en París con Vincent d’Indy en la Schola Cantorum.

En 1929 fue uno de los fundadores del Grupo Renovación, junto a Juan José Castro, Gilardo Gilardi y Jacobo Ficher, institución clave para promover la música moderna en Buenos Aires.

Se separó del grupo y en 1937 fundó los Conciertos de la Nueva Música, que luego se cristalizaron como la Agrupación Nueva Música, dedicada a difundir repertorios americanos y europeos de vanguardia.

Paz fue el primero en aplicar sistemáticamente la técnica dodecafónica en América Latina, a partir de 1934, época en la que compuso su Primera composición dodecafónica para flauta, corno inglés y violonchelo.

En su obra aparecen series como las Diez piezas sobre una serie dodecafónica para piano (1936) y composiciones dodecafónicas para dúos e instrumento solo.

Entre sus piezas más destacadas figuran: Tema y transformaciones para piano (1928-1929), Octeto (1930), Movimiento sinfónico (1930), Passacaglia (1936 y 1944) y Música para piano y orquesta (1964).

También cultivó música de cámara (Dédalus, 1950; Cuarteto de cuerda n.º 1 y 2), obras para piano solo (Núcleos, 1962-1964) y piezas para percusión y conjunto instrumental (Continuidad, Seis superposiciones, Transformaciones canónicas).

Colaboró con la cinematografía argentina de la década de 1950, aportando bandas sonoras para películas como La casa del ángel (1957), El secuestrador (1958), La caída (1959), En la ardiente oscuridad (1959), Simiente humana (1959) y Fin de fiesta (1960), todas de Leopoldo Torre Nilsson.

Además, participó como actor en la película de culto Invasión (1969), dirigida por Hugo Santiago sobre un guion de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.

Como teórico, publicó Introducción a la música de nuestro tiempo (1952), Arnold Schönberg, o el fin de la era tonal (1954) y el libro de memorias Alturas, tensiones, ataques, intensidades (1970), donde reflexiona sobre la crisis del sistema tonal y la emergencia de nuevas lenguas compositivas.

También escribió artículos de crítica y difusión, consolidando su rol como pensador crítico de la música contemporánea en América Latina.

Considerado una figura cuestionadora y polémica, Paz encarna el espíritu más radical de la renovación musical argentina y sigue siendo referencia obligada para cualquier estudio sobre la recepción de la vanguardia europea en el continente.

En 1971 Clarín le dedicó la portada de la revista dominical bajo el título Un genio rebelde, proclamándolo como “el compositor más importante que ha dado América Latina en lo que va del siglo”.

Pese a su reconocimiento como intelectual, su carácter combativo y polémico lo mantuvo en una posición de aislamiento relativo, más cercano a la escritura de ensayos y cartas de intercambio crítico.

En conjunto, sus últimos años fueron una mezcla de reconocimiento tardío, producción creativa persistente y una soledad que, en cierto modo, anticipaba el estatus de “músico de culto” que hoy tiene su obra.

Murió en Buenos Aires el 25 de agosto de 1972, a los 75 años, justo cuando su obra comenzaba a ser revisitada por una nueva generación de músicos y oyentes de culto.