Marta Cruz, inversora de seis ‘unicornios’ latinoamericanos: “Nunca he visto el síndrome del impostor en los hombres”

Marta Cruz, inversora de seis ‘unicornios’ latinoamericanos: “Nunca he visto el síndrome del impostor en los hombres”


Cuando ya había cumplido los 50 años, Marta Cruz (Saenz Peña, 67 años) decidió dejar su puesto como vicepresidenta regional en la agencia de publicidad McCann Erickson y tomarse un año sabático. Le duró apenas un mes. Junto a uno de sus socios actuales, Ariel Arrieta, iniciaron un camino que terminaría en la creación del fondo de inversión NXTP, con el que a lo largo de los últimos 15 años han invertido en más de 150 empresas emergentes (start-ups, en la jerga), de las cuales seis se convirtieron en ‘unicornios’ al alcanzar una valuación privada de más de 1.000 millones de dólares: Auth0, Tienda Nube, Betterfly, Satellogic, Mural y Frete.

En una primera etapa reunieron dinero de quienes habían sido los emprendedores argentinos más exitosos de finales de los 90 y principios de 2000 —Marcos Galperin, Wenceslao Casares, Alec Oxenford— y les solicitaron, además, acompañamiento para los proyectos en los que invirtieran. “Ofrecíamos poco dinero, pero mucho valor agregado. Al año y medio hicimos nuestra primera venta y multiplicamos por cinco el capital. Cuando vimos que funcionaba, nos fuimos a presentar a los multilaterales”, repasa Cruz.

Con el apoyo de organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el fondo creció, empujado también por un entorno emprendedor que en Latinoamérica se hacía cada vez más dinámico. Según datos de la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (Lavca), el total de capital emprendedor invertido en toda la región pasó de alrededor de 150 millones de dólares al año en 2011 a más de 15.000 millones en 2021, disparado por la digitalización que propició la pandemia. Luego de ese pico, se moderó y cerró 2025 alrededor de los 4.300 millones de dólares, reducción que Cruz no identifica como una crisis sino como el ajuste natural de un mercado que madura. En 2023 NXTP cerró su tercer fondo de casi 100 millones de dólares, del que llevan invertido el 40% en 17 compañías.

No es que hasta entonces no se hubiera anoticiado de la existencia de muchas mujeres que crean valor pero permanecen en las sombras —ella misma creció acompañando a su madre en el garaje que le servía de base para los distintos emprendimientos con los que buscaba fortalecer los ingresos de su padre ferroviario—, pero fue una foto de la fiesta de fin de año de su propia empresa la que la impulsó a hacer algo más para ponerlas en primer plano. De ochenta personas que había en la foto de NXTP, solo tres eran mujeres: una emprendedora, una empleada del área de Marketing y Comunicación y la propia Cruz. Junto a Nora Palladino y Susana García-Robles creó en 2013 Emprendedora LAC una comunidad de emprendedoras de base tecnológica en América Latina y el Caribe.

—Empezamos a hacer eventos, a invitar a mujeres que pudieran funcionar como modelos exitosos para otras. Preparábamos a mujeres para su pitch [presentación breve en la que se cuenta un negocio] y las forzábamos también a que sean ellas las que lo presentaran. La condición era que viniera siempre la mujer, porque en general es el socio varón la cara visible de la empresa porque es el que se siente más cómodo, el que se supone que pitchea mejor, el tiene mejor inglés…

¿Más allá del contexto, las mujeres tenemos que trabajar en ese aspecto para no quedar relegadas?

La verdad que es un juego perverso el que nos hacemos a nosotros mismas. Yo no he visto el síndrome del impostor en los hombres, por ejemplo. Y nosotras, todas o la gran mayoría, tenemos este síndrome de creer que nuestras capacidades no están a la altura de las circunstancias. Eso hace que nos retraigamos y le contemos al inversor solo lo que estamos seguras que vamos a poder cumplir, pero a los inversores nos interesa el sueño grande, porque invertimos dinero y necesitamos multiplicarlo. El varón te dice “yo voy a llegar a una compañía de 100 millones de dólares en los próximos ocho años” y la mujer, “con esta inversión yo voy a aumentar un 10% la facturación”, que es algo que no me sirve y que pone un techo a las oportunidades que pueden surgir. Nosotras también tenemos que aprender a vender el sueño.

¿La aproximación de los inversores a los emprendedores también cambia según tengan delante a un varón o a una mujer?

Hay una investigación basada en la observación de decenas de pitches que muestra que los hombres inversores les hacen a los emprendedores varones preguntas de promoción —por ejemplo, “Y cuando levantes esta ronda, ¿a dónde va a llevar a tu compañía en términos de facturación?”— y a las mujeres les hacen preguntas de prevención —“Si no levantás la ronda ¿cómo vas a hacer para seguir subsistiendo, siendo que te quedan cuatro meses de caja?“—. Esto condiciona el resultado antes de que empiece la negociación. Ahí es donde entra nuestra red para preparar a las mujeres y que puedan dar vuelta una pregunta negativa.

Apenas el 2,3% del capital emprendedor global se destina a proyectos liderados por mujeres y el 62% de los fondos de inversión no tienen mujeres en puestos de decisión. Sobre este escenario Cruz pensó también en construir una comunidad para detectar mujeres inversoras en Latinoamérica y fomentar una sinergia positiva. Así nació, en 2019, WeInvest, una red de más de 420 inversoras en 24 países, con más de 240 fondos representados y participación en más de 1000 compañías a nivel global. En conjunto, las inversoras vinculadas a la comunidad administran más de 390.000 millones de dólares en activos.

—El ingreso de mujeres empieza a ser un motor importante en todos los fondos, porque los inversores institucionales evalúan la diversidad de género en los fondos a la hora de invertir. Pero en este punto voy a hacer una salvedad importante, para que no se piense que se trata de llenar un cupo: si yo no encuentro mujeres bien preparadas para el equipo, es imposible que las incorpore, porque yo necesito tener cracks. Lo mismo con las emprendedoras; nosotros necesitamos que las compañías nos den retornos altos.

Esas mujeres talentosas existen, pero en una cancha inclinada suelen necesitar más méritos que los varones para recibir la misma atención. Para dar cuenta de eso Cruz refiere a otra foto más reciente, la tomada en la Argentina Week que se realizó en Nueva York en marzo pasado, en la que solo había una mujer sobre 33 personas.

—No se puede esperar a que una mujer tenga ya una billion dollar company para mirarla. A las mujeres hay que escucharlas ya, porque ya están generando un montón de valor e impacto a la región, destacándose en proyectos de biotecnología, de salud. En esa foto de la Argentina Week había un montón de emprendedores que no tenían la talla de una supercompañía y la realidad es que yo conozco una cantidad de mujeres que podría haber estado ahí.

Cruz se ilusiona con ese día en que no hagan falta las iniciativas para impulsar a las mujeres y que en los eventos sectoriales estén mezcladas con los hombres, en una proporción decente, opinando en mesas técnicas y no en torno a agendas de género. “A mi cuando me invitan a participar les digo ‘voy pero no me pongas en un panel en donde tengo todas las mujeres hablando del tema de las mujeres’”, resume. “‘Hablemos de negocios’”.