Los astronautas de Artemis, ante el momento más peligroso que les queda, la reentrada: “Iremos montados en una bola de fuego” | Ciencia

Los astronautas de Artemis, ante el momento más peligroso que les queda, la reentrada: “Iremos montados en una bola de fuego” | Ciencia


Los cuatro tripulantes de Artemis 2 afrontan hoy el momento más peligroso en lo que queda de misión. La nave Orion, en la que han viajado hasta la cara oculta de la Luna, sin aterrizar, regresará a la Tierra en la madrugada del viernes al sábado. Serán apenas unos 13 minutos en los que se llegarán a alcanzar más de 2.500 grados por la presión y el rozamiento del aire. Si todo sale bien, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen caerán al océano Pacífico, cerca de la costa de San Diego, en California, donde ya los espera un buque de asalto anfibio de la Armada estadounidense.

Junto al despegue, el regreso a la Tierra es el momento más peligroso de una misión como Artemis 2, durante el que los controladores tendrán “el corazón en la boca”, en palabras de Eduardo García Llama, ingeniero de la misión. La cápsula llega a nuestro planeta a más de 40.000 kilómetros por hora. Es esencial que la nave entre con el ángulo de inclinación correcto para no arder, aunque por fuera sí estará en llamas.

“Iremos montados en una bola de fuego que atraviesa la atmósfera”, ha dicho Glover en una rueda de prensa desde el espacio esta madrugada.Este oficial de la marina, piloto de pruebas y astronauta de 49 años dice que lleva pensando en el momento de caer en el Pacífico desde abril de 2023, cuando fue elegido para esta misión, ha explicado. “Es algo profundo”, ha destacado.

Toda la atención estará puesta en el escudo térmico que protege a la nave Orion y sus ocupantes de las altísimas temperaturas que se alcanzarán durante la reentrada en la atmósfera. Unos 40 minutos antes de caer a la Tierra, se desenganchará del Módulo Europeo de Servicio. Este componente construido por empresas europeas, incluidas algunas españolas, ha sido esencial para la misión, pues ha proporcionado aire, agua, climatización y propulsión en el viaje desde la Tierra hasta la Luna y todo el regreso.

Después del desenganche la nave rotará sobre sí misma para que la parte trasera, donde se encuentra el escudo térmico, vaya por delante. Esta protección está hecha de materiales que absorben el calor y preservan la nave de las altas temperaturas. Todo el aterrizaje es automático y los astronautas lo viven sentados de espaldas al sentido de la marcha.

Durante el vuelo de prueba no tripulado de Artemis 1, en 2022, se detectaron desperfectos serios en el escudo. El astronauta de la NASA Charles Camarda, de 73 años, ha sido una de las voces más críticas sobre este tema, y ha llegado a alertar que la Artemis 2 no debía despegar con tripulación a bordo, pues cree que la NASA se expone a problemas tan serios como el que ocasionó el desastre del transbordador Columbia en 2003, en el que murieron siete astronautas, y que se debió a fallos en el escudo térmico.

La NASA ha estado analizando el problema y ha decidido cambiar el ángulo de entrada de la nave. Esos cambios y el reanálisis de las teselas que forman el escudo bastan para asegurar la seguridad de la tripulación, según explicó a este diario Debbie Korth, una de las máximas responsables de la cápsula Orion, durante una entrevista en le Centro Espacial Kennedy de la NASA.

“Todo empezará rápido y acabará incluso más rápido”, ha explicado el ingeniero Rick Henfling en una rueda de prensa esta madrugada. La “diversión” comenzará cuando la nave Integridad esté a unos 120 kilómetros de altura y empiece a atravesar las capas altas de la atmósfera. Para entonces el módulo de servicio, una maravilla tecnológica de unos 22 millones de euros, se estará desintegrando ya lejos de la nave. A los 24 segundos de la reentrada, la Orion estará rodeada de plasma, un brillantísimo cuarto estado de la materia que surge cuando el aire se ioniza por la intensa compresión y fricción que ejerce la nave. En este momento se perderá toda comunicación con tierra. El apagón durará seis largos minutos, hasta que la nave esté a unos 45 kilómetros ya del mar. A unos seis kilómetros saltarán los primeros paracaídas, que reducirán la velocidad a unos 300 kilómetros por hora, y después se desplegarán los tres paracaídas principales. Si todo sale bien, la Orion tocará el agua a unos 30 por hora.

La NASA maneja diferentes trayectorias en caso de emergencia, lo que cambiaría el punto de aterrizaje final, que estaría más lejos de la costa. Si la caída es según lo previsto, los astronautas aguantarán presiones unas 3,9 veces mayores que las de la fuerza de la gravedad terrestre, aunque si hay imprevistos estas pueden subir a siete veces o incluso más. El amerizaje está previsto a las 2:27 de la mañana del sábado en España.

Una vez aterrizados, un buzo de la marina se acercará a la nave y abrirá la escotilla. Entrarán varios médicos para comprobar cómo están los tripulantes y después saldrán en un orden ya fijado: Koch, Glover, Hansen y por último el comandante Wiseman. Varios helicópteros los llevarán hasta el buque John P. Murtha. Desde allí es posible que los astronautas vuelen a tierra, ha explicado la responsable del rescate, Liliana Villarreal. Habrá hasta siete vehículos aéreos para el rescate, y la posibilidad de activar equipos adicionales desde la base de Pearl Harbor, en Hawaii, en caso de que la Orion no caiga en el punto de aterrizaje fijado.

Horas antes de todo esto, en la madrugada del jueves, los cuatro de Artemis 2 ofrecieron una rueda de prensa desde el espacio, en la que hicieron balance de una misión llena de récords. Los astronautas se han convertido en los humanos que más lejos han viajado en el espacio, y han observado también por primera vez zonas de la cara oculta de la Luna. Koch, Glover y Hansen son la primera mujer, el primer negro y elprimer estadounidense que van hasta el satélite.

“Traemos con nosotros muchísimo buen material, muchas imágenes e historias”, ha explicado Glover, y ha añadido: “Voy a estar pensando y hablando de todo esto el resto de mi vida”.

El comandante Wiseman ha explicado que todos han podido hablar brevemente con sus familias, aunque él solo pudo “llorar” cuando conectó con sus dos hijas. Uno de los momentos más emotivos de la misón fue cuando Wiseman pidió que un nuevo cráter de la Luna lleve el nombre de su mujer, Anne Carroll Taylor Wiseman, que falleció de cáncer en 2020 cuando tenía 46 años. “Me dan escalofríos recordarlo”, expuso Wiseman sobre sus impresiones durante el sobrevuelo de la Luna. “Ver cómo el planeta desaparece detrás de la Luna. Puedes ver su atmósfera. La Luna proyectándose sobre la Tierra mientras esta se escondía poco a poco tras la Luna. Fue una vista increíble, y después, de repente, ya estaba fuera de vista”, destacó.

Koch, física e ingeniera de 47 años, la única no militar de esta misión, ha descrito con humor cómo han sido estos días viviendo en una cápsula de cinco metros de diámetro. La nave parece “más grande una vez que estás en microgravedad, pero aún así nos chocamos unos con otros todo el tiempo”. “Mirar por la ventana, comer, hacer cualquier cosa es una actividad que involucra a cuatro personas”, ha añadido.

La astronauta ha explicado que los cuatro de Artemis 2 llevan a bordo un testigo como el que usan los atletas de relevos para dárselo a la siguiente tripulación. La Artemis 3 tiene previsto despegar en 2027 para probar los módulos de aterrizaje lunar en la órbita terrestre. Un año después se espera el aterrizaje lunar con Artemis 4, probablemente de una mujer y una persona no blanca, si es que no cambian los planes.