por qué todavía es noticia que un jugador tenga novio

por qué todavía es noticia que un jugador tenga novio

Existe una estadística ridícula que lleva 159 años presuponiendo la heterosexualidad plena en el fútbol. Desde el primer partido documentado en el país en 1867, hasta el momento se desconoce una orientación sexual contraria en Primera División. Con un cuarto del Siglo XXI completo, resonó en Primera Nacional el caso más cercano a la máxima categoría.

Acaso porque a la comunidad sabalera no le resultó embarazoso, el tabú tardó nueve meses en salir de otro closet: el de la opinión pública. Casi de casualidad y a partir de un detalle de una vieja entrevista que se viralizó, Ignacio Lagos fue tendencia no por sus goles y las aspiraciones de Colón para retornar a la máxima categoría, sino porque tiene novio.

Sin pretenderlo, Lagos corrió el mojón que había puesto en el fútbol argentino el arquero Nicolás Fernández, quien en 2020 utilizó sus redes sociales para comunicar su orientación sexual. El regional pampeano queda lejos del fútbol como lo conocemos. Lo del atacante del Sabalero fue distinto: su naturalidad para mostrarse en público con su pareja sirvió para no tener que decir lo que todos sabían.

El fútbol -cosa de hombres, no apta para maricones-, tiene sus tribunas repletas de hinchas que se contagian el aliento -¡canten putos!-, donde una goleada en contra tiene resultados dolorosos –nos rompieron el culo-, parecidos a los de una buena diferencia en el historial -nos duele la pija, de tanto… ganar-, pero a veces da muestras de ciertos avances culturales que lo alejan de la homofobia. Colón es el caso testigo.

La pregunta, tal vez, sea: ¿por qué a esta altura el fútbol no sale del closet y cuál es el motivo para que la mayoría de los hinchas sean los guardianes de la homofobia por excelencia? Para contestarlas, Clarín consultó al licenciado Germán Diorio, psicólogo especialista en deportes y alto rendimiento, mejor conocido en redes como el psicólogo del club.

-¿Por qué pasa desapercibido en una comunidad, los simpatizantes de Colón, un detalle como la orientación sexual de un sujeto de relevancia social (un jugador de fútbol), pero se vuelve viral por fuera de ese ámbito con el efecto contrario: nadie sabe qué dijo el jugador en la entrevista pero sí que es un futbolista y tiene un novio del mismo sexo?

-No es algo fácil de explicar de manera lineal. Vivimos en un cruce de generaciones y visiones contrapuestas respecto al tema de la sexualidad, y el deporte no es la excepción a la regla. En el deporte, históricamente, siempre fue mal vista la homosexualidad y en el fútbol especialmente. Las mujeres fueron las primeras estigmatizadas, cuando muchos años atrás se empezaron a dar a conocer las primeras lesbianas en algunos equipos de deportes colectivos, algo ya aceptado y normalizado. Pero en el deporte masculino siempre estuvo tapado.

– Por aquello de ligar, consciente o inconscientemente, fortaleza con hombría. Como si un hombre homosexual no pudiera ser fuerte. Son, obviamente, patrones de educación antiguos, de generaciones anteriores, de un mundo que hoy parece casi de película. Por otro lado, no está mal tener resguardada tu vida privada, pero el temor a ser marcado en un ambiente como el fútbol, te lleva, inevitablemente, a esconderte. La mirada popular no lo detecta, porque el deportista homosexual no es amanerado ni mucho menos, entonces, esto pasa desapercibido hasta que alguien tiene la ‘valentía’ de hacerlo público. Y, ciertamente, no debería ser así, pero esos patrones antiguos siguen estando presentes hoy, ya que el tema no parece resuelto, dado que siguen cruzándose esos patrones antiguos con los presentes.

-La heterosexualidad funciona como un patrón de conducta?

-Estamos hablando de lo ‘aceptado’ y lo supuestamente ‘no aceptable’, y la pregunta es, ¿quién determina qué es una cosa y qué otra? Evidentemente, la mirada amplia e inclusiva de estos tiempos invitaría a tomar otra postura, pero ahí aparecen los choques sociales y la manipulación política del tema de la sexualidad. Históricamente, el fútbol era ‘cosa de hombres’, y hoy, claramente, no es tan así. Pero sigue habiendo grupos que se resisten a eso.

-¿Las canciones de cancha de connotaciones explicitas relacionadas a las vejaciones, homosexualidad y sometimiento terminan siendo formadores de conducta?

-¿Formador de conducta? No diría tanto. Es parte del cruce de generaciones con valores diferentes respecto a este tema. Y el tiempo, seguramente, irá terminando de darle forma al cambio profundo. Los que gritan hoy, seguirán pensando así y cantando lo que cantan. Pero algún día esos serán reemplazados por nuevas generaciones de hinchas, educadas de otra manera, y esos gritos o cánticos irán desapareciendo seguramente.

-En mayor o menor medida, los chicos de infantiles y juveniles tienen en la escuela formación educación sexual integral (ESI) ¿Ves en las nuevas generaciones de futbolistas otro planteo frente al tabú?

-No todavía. Aún hay tendencia a estigmatizar, cargar o hacer bullying. Creo que es algo que llevará un poco más de tiempo. Aún no se ha terminado de orientar correctamente el tema de la inclusión con los más chicos, porque la confusión y utilización política del tema, en lugar de pensar en dar una educación eficiente, confunde más de lo que aclara, y asi se pierde el verdadero sentido del tema.