Por qué los hinchas que antes insultaban a los árbitros ahora se la agarran con los periodistas de la TV

Por qué los hinchas que antes insultaban a los árbitros ahora se la agarran con los periodistas de la TV


En la Argentina de estos tiempos, donde en las redes sociales vale todo, con los más altos funcionarios hostigando a periodistas, lo que pasa en el fútbol parece una anécdota. Pero existe. Es que los hinchas digitales ya no miran contra quién juega su equipo, qué formación eligirá su DT o cuál será el árbitro que los hará transpirar con el VAR. Los usuarios más intensos de X o Twitter ahora les apuntan sus cañones a otros dos protagonistas: la dupla de relator y comentarista que los transmite por TV.

Pasa en cada fin de semana y se enfoca con especial malicia sobre los dos equipos estelares del pay per view futbolero: Pablo Giralt y Juan Pablo Varsky, por TNT Sports, y Sebastián Vignolo y Diego Latorre, los hombres de ESPN. Los de River los tildan de “bosteros”; los de Boca se quejan porque son anti-Boca. Y cualquier opinión o mirada ante una polémica, por chiquita que sea, es motivo de debate, incluso opacando la jugada en cuestión.

“La gente está enojada y tiene sus propios medios para expresar ese enojo. Es un clima de época y no creo que cambie. Al revés, creo que se va a profundizar”, le dice Juan Pablo Varsky a Clarín, y cita el libro La rebelión del público, (Interferencias, 2023), de Martín Gurri, ese que asocia el ruido tuitero con fenómenos sociales como la primavera árabe, el Brexit, el fenómeno Donald Trump o la aparición de un Milei en Argentina.

Varsky, que fue pionero en Twitter y le sacó bastante provecho, entiende las reglas de este juego y sabe que no tiene caso remar contra la corriente: “No me afecta nada, ni siquiera las expresiones antisemitas. Las redes están más ásperas que hace unos años porque la gente está más áspera”, reflexiona.

“Yo estoy despojado de cualquier prejuicio a la hora de comentar un partido. Estoy muy curtido con relación al escrutinio público. Y creo que en este momento comentar partidos de Bover, con esa escala diferente en términos de repercusiones, te demanda una mentalidad que te blinde de todos esos comentarios. Observo y analizo, más allá de camisetas. Me equivoco, por supuesto. Pero sin intención”, aclara Juan Pablo, que hace mucho reconoció ser hincha de Boca, factura que le pasan en Núñez pero también en La Ribera.

Si el enojo es motor, ¿con qué está enojado el hincha argentino? Lo responde Varsky: “Con el formato del torneo, la cantidad de equipos en Primera, la gestión de AFA sobre el fútbol de clubes, los arbitrajes, el rendimiento de su equipo, los dirigentes de su club. ¡Cómo no vamos a caer nosotros cuando transmitimos a Boca o a River!”.

Pablo Giralt, su compañero en TNT Sports, también fue consultado por Clarín hace unos días y en ese momento evitó dar su opinión. Se excusó explicando que era un tema que prefería evitar “porque me conozco” y a la vez advirtió: “pero soy ariano y un día voy a terminar explotando”. Y el domingo, en el día de su cumpleaños 52, explotó: lo hizo al aire, en la previa del River vs Belgrano en el Monumental.

“Muchos me decían: ‘¿Trabajás el día de tu cumpleaños?’. Y sí, nosotros estamos muy felices de hacer este laburo. Hace 20 años que trabajamos juntos con Juan Pablo, en un montón de circunstancias de nuestras vidas, días felices y días no tan felices, y lo hacemos con mucha pasión y mucho profesionalismo, dejando absolutamente todo”, comenzó diciendo Giralt, quien junto a Varsky también relata otros eventos como la Libertadores y la Selección por Telefe.

Su catarsis fue una defensa a su trabajo pero también contra los ataques que suele recibir su compañero: “Para nosotros este lugar es sagrado. Hace muchos años que lo hacemos y nosotros respetamos esto como nada. Hace 20 años que trabajo con Juan Pablo y nunca lo vi llegar a una cabina sin estar preparado para hacer el partido, y esto lo juro por mis hijos. Una carrera intachable y un compañero de fierro durante muchos años”, señaló Giralt.

Y cerró: “Nos vamos a equivocar y nos vamos a seguir equivocando pero tenemos una pasión por lo que hacemos que no importa si es nuestro cumpleaños, nos pasan cosas, estamos bien o estamos mal. Venimos a dejar todo y lo hacemos con una absoluta honestidad para todos ustedes. Podrán estar de acuerdo o no con nuestras apreciaciones, en definitiva es fútbol”.

El Pollo Vignolo opta por no darle bolilla a la polémica, al menos por ahora. En su caso, la estrategia que le sirvió para mantener la horda a raya fue muy ingeniosa y redituable: redefinió su perfil en TikTok, una red mucho más liviana, y con sus videos se hizo muy popular en las generaciones más jóvenes, las más activas frente al teclado.

A diferencia de Varsky, Giralt y Vignolo tienen una ventaja: ellos no son comentaristas. Y lo explica un entendido en el tema.

“El comentarista la tiene más difícil porque es el que dice si una jugada es gol o no, si es offside o no, si es penal o no…”, opina Gustavo López, figura de ESPN y al frente del equipo de AM 910 La Red, la tira líder en transmisiones radiales. Se sabe de qué cuadro es López, aunque él no lo dice, como también se sabe que fue uno de los primeros periodistas en llamar Scaloneta al equipo de Scaloni, y fue antes de que ganara la primera Copa América. “Si vos decís de qué cuadro sos hincha todas tus opiniones van a verse a partir de la simpatía que tengas por ese club”, señala. Y asegura que él tampoco le da demasiada entidad a lo que recibe en las redes: “La gente sólo quiere que digas lo que opinan ellos, que repitas lo que sienten ellos, y si no lo decís se enojan con vos, sos un anti, hay que tomarlo como algo natural”.

Gustavo López y Toti Pasman, comentaristas top en La Red.

“Yo dije que soy de Boca porque no tengo nada que ocultar”, se distancia Juan Carlos Toti Pasman, que optó por otro camino para su desarrollo profesional y opina sin filtros sobre el equipo de Claudio Úbeda pero también del que dirige Eduardo Coudet. Su respuesta suena tan auténtica como la de sus colegas: “Cuando comento un partido me olvido de todo y digo lo que veo, hago mi trabajo y trato de ser lo más justo posible con la realidad porque la gente está viendo lo mismo que vos… Después, te podés equivocar, como todo el mundo, y nada más. Eso es algo que le pasa a la mayoría de los periodistas, te olvidás de quién sos hincha, si te cae bien o mal, no hay mucha vuelta ahí, estás haciendo tu trabajo”.

“Se está haciendo un circo injusto e innecesario”, concede Toti, comentarista en La Red y desde este año conductor de Toti 910, en las mañanas de la radio más futbolera de la Argentina.

Se sufre en las cabinas pero también en el campo de juego y en ese terreno la que tuvo que aprender a convivir con el acoso en Twitter es Ángela Lerena, quien llena todos los casilleros del universo hater, en especial el de ser mujer. A propósito, por el 8 de Marzo subió una foto suya trabajando con el fondo de una tribuna azul y amarilla y la trataron de bostera: tuvo que aclarar que era en la cancha de Rosario Central.

Angela Lerena en la cancha de Central.

“Siento que está de más decirlo pero lo voy a decir igual: cuando un periodista de campo de juego cubre un equipo, tiene que dar información de ese equipo. Informar sobre un equipo no es estar en contra del otro. Es el trabajo. Y nosotros no elegimos qué banco hacer”, escribió el domingo, todavía sin perder la paciencia a pesar de que hace poco celebró sus 30 años de carrera.

Pero atención porque en Twitter hay insultos y quejas pero también elogios. Es que a modo de cierre vale destacar que los mismos fanáticos que llaman a rebelarse contra la TV suelen pedir que los relate Mariano Closs. Es curioso lo de Closs, una de las máximas figuras de ESPN en Latinoamérica: todos (incluso los que no lo quieren) lo destacan como el mejor de su generación, relata la Champions y se prepara para viajar al Mundial, y sin embargo está al frente de partidos de segundo orden en el fútbol argentino. Cada tanto usa su ciclo de los mediodías para agradecer los comentarios del público, aclarando siempre que no tiene redes ni las consume. Otro truco saludable para evitar a los hinchas tuiteros.