Por primera vez desde el arranque de la primera misión a la Luna en más de medio siglo, el presidente de Esdados Unidos, Donald Trump, ha hablado con la tripulación mientras esta surca el espacio de vuelta a casa. Los cuatro astronautas de Artemis 2, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen, han respondido a las preguntas del presidente Trump, y del administrador de la NASA, Jared Isaacman, en una conexión en directo después de haber cumplido con éxito todos los objetivos de la misión.
“Vosotros cuatro habéis hecho que este día sea posible. Os está mirando el mundo entero”, ha felicitado Trump a los astronautas.
“Hemos podido contemplar la cara oculta de la Luna y contemplar cosas que ningún otro humano ha visto”, ha contestado el comandante Reid Wiseman. Por su parte, la espacialista Koch ha destacado que uno de los grandes momentos del viaje ha sido volver desde la cara oculta y mirar a la Tierra. “Nos damos cuenta del lugar tan especial en el que vivimos”, ha señalado. El canadiense Hansen, a quien Trump ha calificado de “nuestro vecino”, ha agradecido al presidente por la oportunidad de participar en esta misión. “Le agradezco en nombre de mi país”, ha dicho, “por la capacidad de fijar objetivos y aceptar la colaboración de otros países”, ha añadido.
Trump ha hecho un alegato político sobre el liderazgo estadounidense en el espacio. “No volvemos para poner solo la huella en la Luna, sino para establecer presencia e ir a Marte. Nunca seremos los segundos en ningún sitio”, ha dicho Trump en referencia a China, que compite por llevar astronautas al satélite antes de 2030. El presidente también ha dicho que el programa Artemis es “su bebé”. Crear el programa en su primera legislatura, ha añadido, “fue una de las decidiones más importantes que he tomado”.
La conversación se ha producido después de que la nave Orion realizase su sobrevuelo de la cara oculta de la Luna. Una vez los astronautas han emergido por el otro lado del satélite, la gravedad de la Tierra ha vuelto a atraer su nave y ya se encuentran en el camino de regreso a nuestro planeta.
A preguntas de Isaacman, Hansen también ha destacado lo que más le ha sorprendido de este viaje. “La vista tridimensional de la Tierra desde el espacio”. “Cuando mirábamos a nuestro planeta desde la cara oculta fuimos realmente conscientes de estar en una cápsula; ha sido una experiencia humana extraordinaria”.
Koch también ha destacado otro momento, cuando ella y otro tripulante tomaron los mandos de la nave para gobernarla de manera manual. “Fue alucinante estar en una nave en el espacio profundo y poder guiarla a mano. No tenemos ganas de volver a casa”, ha asegurado.
También ha habido tiempo de bromas, cuando los astronautas han recordado los problemas que están teniendo con el retrete, que es el primero con puerta que viaja en una misión tripulada a la Luna. “Decididamente tenemos que mejorar las cañerías”, ha dicho Isaacman.
Por el camino, Wiseman, Glover, Koch y Hansen se han convertido en los primeros en contemplar zonas completas de la cara oculta del satélite que nunca antes habían podido ser vistas.
Tal y como estaba previsto, la nave Orion ha perdido la comunicación con la Tierra a las 0:44 del martes, hora española, mientras cintibuaba su sobrevuelo de la cara oculta. Durante ese apagón la nave ha alcanzado su punto de máximo acercamiento al satélite y conseguido su máximo alejamiento de la Tierra. Los cuatro astronautas también han podido contemplar un exclusivo eclipse de sol durante este periodo. A las 1:25 la nave ha emergido por el otro lado del satélite y la comunicación con Tierra se ha restablecido.
Unas horas antes, estos astronautas batieron el récord de alejamiento de la Tierra que fijó la misión Apolo 13 en 1970. La Artemis 2 ha llegado unos 6.000 kilómetros más lejos que cualquier otra misión tripulada.
Esta misión ha cumplido además otros hitos históricos: Koch se ha convertido en la primera mujer en viajar a la Luna, y Glover en el primer afroamericano. El canadiense Jeremy Hansen es la única persona no estadounidense que se ha acercado al satélite. Hace unos días, estos cuatro astronautas se convirtieron en los que han realizado una órbita más alta de la Tierra y Koch en la mujer que más alto ha estado en el espacio. Ella ya tenía el récord de permanencia en el espacio de forma continuada.
We’re going farther than ever before 🚀
Today, the Artemis II crew will break the record for how far humans have traveled from Earth as they fly around the far side of the Moon.
Coverage begins at 1 p.m. EDT (1700 UTC). Watch Artemis II make history:… pic.twitter.com/hCOVQPkxUF
— NASA (@NASA) April 6, 2026
“Hemos entrado en la esfera de influencia de la Luna. Ahora ya estamos cayendo hacia la Luna”, dijo la especialista Koch después de que la nave hubiese cumplido “otro hito alucinante”. Hasta ese momento, el camino de la Orion había estado determinado por la atracción de la gravedad terrestre, que iba debilitándose poco a poco, como quien sube una cuesta arriba cada vez menos empinada. Pasado el momento crucial, la gravedad lunar toma el relevo y el camino ya es cuesta abajo durante todo el sobrevuelo de la Luna. Cuando la nave emerja por el lado contrario del satélite, la gravedad terrestre volverá a tirar de Orion y sus tripulantes comenzarán la vuelta a casa. Toda esta coreografía ha sido perfectamente calculada con las leyes de la mecánica orbital.
Al filo de las ocho de la tarde de hoy en la España peninsular, la nave Orion rebasó los 400.171 kilómetros de la Tierra, el anterior récord de distancia que marcó la accidentada tripulación del Apolo 13. La tripulación de aquella mítica misión tuvo que improvisar para usar la gravedad lunar y regresar a la Tierra después de un importante fallo técnico. Todos consiguieron regresar a casa sanos y salvos, y lo que más se recuerda de aquella aventura es la célebre frase: “Houston, hemos tenido un problema. El comandante Jim Lovell, que ideó la forma de salvar a su tripulación, era uno de los astronautas más experimentados del programa Apolo: viajó al espacio cuatro veces, fue el primer humano en ir a la Luna dos veces, pero nunca pudo aterrizar en ella, tal como tenía previsto la misión Apolo 13.
Los astronautas de la Artemis 2 han recordado hoy a la tripulación de la misión de los años 70 en conexión con el centro de control de la misión en Houston, en el estado de Texas.
Poco después de las cuatro de la tarde, los astronautas de Artemis 2 han preparado su nave para el clímax de esta misión de 10 días: el sobrevuelo de la Luna, incluida su cara oculta. Las observaciones científicas del satélite comenzarán a las 20:45 de la tarde, hora peninsular. En su máximo acercamiento, los astronautas se turnarán para fotografiar un total de 35 lugares lunares fijados por el equipo científico de la misión, cuyos líderes se encuentran en Houston para darles apoyo directo en este proceso. Mientras un astronauta captaba imágenes, otro simplemente miraba por la ventana y describía en palabras lo que veía. La NASA ha dicho en varias ocasiones que da igual lo buena que sea una cámara de fotos, el ojo humano es superior porque tiene una capacidad de visión privilegiada en tres dimensiones de los cráteres, mares y demás accidentes geográficos que los astronautas van a contemplar durante unas seis horas de observación.
Uno de los objetivos declarados de las observaciones era el imponente Mare Orientale, un enorme cráter de impacto que apenas es visible desde la Tierra, pues se encuentra justo en el límite de la cara oculta. Es la enorme cicatriz que dejó un meteorito de unos 100 kilómetros de diámetro que reventó contra la Luna hace ahora 3.800 millones de años. En nuestro satélite, un cuerpo sin atmósfera ni geología activa, las montañas son básicamente los bordes de los cráteres —hay millones—; y en este mar oriental, con sus tres anillos concéntricos, están algunos de los más altos.
Al filo de la medianoche sucedió otro gran hito: se perdió la comunicación con la cápsula Orion durante unos 40 minutos. Era algo previsto, pues la Luna se interponía entre la nave y las grandes antenas de la NASA en la Tierra. Estaba previsto que el máximo acercamiento a la superficie lunar fuera de 6.550 kilómetros de la superficie, según la NASA. En ese momento, los astronautas podían contemplar un 21% del disco completo del satélite, debido a la posición del Sol.
Aproximadamente una hora más tarde, la nave Orion alcanzó su punto de máxima lejanía de nuestro planeta. La distancia exacta estimada por la NASA era de 406.772 kilómetros de la Tierra, más de 6.000 kilómetros por encima del anterior récord.








