¿Cuánto pesa la Copa Libertadores? Que sea pluma lo que ahora es plomo… :: Olé

¿Cuánto pesa la Copa Libertadores? Que sea pluma lo que ahora es plomo… :: Olé


07/04/2026 00:12hs.

Quedó tan lejos, en tiempo y espacio, que la última Libertadores levantada por un equipo argentino fue allá por 2018, en el Bernabéu. Desde ahí, inyectados de jogo -aunque no tan bonito- y de guita, l os brasileños clavaron siete títulos al hilo para empardarnos la historia Copera. Si el fútbol criollo todavía trata de desentrañar cómo llegamos a ese turbio 38-38 que empezó a romper todo, hoy deberá trabajar para quebrar el 25-25 con los Verdeamarelos en el reparto de vueltas olímpicas.

Es un caso de estudio en el Laboratorio Conmebol. Salvo en Oceanía, donde elencos neozelandeses metieron ocho consagraciones en fila (con australianos compitiendo en Asia, se avisa), en ninguna máxima competencia continental de clubes, hubo/hay ráfaga semejante. Brasil le llegó a sacar a la Argentina dos Libertadores de luz en 1963 gracias al bicampeonato del Santos con Pelé. Solo ahí. Cuando River la ganó en 1986, la AFA obtuvo la máxima ventaja con un +10 que parecía lapidario. Es más, Boca 2007 talló un +8 y Estudiantes 2009 un +9. Bonus, la del Millo en Madrid significó un +7. Y a partir de ese instante, la alegría fue solo brasileña.

No pinta fácil dar el golpe, recuperar la memoria. Salvo el Xeneize -que acumula seis- y el Pincha -con póker de Lali’s-, apenas el Central de Di María puede estar en condiciones de hacerle cosquillas a los vecinos. Tal vez, el Lanús de Pellegrino… Para Independiente Rivadavia y Platense, batacazo podría ser colarse en octavos. La competencia es feroz. Difícil salir de perdedor. Excepto el inédito Mirassol, el resto de los representantes CBF son más progreso que orden: Flamengo, cuatro veces campeón; Palmeiras, tres; Cruzeiro, dos; Fluminense y Corinthians, una… Al menos, el Grana hizo sonar la alarma: en un año, se comió a Vasco, Mineiro, Fla y Flu… Sí, se puede.

A nuestros jugadores hay que pedirles fútbol y algo más; a nuestros hinchas que -en tanto no se traicionen- salgan del termo; y a nuestros dirigentes, que rosqueen menos y que apoyen más. Hoy por mí, mañana por ti. Nada más lindo que nos vuelvan a preguntar: ¿Che, cuánto pesa la Copa? Y que sea pluma lo que ahora es plomo.