‘Arabesco’, una carta de amor a Tánger frente al avance de la globalización

‘Arabesco’, una carta de amor a Tánger frente al avance de la globalización


Tánger, a orillas del estrecho de Gibraltar, ha sido la gran inspiración y protagonista de la literatura del italiano Umberto Pasti, que llegó a la ciudad hace unos 40 años para la boda de unos amigos y, desde entonces, combina su pasión por la escritura con su faceta de jardinero y paisajista, viviendo a caballo entre Italia y Marruecos.

Siempre con el paisaje de Marruecos ‘in mente’, Pasti (Milán, 1957) acaba de publicar Arabesco (Acantilado), novela escrita originalmente en italiano en 2024 ahora traducida al español que presenta una carta de amor a Tánger marcada por la tensión entre lo que era y en lo que se está convirtiendo, según ha explicado el autor en una entrevista.

Tánger fue para mí un amor muy fuerte y profundo y ahora sufro viendo que está perdiendo su cara e identidad con la modernización y globalización tan fuerte. Lo que se ve es que los lugares queridos se vuelven todos un poco similares y parecidos”, lamenta Pasti.

Con Tánger como escenario, Pasti, que combina la novela negra con la autobiografía o la historia del arte marroquí, narra un encuentro entre un coleccionista y un duende, que pasean por la ciudad y ven la amenaza de la modernización a través del antagonista, un especulador, que representa la propia “hostilidad fuerte contra el mundo contemporáneo” del propio Pasti.

La tensión contra el mundo

Esta fuerte insatisfacción con el mundo actual, vista ya no solo desde Marruecos, sino también desde Europa, Umberto Pasti la vive “con dolor, pero también con resistencia”.

“Uno puede decir que todo está acabado y que no puede vivir en este mundo. Otra cosa es ya no querer vivir así y, como una hormiguita, luchar para hacer lo que uno pueda para que el mundo no sea así”, ha considerado.

Con Arabesco, Pasti espera que el lector “no sea prisionero de los estereotipos” establecidos sobre Marruecos, pero también defiende que la imagen que existe de Europa, que “parece que es vieja, cansada, ineficaz y débil”, no es verdad.

“Hay una difusión de la cultura en los jóvenes en Europa que es maravillosa. Puede salir algo extremadamente vivo y positivo. Europa solo debe no tener vergüenza de su increíble pasado e historia”, ha reflexionado el autor.

Pasti parte de la cotidianidad para retratar Tánger, pero en Arabesco ha contado con la figura de un duende, unas criaturas que para el autor sí están presentes en el día a día y que “se me presentó físicamente”, asegura el escritor, para que apareciese en la novela.

El autor ha indicado que, generalmente, escribiendo ficción “tiene muy poca posibilidad de decidir” porque son los personajes los que escogen estar en sus novelas.

“Se presentan ellos, entran en escena y tienes que obedecer. No tienes mucha libertad. Cuando estás escribiendo, las cosas pasan de una manera muy diferente. Los personajes tienen una urgencia para que se hable de ellos”, asegura Pasti.

Y sobre los duendes, que ha definido como “presencias que nos rodean”, Pasti espera que el lector, después de leer su obra, les pueda “prestar más atención”, admitiendo que siente lástima de que “la gente no quiera conocer esta dimensión de la vida, tan abierta y profunda”.

Cuidar a las plantas

Umberto Pasti se enamoró de Tánger gracias a “unos campos de lirios” y los campesinos que trabajaban la tierra, la primera imagen que tuvo de la ciudad cuando llegó por primera vez junto a un amigo suyo y la que espera que el lector pueda reconocer tras leer ‘Arabesco’.

El italiano Umberto Pasti. Foto: EFE.

Desde entonces, hace prácticamente 40 años, Pasti ha trabajado en el jardín de su casa de Tánger para la preservación de especies botánicas típicas del lugar, porque, según ha dicho, las plantas de Marruecos “estaban muy amenazadas por el desarrollo”

“Perder una especie es una cosa muy dramática, porque se interrumpe esta cadena armoniosa, una cadena de animales, hombres e historias. Me pregunté cómo se podían salvar, porque no era solamente una cuestión de belleza, era un aspecto de la identidad del norte de Marruecos, de su cultura”, explica el autor.

Aunque Pasti precisa que este trabajo no es solo una cuestión estética, el autor también ha defendido: “La belleza es seguramente tener vivo en nosotros una aspiración a la armonía y a la justicia” y un acto de “resistencia cultural”.

De hecho, este diseñador de jardines considera que en Marruecos esta realidad es trágica, porque “nadie piensa en la conservación del patrimonio”, ya que solo se tiene en cuenta desde una visión “muy genérica y para el placer de los turistas”.