La vida por delante | Perfil

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De a poco la neurología deja de lado el arsenal fármaco de los neuroinhibidores, antidepresivos y anticonvulsivantes en el tratamiento del miembro fantasma y busca enfoques humanistas. En uno de ellos se utiliza una caja con un espejo en una de sus caras externas. El sujeto se sienta frente a la caja espejo, apoya un antebrazo fuera de la caja, y el otro queda oculto, y se le pide que mire atento el reflejo de la mano en el espejo. Así se espera de la retroalimentación visual que adapte la realidad a la situación de la falta. Nuestro cuerpo es más bien expresivo, tanteando las sombras, y no obedece de simple medio de la conciencia. La mujer que visita a la amiga moribunda con deudas pendientes, el encuentro del represor y la víctima colateral, el escritor que sueña otro escritor o las mujeres terminales que tienen toda la vida por delante son motores de estos cuentos de Fernanda Trías en Miembro fantasma. Donde las cajas son el deseo del otro, que los destrozó, y deben los que dejan atrás aprender “tarde; y el camino está oscuro”

La soledad, el duelo y la enfermedad son las muletillas en que se suele encasillar a la dos veces ganadora del Sor Juana Inés de la Cruz (2021 y 2025) y una de las voces más soberanas en las letras latinoamericanas. Trías, nacida en Montevideo, pero residente en la Colombia rota que describe aquí en “De frontera solo el aire”, viene en cambio en otro mambo desde la profética Mugre rosa: sus originales escritos son espejos que devuelven fantasmas, en tanto deriva lacaniana, que el sujeto construye al enigma del deseo del otro. Así funcionaba la celadora del El monte de las furias, o algunos personajes de su primera cosecha cuentística No soñarás flores, que además establecía esa zona de goce y diferencia en la cual somos gozados por el otro. “Te escribo esta carta, Claudia, no con miedo, sino con ansias de que la prohibición se cumpla y te desvanezcas para siempre” es la despedida de los amantes en “Última carta para Claudia”, quienes viven en fantasmagorías y el eterno retorno del abrazo partido.

En la tapa de Marcela Ribadeneira, habitual en portadas de la editorial y artista de desacatados collage, una mujer cortada en dos se esfuerza en una postura oriental pasteurizada. Esfuerzo que la esposa y madre alcohólica de “Intimidad irremplazable” también realiza a fin de desaparecer-se de los mandatos del marido e hijos modélicos. La narradora de La azotea retoma en esta historia de la mujer que ama pichones en la tormenta el encierro que exige el sacrificio para bajar la ladera del conformismo, y la resignación de haber nacido mujer.

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“El rito de vivir es un mirar oyendo sagradamente” desafía Leda Vadallares, la tucumana que con su voz hermana rescató el llanto y las lágrimas perdidas de un continente. Fernanda Trías, en estos cuentos, en sus narraciones, en el mismo placer de texto, escribe porque no acepta la palabras que encuentra.

Miembro fantasma

Autora: Fernanda Trías

Género: cuentos

Otras obras de la autora: Mugre rosa; El monte de las furias; La azotea; No soñarás flores; La ciudad invencible

Editorial: Páginas de Espuma, $ 20.000