Un pueblo angustiado y triste y una fecha que quedará en la memoria de los vecinos de San Cristóbal

Un pueblo angustiado y triste y una fecha que quedará en la memoria de los vecinos de San Cristóbal


Faltan cinco minutos para las 9.30 y la lluvia comienza a caer tímidamente sobre San Cristóbal, un pueblo de 15 mil habitantes al norte de Santa Fe. Es un alivio luego de tres días de sol pleno en los que la temperatura superó los 35 grados. Los vecinos saben que el 30 de marzo quedará marcado en la historia del lugar por la triste tragedia de la escuela N° 40 “Mariano Moreno”.

Es fin de semana largo y San Cristóbal comienza a cobrar vida pocos minutos después de las 7. Parejas caminando por la avenida Belgrano, en la que se ubica la estación de trenes y los talleres de Belgrano Cargas, el ferrocarril que generó empleo hasta su cierre, en la década de los ’90 y que recién en los últimos años el lugar volvió a recobrar vida.

Las vías dividen el pueblo en Este y Oeste. En las calles se ven a los barrenderos limpiar, a hombres y mujeres yendo y viniendo en moto o bicicleta, y los negocios levantando sus persianas de a poco, en silencio.

Ya no quedan los móviles de la televisión, cronistas recorriendo lugares ni los fotógrafos retratando momentos. De a poco dejan de verse caras extrañas en un pueblo donde se conocen todos.

El San Cristóbal que se vio “alterado” los últimos días intenta volver a la calma y normalidad tras el trágico crimen de Ian Cabrera Núñez (13), el alumno asesinado de un escopetazo en la escuela por otro estudiante de 15 años.

A pesar de ser una fecha religiosa por las Pascuas, sumado al feriado por la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, varios vecinos salen temprano de sus casas para ir a trabajar o hacer compras.

María Elena es una de ellas. La mujer está sentada en una reposera en el frente de su casa, algo habitual en lugares tranquilos como este. Criada en San Cristóbal, nunca imaginó que podría pasar un hecho como el que enlutó a toda la sociedad.

“Nos tomó por sorpresa. Estoy muy consternada y triste. Va a marcar la historia del pueblo, es un golpe del que no nos vamos a olvidar nunca”, cuenta a Clarín, con angustian en cada una de sus palabras.

A pocas cuadras de allí, Enzo pinta las rejas del garaje de una casa. Dice que se va a acordar toda la vida de lo que pasó: “Nunca pensé que podía pasar algo así acá”.

Unos metros más adelante Marta toma mate en la galería de su casa. Está acompañada por su perro, que no deja de ladrar mientras dura la charla. La mujer es familiar de una de las compañeras de colegio de Ian.

Tengo una angustia tremenda. Los chicos están con miedo y tristeza y los adultos tensionados. Esto alteró la tranquilidad de este pueblo y va a quedar marcado en nuestra historia”, dice.

La mujer comenta que un grupo de padres y chicos acompañó las últimas noches a Hugo y Mirian, los padres de Ian, que están siendo contenidos por familiares luego de la tremenda tragedia que significó perder a su único hijo, al que desearon mucho tiempo tener hasta que llegó.

Son cerca de las 8.30 y los camiones de reparto empiezan a bajar mercadería en distintos supermercados. En uno de ellos trabaja Adrián, que vive en San Justo, una localidad vecina. El hombre reconoce que la noticia impactó en pueblos cercanos, donde también los chicos y padres tienen miedo de que pueda pasar algo similar.

"Justicia por Ian", es lo que todos piden en San Cristóbal. Foto Maxi Velli.

En la Iglesia San Cristóbal se celebra la misa de Jueves Santo. Allí se pidió por el descanso en paz de Ian y por su familia. Además, se rezó por la salud de F., uno de los menores ocho heridos en el ataque que sigue internado fuera de peligro en Rafaela.

Mientras que el tradicional Vía Crucis del viernes se convirtió también en un evento especial para los vecinos debido al momento que les toca vivir en San Cristóbal.

El club donde jugaba Ian

Uno de los lugares obligados para volver es la cancha del Club Atlético Independiente, cuyos colores defendió Ian desde las categorías infantiles. El club está abierto.

Ian con la camiseta de Independiente de San Cristóbal.

Luis es entrenador de la categoría 2016. Todavía no puede salir de su asombro por lo ocurrido. “Es algo de no creer”, dice, mientras recibe a los pocos chicos que llegan para entrenar.

Cristian es el coordinador del club. En diálogo con este diario afirma que en la tarde del miércoles dos psicólogas hablaron primero con los profesores de todas las categorías y luego mantuvieron una charla privada con los chicos que eran compañeros en la misma división de Ian.

Volvieron a entrenarse después de hablar con las psicólogas. La idea es contenerlos desde adentro de la cancha, donde se olvidan de todo lo que pasó. Volvieron con muchas ganas de entrenar”, describe.

Muchos de esos chicos también eran compañeros de colegio de Ian y estuvieron presentes el lunes a las 7.15 cuando los disparos alteraron la rutina escolar diaria.

Los chicos del club presentes en el velatorio de los restos de su compañero. Foto Marcelo Carroll.

La Liga Rafaelina, donde compite el “Rojo” de San Cristóbal, suspendió la fecha prevista para este fin de semana. La Primera División si jugará su partido. Desde el club adelantaron que hablarán en las próximas horas con los padres de Ian para pedirles permiso para hacerle un homenaje al joven jugador.

La escuela, detenida en el tiempo

La recorrida termina donde, paradójicamente, todo comenzó: la escuela N° 40 “Mariano Moreno”. Allí el tiempo se detuvo pasadas las 7.15 del último lunes. Las casi 100 bicicletas de los chicos siguen estacionadas en el patio externo, frente a la bandera argentina que quedó sin izar.

La escuela de la tragedia permaneció cerrada y con custodia policial luego del crimen. Foto Marcelo Carroll.

Las mochilas no se ven desde la puerta principal, pero todos afirmaron que quedaron ahí luego de que los estudiantes debieron salir corriendo para salvar sus vidas.

Todavía la vereda está delimitada con una cinta de peligro y en los vidrios de las puertas de ingreso quedaron marcadas las manos de los cientos de chicos que hicieron el lunes por la noche una marcha de velas, pidiendo por Ian.

La cera blanca derretida queda sobre las escalinatas y en el cordón. Todavía hay carteles que dicen “Justicia por Ian”.

La cinta de "Peligro" que colocó la Policía frente a la escuela. Foto Maxi Velli.

La calle Bullo al 1000 está en silencio. Solo se escuchan pájaros y el pasar los autos y camiones sobre la ruta 4, ubicada del otro lado de la escuela.

Muchos chicos, especialmente los compañeros de curso de Ian, tienen miedo a volver a clases. Los docentes y autoridades saben que será duro el regreso, especialmente escuchar sonar el timbre a las 7.15 en el que se avisa que comienza la jornada.

“Los chicos tienen miedo. Pedimos que se hicieran clases virtuales, como en la pandemia“, dice Marta, la abuela de una de las compañeras de Ian que estuvo presente el pasado lunes.

Autoridades de Educación locales y provinciales hicieron durante la semana encuentros con la participación de psicólogos del Ministerio de Salud santafesino y destinados docentes y alumnos de la escuela Mariano Moreno, especialmente del entorno de Ian y de G.C, el tirador.

San Cristóbal fue el centro de la escena en la Argentina lamentablemente por una tragedia. Aunque sus habitantes reconocen que va a ser difícil, intentarán volver a la normalidad, pero sin jamás olvidar lo que pasó el 30 de marzo de 2026.