La lluvia en el Bajo Flores le dio la épica necesaria para que San Lorenzo olvide los tragos amargos de este mes, sobre todo el de su último partido como local, contra Defensa y Justicia, una goleada en contra que marcó el final del ciclo de Damián Ayude. Anoche, contra Estudiantes, en un partido hermoso de ida y vuelta, el Ciclón presentó ante su público a su nuevo entrenador, Gustavo Álvarez, y festejó. Y lo que es más importante: hizo festejar a su gente, que se fue empapada pero feliz por un triunfo ante el actual campeón argentino.
¿Lo mereció? Probablemente no. Porque su figura fue el arquero Orlando Gill, que sacó pelotas imposibles, porque Estudiantes llegó con claridad a su arco incluso cuando tenía un jugador menos, y porque al juego azulgrana todavía le falta asociación en el medio y solidez en defensa. Pero no importa: porque las variantes del DT dieron resultado (de hecho, el gol lo hizo Insaurralde, que no jugaba hace mucho como titular) y ya lo sabemos: las victorias sirven para ganar confianza y trabajar con más tranquilidad, algo que San Lorenzo necesita hace mucho.
Habría que hacer un resumen del primer tiempo de Facundo Farias para mostrarle al mundo. Sus representantes Pablo Sabbag y Agustín Jiménez, siempre atentos para lanzar anzuelos en Europa, ya lo deben estar haciendo. Estudiantes, también. Y hasta quizás Foster Gillett, el falso magnate por el que el delantero llegó al Pincha, pero que solo pagó una de las seis cuotas prometidas al Inter Miami. Lo cierto es que Farias, en el primer tiempo de anoche en el Bajo Fores, volvió a ser el Farias de Colón: la “joya” prometida. Definió pésimo siempre, pero antes de eso, dibujó jugadas exquisitas, impropias de un fútbol argentino destinado al aburrimiento, la sistematización y la falta de audacia.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Sin embargo, Farias falló. Estudiantes también. Y San Lorenzo, no.








