“Alerta: Obra Desaparecida. Informamos el hurto de una obra atribuida al maestro Antonio Berni, sustraída el 6 de marzo en la vía pública”, dice el aviso que, desde la cuenta de Instagram @artetejeda, se viralizó rápidamente durante todo el mes de marzo, compartido por cientos de personas que dejaron sus comentarios, la mayoría llenos de dudas.
Etiqueta que estaba detrás de la obra, firmada por Berni. Foto: gentileza.En el posteo, nacido en la provincia argentina de Córdoba, también se da cuenta de que se había hecho una denuncia penal por hurto, que intervenía Interpol y se alertaba sobre una mujer de identidad desconocida que intentó autenticar una pieza idéntica el mismo día. Clarín intentó seguir las huellas de lo que ya se ve como un caso extraño, digno de una película, y consiguió pruebas y declaraciones exclusivas.
Los hechos
Guido Marcattini es el propietario de Arte Tejeda y también de una galería de arte en Córdoba. Él fue quien recibió el cuadro de manos de su propietario, un coleccionista que prefiere no dar declaraciones a la prensa, aunque nos envió una prueba de que la obra es suya. La entrega del cuadro, para cambiar un vidrio roto, fue en la misma cuadra del negocio, pero no en la puerta de este. Marcattini caminó hasta su local con varios objetos: “No recuerdo haber ingresado la obra, pero supuse que ya estaba adentro”, declaró ante la Justicia.
Firma de Berni en la obra. Foto: gentileza.Una mujer que se dirigía en auto a su tratamiento de quimioterapia divisó, varias cuadras más lejos de Arte Tejeda, un marco apoyado contra un árbol junto a bolsas de residuos. Tras finalizar sus trámites y retirar a sus hijas del colegio, pasó por el mismo lugar y, al notar que la pieza seguía abandonada allí, decidió llevársela.
Esa misma mujer, al notar la firma de Antonio Berni, caminó las cuadras desde donde encontró la obra hasta Arte Tejeda para preguntar por una certificación profesional. La empleada que la atendió dijo no saber y la remitió al Museo Caraffa, donde pensaba que podían ayudarla.
Cuando el coleccionista fue en busca de su cuadro restaurado, Marcattini descubrió que no estaba. La empleada recordó a la mujer que vino con un Berni en la mano –con el vidrio roto– y se inició una búsqueda desesperada en redes sociales, radicando la denuncia policial.
En paralelo, la mujer que encontró el cuadro siguió el consejo de la empleada de Arte Tejeda, pero se dirigió a otro museo, al Antonio Seguí, donde habló con su director, Juan Pagano, quien le recomendó que acudiera al reconocido perito y tasador de arte Luis Rodolfo Cuello, con más de 50 años de trayectoria en el mercado.
El testimonio de Cuello
“El día 8 o 9 de marzo me llama por teléfono una señora. Dice que tiene una obra que quiere que yo vea. Llega con una bolsa de consorcio negra, y dentro está la obra cubierta por un vidrio roto. El cuadro es un óleo de pequeño formato (30×40 cm). Me dice que la encontró en una vereda. Procedo con mucho cuidado a desmontar la obra y quito los vidrios rotos”, explicó a Clarín Cuello.
Y continuó: “Separo una etiqueta de papel que dice: Berni Antonio, Las Comadres, Óleo, 30×40. Nº 12. La etiqueta está escrita de puño y letra y está fechada en 1952. En la tela, en el reverso, más abajo de donde está la etiqueta aparece el número 23. Hago los exámenes de rigor y llego a la conclusión de que es una obra original de Antonio Berni, pintada –casi con un 99,9 por ciento de seguridad– en Santiago del Estero”.
Luis Cuello , el reconocido perito de arte a quien acudió la mujer que tenía en su poder la obra de Berni perdida , quien asegura que es un original y no una pieza atribuida. Foto: gentileza.Ante los rumores que circularon en redes sociales sobre valores entre 40,000 y 70,000 dólares, Cuello fue tajante al diferenciar la “historia del arte” del “mercado del arte”. Según el experto, el valor real de la pieza oscila entre los 4,000 y 4,500 dólares, y bajaría a 2,500 dólares si se vendiera en una casa de subastas.
También está seguro de que no hubo mala intención en la mujer. ¿Quién va al mismo lugar donde se supone que desapareció la obra para pedir que la ayuden?
El abogado de la mujer advirtió a Clarín que por ahora no harán declaraciones.
Preguntas y algunas respuestas
¿Quién deja un cuadro importante abandonado en la vereda? ¿Por qué se dice “atribuido” y no original? ¿Fue realmente robado o…? ¿En qué sitio encontró realmente la mujer la obra? ¿Por qué los medios publicaron “La casa de Juanito” como título si era otro? ¿Quién situó su valor entre 40 mil y 70 mil dólares?
El número 23 que aparece en la tela. Foto: gentileza.Guido Marcattini suena sincero cuando habla de la pérdida y se muestra aliviado porque apareció. Dice que sigue siendo amigo del coleccionista que le dio el cuadro para que cambiara el vidrio roto. Elabora una teoría: puede ser que alguien más haya encontrado la obra donde él la dejó, la trasladara varias cuadras y, al ver el vidrio roto y sin saber que era un Berni, la dejara tirada de nuevo donde la mujer que lo acaba de devolver lo encontró y se lo llevó.
El hijo de Antonio Berni escribe al diario y asegura que no cree que sea un Berni original. Pero, claro, no puede afirmarlo porque solo ha visto una foto.
El coleccionista, por su parte, envía, a través de Marcattini, una foto con un certificado de autenticidad escrito por Enrique Scheinsoh, experto en arte argentino, martillero y fundador de la galería Vermeer.
Juan Javier Negri, el abogado que más sabe de derecho del arte en la Argentina, señala: “Es importante, en un caso como éste, tener en cuenta la diferencia entre cosas perdidas y cosas abandonadas por su dueño. Quien las encuentra, solo puede apropiarse de las abandonadas; no de las perdidas. Y la ley presume que las cosas de valor que alguien encuentra son “cosas perdidas”; no abandonadas, salvo prueba en contrario”.
El reverso de la foto de la obra, que certifica que es un Berni, firmado por Enrique Scheinsohn, experto en arte argentino, martillero y fundador de la galería Vermeer, que me envió el coleccionista. Foto: gentileza.Por eso, continúa Negri: “Es importante establecer las condiciones en que se produjo “el hallazgo”; es decir, si quien encontró la obra de arte pudo haber pensado, en buena fe, que ésta había sido abandonada por su dueño, porque, por ejemplo, estaba dentro de un tacho de basura. Si no se puede probar el abandono, la obra estaba técnicamente “perdida” y quien la encontró estaba legalmente obligada a entregarla a las autoridades. Si en seis meses nadie logra demostrar su propiedad sobre ella, la justicia debe subastarla. Si alguien prueba ser el dueño, deberá pagar una recompensa a quien encontró la obra. Y si se la remata, esa persona tendrá derecho a percibir parte del valor obtenido, también como recompensa. El saldo irá a la municipalidad del lugar donde ocurrió el hallazgo”.
Mientras la Justicia termina de expedirse, la alerta roja de Interpol para bloquear cualquier intento de comercialización ilegal ha sido levantada.

Periodista, escritora, gestora cultural. Especializada en comunicación trabaja con instituciones argentinas y extranjeras. Investiga y escribe sobre crímenes de arte. Tiene siete libros publicados. Dirige la Revista Be Cult. claribelterre@gmail.com
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