La Policía de la Ciudad de Buenos Aires desarticuló una organización conocida como la “Banda de los gitanos”, tras una serie de 26 allanamientos simultáneos realizados en distintos puntos del territorio porteño, el Conurbano bonaerense y otras provincias. El operativo terminó con la detención de 14 personas acusadas de estafas múltiples, que incluían los llamados “cuentos del tío”, secuestros virtuales, extorsiones y maniobras fraudulentas con vehículos.
Durante dos meses, los investigadores llevaron adelante tareas de inteligencia que incluyeron trabajo de campo y análisis tecnológico. A partir de los procedimientos las autoridades secuestraron 42 vehículos (41 autos y una moto), muchos de ellos ubicados en un predio del barrio de Villa Luro. Según se informó, habrían sido utilizados para realizar las estafas y, después de varios golpes, eran enviados a desarmaderos.
La causa se inició con la detención de un sospechoso por una estafa bajo la modalidad del “cuento del tío” -engaño basado en la manipulación de una víctima, donde el estafador utiliza una historia falsa y creíble para ganarse su confianza-. En esa causa, los efectivos allanaron su causa y encontraron cerca de treinta certificados de venta de vehículos falsificados.
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A partir de allí, se abrieron nuevas líneas de investigación sobre una operatoria más compleja, que incluía un entramado de personas dedicadas a este tipo de delitos. Con la evidencia, se estableció el modus operandi de la banda: los delincuentes pactaban la compra de vehículos a través de redes sociales, acordaban un precio y abonaban solo una parte.
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Luego, los acusados se quedaban con el rodado sin completar el pago. Esos autos eran utilizados posteriormente en otros delitos o trasladados a distintas ciudades para ser vendidos o desguazados.
Secuestros virtuales y extorsiones
Según pudo saber PERFIL, con el dinero que los integrantes de la agrupación criminal obetenían mediante estas maniobras, reinvertían en bienes de alto valor, como otros autos, joyas y carteras de lujo.
Parte de esas operaciones se realizaban a través de concesionarias, utilizadas como fachada para blanquear estos fondos obtenidos de manera ilícita, de acuerdo a la explicación brindada por las fuentes de la investigación.
Con las pruebas reunidas, se elaboró un listado de 26 domicilios vinculados a la organización. Diecisiete de los sospechosos estaban ubicados en varios barrios de la Capital Federal, mientras que el resto se distribuía entre localidades del Conurbano bonaerense y otros puntos de la Provincia de Buenos Aires, como Campana y Mar del Plata, y de Santa Fe.
Los procedimientos fueron ordenados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°5, a cargo de Manuel de Campos, a partir de una investigación impulsada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°35. De esta manera, se desplegó un operativo simultáneo que permitió concretar los arrestos y el secuestro de una importante cantidad de elementos.
Fueron detenidos 13 hombres y una mujer, en el marco de la investigación desarrollada por la División Defraudaciones y Estafas de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
Los objetos incautados en los allanamientos

Durante el operativo, los efectivos incautaron los 41 autos y la moto, muchos de ellos localizados en un predio de la avenida Rivadavia al 9200, Villa Luro, donde se ubicaron 18 de esos vehículos. Además, en un desarmadero ubicado en El Palomar se decomisaron otros cinco rodados y una gran cantidad de autopartes.
En los diferentes domicilios relacionados con las personas investigadas también se hallaron joyas, relojes, cadenas y carteras de lujo, presuntamente adquiridos con el dinero de las estafas.
A su vez, en allanamientos realizados en los barrios de Versalles y Villa Devoto, los agentes encontraron armas de fuego, entre ellas una escopeta Taurus, una escopeta de doble cañón, una carabina Mauser, rifles de aire comprimido y municiones.

Por último, se secuestraron computadoras portátiles, dispositivos de almacenamiento, teléfonos celulares, llaves y documentación vinculada a los vehículos. Parte de estos papeles serían apócrifos, y podrían ser clave para avanzar en la investigación judicial y determinar el alcance total de las maniobras delictivas.
En el proceso de investigación en las redes sociales y otros intercambios en plataformas virtuales intervinieron áreas especializadas como Ciberpatrullaje, Análisis de Patrones Delictuales, el CMU, el Anillo Digital y la división de Análisis y Protección de Riesgos, lo que permitió reconstruir el entramado delictivo y establecer vínculos entre los distintos hechos.
FP CP








