El 20 de febrero fue hallado muerto en su departamento de Palermo el médico Alejandro Zalazar, anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y ex residente del Hospital Rivadavia. Según el personal del SAME que lo encontró sin vida, tenía conectada una vía endovenosa y estaba rodeado de material descartable para inyecciones. La autopsia determinó que había fallecido por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos sustancias anestésicas que se usan en los hospitales para procesos de sedación.
Al iniciar una investigación, se determinó que los fármacos que lo llevaron a la muerte provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires. En paralelo comenzó a circular, primero en grupos de Whatsapp del ámbito médico y después en las redes sociales, información sobre las “Propofest”, “fiestas” ilegales donde se ofrecía acceder a estos anestésicos para experiencias recreativas. Se reporta que un audio de casi ocho minutos acusa con nombre y apellido a cinco personas de organizar estos encuentros.
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La pista llevaba hacia un reconocido anestesiólogo del Hospital Italiano, identificado con las iniciales H.B., quien renunció a su puesto. La institución comunicó este lunes que radicó una denuncia por robo de fármacos y está llevando a cabo una investigación interna para establecer cómo las drogas pudieron haber salido del hospital de forma ilegal. Desvinculó también a una anestesista residente identificada como D.L.
Qué son las Propofest o TivaFest y por qué son mortalmente peligrosas
En las redes sociales comenzaron a circular los hashtags #Propofest y #Tivafest para referirse a este tipo particular de “fiestas” clandestinas organizadas por personal de la salud para usar de forma recreativa fármacos anestésicos de uso estrictamente hospitalario, como el propofol y el fentanilo. En estas reuniones se inducen estados de sedación profunda, que llaman “viajes controlados”, mediante bombas de infusión intravenosa, replicando de manera no terapéutica la técnica clínica conocida como TIVA (Total Intravenous Anesthesia o Anestesia Intravenosa Total).
El propofol es un anestésico intravenoso de acción rápida que se usa para inducir y mantener la anestesia general durante cirugías o procedimientos como como endoscopias. El fentanilo, un potente opioide, se emplea para controlar el dolor severo y se combina frecuentemente con propofol en sedoanalgesia. Su uso “recreativo” es altamente peligroso, ya que inducen una relajación tan profunda que puede llevar a la apnea, es decir un paro respiratorio.
Según reporta Omar Lavieri en Infobae, en estas “fiestas” clandestinas había una suerte de “guardia médica” designada para prevenir complicaciones, con el instrumental necesario para restablecer la respiración; esta práctica se conoce como “ambucear“, ya que involucra un elemento llamado ambú, por su marca comercial. Todo el equipamiento provenía de hospitales.
El Hospital Italiano reconoció el robo y se puso a disposición de la Justicia
Si bien Zalazar murió en su domicilio y a solas, se cree que alguna vez habría asistido a uno de estos encuentros. Por otra parte, las drogas analgésicas que consumió provenían de la farmacia del Hospital Italiano.
La Asociación de Profesionales del Hospital Ricardo Gutiérrez lo despidió en redes sociales el 23 de febrero: “Con profundo pesar comunicamos el fallecimiento del Dr. Alejandro Zalazar, anestesiólogo de guardia de nuestro hospital. Acompañamos a sus familiares y compañeros en este doloroso momento”.

Pasó más de un mes hasta que el caso cobró notoriedad pública. En redes sociales, usuarios nombran a otros médicos y médicas de distintos hospitales como parte del grupo de anestesiólogos que desviaban drogas para usos recreativos.

Recién este lunes 30 de marzo, el Hospital Italiano difundió un comunicado en referencia a esta situación, donde asegura que “tomó todas las medidas necesarias para analizar lo sucedido, actuar con las personas involucradas y generar procedimientos para prevenir a futuro”. Se asegura que se realizó una denuncia y que “la Institución se puso a disposición de la Justicia para colaborar plenamente con la investigación en curso”. También, que se inició “una revisión del circuito de control y seguridad de la gestión de estupefacientes, con el objetivo de reforzar los mecanismos de supervisión y prevenir situaciones de esta naturaleza.”

Por su parte, la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires emitió este martes un comunicado a través de su cuenta de Instagram en la que asegura que “no tenía conocimiento fehaciente previo de situaciones como las mencionadas” y pide “actuar con responsabilidad frente a la difusión de versiones no judicializadas, evitando la exposición innecesaria de personas”.


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