Amanece en Florida con tiempo húmedo y fresco. El cohete más potente de la historia se recorta contra un cielo soleado y primaveral. Si todo va bien, este miércoles cuatro astronautas van a subir por un ascensor el equivalente de más de 30 pisos de altura y a meterse por la escotilla de la cápsula Orion en la que viajarán a la Luna en una misión de ida y vuelta, sin aterrizaje. Será la primera vez desde 1972 que nuestro satélite recibe una visita humana, y esta vez es histórica.
Entre la tripulación de la Artemis 2 están la primera mujer, Christina Koch, y el primer negro, el piloto Victor Glover, que hayan viajado a nuestro cuerpo vecino. Además del comandante Reid Wiseman, a bordo también estará el canadiense Jeremy Hansen, primer no estadounidense que viajará a la Luna.
“Parece que esto va en serio”, dijo la especialista de la misión Koch durante una rueda de prensa virtual en el Centro Espacial Kennedy de la NASA. Los tripulantes de la Artemis 2 llevan en cuarentena desde el viernes, pues la agencia espacial no puede arriesgarse a que un contagio de última hora pueda retrasar una misión que cuesta miles de millones de dólares y que lleva preparando años. Esa sorpresa de Kock al ver de nuevo la enorme lanzadera, conocida como Sistema de Lanzamiento Espacial, es muy parecida a la que experimentaron hace más de medio siglo los astronautas del programa Apollo, todos hombres, militares y blancos, al ver ante ellos el cohete Saturn V preparado para llevarles a la Luna.
Los tripulantes de la Artemis 2 reconocieron que es un momento histórico debido a que una mujer y un negro vayan al satélite por vez primera, pero quisieron desviar la atención. “Los chicos y chicas negros pueden verme y pensar: ‘Mira, este es igual que yo y mira lo que está haciendo”, explicó Glover. “Eso me encanta. Pero espero que algún día no tengamos que estar destacando este tipo de hechos porque ya se tratará de algo histórico para toda la humanidad; ni historia negra, ni historia de las mujeres, sino de todos”, resaltó.
Las noches están siendo despejadas y puede contemplarse la Luna muy brillante en el cielo sobre el Centro Kennedy, cerca de Cabo Cañaveral. Antes de llegar al lugar, se cruza un puente enorme sobre el agua, y a la izquierda se pueden ver perfectamente las plataformas de lanzamiento, entre ellas la 39B, desde donde va a salir el Artemis 2; un entorno que el miércoles, si todo va según lo previsto, estará lleno de espectadores ansiosos por contemplar el despegue.
Un periodista les preguntó a los astronautas qué se siente al mirar hacia arriba y ver el satélite no como algo bello y lejano que solo se puede admirar desde lejos, sino como el sitio al que vas a viajar mañana. Koch, científica de 47 años, dijo que espera que “esta misión sea el comienzo de una nueva era en la que cualquier persona en la Tierra pueda mirar la Luna y ver en ella un destino asequible”.
Lo que más sorprende al visitante son los enormes hangares que están construyendo para Blue Origin, la compañía espacial de Jeff Bezos, y una nueva plataforma de lanzamiento de SpaceX, la de Elon Musk, para lanzar el megacohete Starship. Los gigantescos aparatos de Musk, que hasta ahora despegan desde el cuartel general de la empresa en Texas, tendrían un lugar propio para salir hacia el espacio desde el mítico Centro Kennedy. Desde donde se seguirá el despegue del Artemis 2, también se podrá asistir al de los futuros Starship que tienen como misión aterrizar en la Luna.
La misión Artemis 2 debe probar sistemas críticos del cohete SLS y la nave Orion, como el abastecimiento de oxígeno, la purificación del aire, la climatización, el agua potable y el funcionamiento de los motores que deben llevar a estas cuatro personas hasta la Luna y de vuelta a nuestro planeta, pasando por la cara oculta del satélite. Los cuatro tripulantes serán los primeros humanos en contemplar zonas que nunca antes han sido vistas por ojos humanos. Cada uno de ellos tomará imágenes y vídeos durante las horas en las que la nave sobrevolará la superficie lunar a una distancia de unos 7.000 kilómetros. El satélite tendrá entonces un tamaño similar al de un balón de baloncesto sostenido con el brazo extendido. La comunicación con la Tierra quedará interrumpida durante unos 40 minutos hasta que la nave emerja de nuevo por el otro lado del satélite.
La NASA ha determinado que este será el primer viaje tripulado en un programa con el que quiere colonizar la Luna, estableciendo bases habitadas de forma permanente a partir de comienzos de la próxima década, cuando la llamada economía lunar ya sería una realidad. Antes de eso, la agencia espera poder llevar astronautas a la superficie del satélite en 2028. Si no cambian los planes, ese primer alunizaje lo protagonizarían también una mujer y una persona no blanca, aunque el gobierno de Trump, que le dio forma al programa Artemis en su primera legislatura como presidente, ha borrado ese objetivo de algunas páginas oficiales.
El domingo los responsables técnicos de la misión confirmaron que todo está listo para el despegue: cohete, nave, lanzadera, tripulación. “Solo necesitamos que haya buen tiempo”, dijo Shawn Quinn, jefe de los sistemas terrenos durante el lanzamiento. Según los últimos pronósticos, hay un 80% de probabilidades de que este miércoles haga buen tiempo, con lo que se podría lanzar la misión el primer día posible. Si finalmente se retrasa, la NASA tiene una posibilidad de despegue cada día hasta el próximo 6 de abril, siempre pasada la medianoche, hora peninsular española.
La cuenta atrás comienza este lunes, dos días antes del momento crucial en el que suene la palabra ignition (ignición) y se enciendan los motores del SLS. Antes de eso habrá que seguir una estudiada coreografía de preparativos, sobre todo la carga de combustible, oxígeno e hidrógeno líquido a más de 250 grados bajo cero. El pasado febrero ese proceso dio problemas, lo que obligó a retrasar la misión hasta abril.







