La policía realizaba un procedimiento de rutina y, al ser identificado, se lo intentó detener, pero opuso resistencia y hubo golpes de puños a un uniformado.
Lo que comenzó como una jornada estándar de fútbol amateur en el predio “Marquitos”, en la ciudad de Trelew, derivó en un escándalo policial que dejó a los presentes atónitos.
Un árbitro, que se encontraba impartiendo justicia en el campo de juego, terminó siendo el protagonista de una persecución y posterior resistencia a la autoridad.
El momento de la intercepción
Mientras se desarrollaban los encuentros programados, personal policial arribó al complejo para un procedimiento de rutina. Al notar la presencia de los uniformados, el árbitro —identificado como Monsalve— mostró signos de nerviosismo que rápidamente escalaron a la violencia.
Según el reporte policial, el hombre agredió a un efectivo policial al ser interceptado y en un intento desesperado por eludir la detención, el árbitro se refugió en un vehículo ajeno estacionado en el predio, donde permaneció atrincherado durante varios minutos.
Si bien las autoridades aún no han emitido un comunicado oficial que detalle los antecedentes del implicado, versiones concordantes en el lugar de los hechos indican que Monsalve se encuentra bajo un régimen de control judicial. El árbitro estaría cumpliendo una medida con tobillera electrónica vinculada a una causa por violencia de género.
Justicia y fútbol: ¿quién controla?
El dato más alarmante de la jornada fue el hallazgo de una tobillera electrónica en el tobillo del árbitro. Si bien se aguarda la confirmación oficial del juzgado interviniente, las versiones recolectadas en el lugar indican que la medida de monitoreo responde a una causa abierta por violencia de género.
Lo ocurrido con el árbitro no parece ser un hecho aislado en cuanto a la conflictividad de la zona. Apenas 24 horas antes, el predio “Marquitos” fue escenario de otro operativo masivo que resultó en pese al despliegue policial y la detención de Monsalve, la pelota no dejó de rodar. El torneo continuó su curso, lo que generó indignación y sorpresa entre los vecinos de Trelew por la falta de un protocolo de suspensión ante hechos de tal gravedad.








