La Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal anunciaron por primera vez una protesta unificada, destinada a pedir mejores condiciones laborales. Eligieron para esta medida el jueves 2 de abril, una fecha altamente simbólica, ya que es el aniversario número 44 del comienzo de la guerra de Malvinas. Convocan a integrantes de las cinco fuerzas, así como a sus allegados, a un abrazo simbólico al edificio Centinela, sede central de Gendarmería Nacional, en el barrio de Retiro.
El punto central del reclamo es un conflicto salarial: los uniformados denuncian que sus remuneraciones se encuentran por debajo de la línea de pobreza. La falta de actualizaciones desde fines de 2025 profundizó la pérdida del poder adquisitivo de los haberes. Como en muchos casos el sueldo ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas de los agentes y sus familias, muchos agentes se ven obligados a realizar trabajos adicionales por fuera de su jornada laboral para poder llegar a fin de mes.
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Además del tema salarial, los empleados públicos reclaman por la grave situación de su obra social, IOSFA. El colapso del sistema de salud dejó a miles de afiliados en diferentes puntos del país sin cobertura efectiva o con prestaciones muy limitadas.
“Estamos completamente abandonados”: el reclamo del policía que se encadenó a las rejas de la Casa Rosada
Estos reclamos de las fuerzas de seguridad no son nuevos. Hace casi dos meses, el 4 de febrero, el cabo Miguel Ángel Montiel, de la Policía Federal Argentina, se encadenó a las rejas de la Casa de Gobierno para denunciar irregularidades en la fuerza. El efectivo señaló maniobras de corrupción como la falsificación de planillas, el cobro de horas que no se trabajan y la asignación ficticia de personal en destinos de custodia ferroviaria y transporte. “Esto es corrupción en la Policía Federal y no tiene que existir”, afirmó. Según Montiel, estas prácticas “no son hechos aislados” y afectan la presencia real de agentes en los puestos.
El cabo vinculó la corrupción con otros problemas estructurales que atraviesan la fuerza. “El tema del sueldo, la obra social, el Hospital Churruca, la corrupción… todo es global, todo es lo mismo”, dijo. Montiel describió condiciones laborales precarias y la ausencia de los recursos imprescindibles para desempeñar sus tareas. “Esto muestra que estamos completamente abandonados”, agregó.
Se tensa la relación entre el Gobierno y las fuerzas de Seguridad
Esta acción conjunta de las cinco fuerzas federales marca un punto de inflexión en la relación entre el personal de seguridad y la administración nacional. En la convocatoria, los trabajadores de las cinco fuerzas federales de Seguridad señalan que existe una contradicción entre las declaraciones oficiales y la realidad que viven los miembros de las fuerzas: mientras desde el Gobierno se habla de “cuidar a quienes nos cuidan”, los sueldos y las condiciones laborales se deterioran cada vez más.
La convocatoria refleja el malestar acumulado en las filas de las fuerzas federales. Los efectivos esperan que la medida genere una respuesta por parte de las autoridades nacionales, en medio de un contexto económico ajustado y un escenario político a presión. PERFIL se comunicó con el Ministerio de Seguridad Nacional, pero al momento de la publicación de esta nota no hubo una respuesta oficial al reclamo.
MB/ML








