A trancas y barrancas, bajo el todavía condicionante de la lluvia para un torneo de la entidad del Masters 1000 de Miami, el campeón sella la victoria contra el checo Jiri Lehecka (doble 6-4, en 1h 33m) y se reafirma: esta gira es enteramente suya. Se quita Jannik Sinner la gorra y entonces parece otro, revolviéndose esos rizos rojos y dibujando una sonrisa inimaginable sobre la pista; ahí dentro, él sencillamente compite. Esa presencia asusta. Demasiados argumentos a su favor. Una vez que su tenis coge temperatura, el italiano despeja rivales como quien despacha moscas y descuenta rondas hasta alcanzar logros como este último, de relieve: el doblete americano ya está en sus manos.
Como hiciera el día anterior la número uno, Aryna Sabalenka, el de San Cándido se gana un hueco en un lugar especial, junto a los siete hombres —13 tenistas en total, sumando a las cinco mujeres de la lista— que ya habían conseguido conquistar de manera encadenada Indian Wells (California) y Miami (Florida). Le precedieron Jim Courier (1991), Michael Chang (1992), Pete Sampras (1994), Marcelo Ríos (1998), Andre Agassi (2001), Novak Djokovic (2011, 2014, 2015 y 2016) y Roger Federer (2005, 2006 y 2017), hasta ahora el último elegido. Se eleva ahora Sinner, un competidor granítico que no descansa ni mientras duerme. Insiste e insiste en ese propósito indeleble de perfeccionarse.
La lluvia envuelve su éxito, después de un desenlace partido por el agua, aunque en realidad para él comenzó a escampar hace justo una semana, cuando Carlos Alcaraz cedió en la segunda ronda del torneo. Mirándose uno y otro siempre por el rabillo del ojo, el transalpino supo ese mismo día que, si no patinaba (y no acostumbra), tenía medio trofeo en el bolsillo; ahora bien, ni el más mínimo signo de relajación, sino todo lo contrario; para él, estajanovista de raza, siempre hay trabajo por hacer. Al final, otras seis victorias incontestables —Lehecka no detecta fisura alguna— y otro trazado inmaculado. Vencedor sin conceder ningún set. Otra vez. Por tercer mil seguido.
Abrió la serie en noviembre (Masters de París) y desde entonces ha sumado 34 parciales consecutivos. Sigue los pasos de Rafael Nadal y Novak Djokovic —tres Masters 1000 seguidos ambos, en 2010 y 2019/20 respectivamente— y se alinea con Michael Chang y Alexander Zverev, también con siete títulos de la categoría. Se trata del segundo en Miami, donde el agua se convierte de nuevo en protagonista ante la ausencia de techo. Comenzó el torneo lloviendo a jarros —cancelada la primera jornada, en su totalidad— y se cierra en consonancia, con los tenistas de espera en espera y pendientes de las nubes. Programada a las 15.00, hora local, la final empezará finalmente a las 16.30.
26 trofeos por cabeza
A Miami se le ven otra vez las costuras. Admirado hasta 2019, cuando se formalizó la mudanza de Cayo Vizcaíno al Hardrock Stadium, hogar de los Dolphins, el torneo ha derivado en el desencanto y la improvisación. La central se ha montado de manera artificiosa, incrustada a modo de mecano en el interior del estadio, y a estas alturas sigue a merced de la climatología cambiante del sur de Florida. Así que al retraso inicial se añadirá luego el parón posterior, a los 51 minutos de juego; se dilatará hora y media. Para entonces, Sinner ya se ha hecho con el primer set y le ha roto el servicio dos veces a Lehecka, que hasta aquí no lo había perdido nunca; 55 turnos con acierto.
Al transalpino, sin embargo, le basta apenas un suspiro para conseguirlo y, a partir de ahí, exhibe toda la artillería. Bola alta para impedir el golpeo predilecto del checo y la profundidad característica; el servicio afilado del presente —neutraliza un 0-40 nada más haber obtenido el primer break— y ritmo, siempre ritmo; imposible aguantarlo, la gran mayoría de las veces. En el instante en el que alcanza el punto de ebullición, frenarlo es toda una heroicidad. Conforme va ganando intensidad y la mantiene, su cadencia de golpeo recuerda a las pedaladas del mismísimo Indurain. Tenis abrasivo. Estrangula. Intenta Lehecka rascar algo en la continuación, pero no hay manera. Lo finiquita el pelirrojo con 10 aces, perdiendo únicamente tres puntos con sus primeros saques (92%) y con 21 tiros ganadores.

De este modo, Sinner festeja otra vez y contabiliza 26 títulos, los mismos que Alcaraz. Uno y otro se han alternado como números uno desde que Novak Djokovic finalizase su último reinado, en junio de 2024. A partir de ahí, 65 semanas sucesivas del italiano en lo más alto y luego, dos meses de mando para el español, que después lo perdió esporádicamente —tan solo una semana, en la transición hacia la última Copa de Maestros— y lo recuperó de inmediato en Turín. A partir de ahí, dos muestras de autoridad en Australia y Doha, pero el éxito posterior del rival en tierras norteamericanas ha comprimido otra vez la disputa. Ahora, el margen es de 1.190 puntos (13.590 frente a 12.400).
Sinner fue suspendido en 2025 durante tres meses —tras una petición inicial de dos años— a raíz del positivo por clostebol de la temporada anterior. Finalmente, el tenista llegó a un acuerdo con la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que no interpretó la intencionalidad de doparse, por lo que el castigo se redujo a la franja entre febrero y mayo. Ahora, el intervalo se ha convertido en una oportunidad de oro para asaltar el trono; tanto así que podría arrebatárselo a Alcaraz directamente en Montecarlo, en caso de ganar allí. Al envite del español en Melbourne y Qatar ha reaccionado con una doble réplica que le enmarca de nuevo en la excepcionalidad. Sunshine Double para él, el hombre amenaza. Es, una vez más, Jannik Sinner al abordaje. Cómo si no.
MANOS A LA OBRA EN EL PALMAR
A. C.
Antes de que Sinner diese el segundo bocado consecutivo al ranking en Miami, a 7.400 kilómetros de allí, Alcaraz se dejaba ver en las instalaciones de la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar —su centro de operaciones habitual— para emprender los entrenamientos sobre tierra batida.
El líder del circuito, de 22 años, se ejercitó a mediodía como inicio ya de una gira en la que deberá defender una gran bolsa de puntos; en concreto, los 4.330 obtenidos el curso pasado, en concepto de campeón de Montecarlo, Roma y Roland Garros, además de haber sido finalista en Barcelona.
El murciano se desplazará el viernes al Principado y, una vez conocida su teórica ruta en el torneo, hará la toma de contacto con la pista monegasca. En 2025 se coronó por primera vez al remontar en el desenlace al italiano Lorenzo Musetti.
Alcaraz cedió en las semifinales de Indian Wells, frente a Daniil Medvedev, y luego pinchó en el segundo compromiso de Miami, ante Sebastian Korda. De inmediato volvió a casa y tras unos días libres retomó la raqueta. Ahora queda por ver cuál será su plan.
Antes de Roland Garros (a partir del 26 de mayo) dispondrá de cuatro citas para rodarse, pero la exigencia continuada de la gira tal vez le conduzca a descartar alguna de ellas; de hecho, desde su irrupción en la élite nunca ha completado todo el trazado.
Hace un año, por ejemplo, sufrió un pinchazo muscular en el Godó que le impidió luego competir en la Caja Mágica, aunque al final pudo llegar en óptimas condiciones a París. Este año ha desfilado por Melbourne, Doha y la doble cita norteamericana. En total, 19 partidos.








