Argentina le ganó a Mauritania, pero terminó ajustado en el resultado y ni el ingreso de Messi logró encender al equipo y a la gente

Argentina le ganó a Mauritania, pero terminó ajustado en el resultado y ni el ingreso de Messi logró encender al equipo y a la gente

“Jugar contra los grandes de Europa no garantiza nada”. Eso fue lo que dijo Lionel Scaloni en la conferencia de prensa previa al duelo contra Mauritania. Y algo de verdad hay en lo que dijo el papá de la Scaloneta. Para muestra alcanza con revisar el camino a Qatar: Argentina casi no se enfrentó a potencias y alzó la copa ante Francia en el Lusail. Pero también está el lado B de la sentencia del entrenador nacido en Pujato y es lo que se observó en la Bombonera, porque el partido casi no tuvo sentido por el flaco nivel de los africanos, ubicados en el puesto número 115 del ranking FIFA. De todos modos, lejos estuvo de florearse Argentina y terminó con un apretado 2-1 que evidencia que no fue un gran juego de los campeones del mundo.

Las conclusiones de Scaloni son lo importante del duelo a pocas semanas de que entregue la lista de 26 futbolistas que irán al Mundial. Y el destacado más grande fue para Nicolás Paz, que tal vez haya sacado un porcentaje alto del boleto ante los mauritanos. El primer mensaje fue la titularidad, relegando a Franco Mastantuono y a Gianluca Prestianni, que ni siquiera estuvo en el banco de suplentes. Luego, adentro de la cancha, evidenció que no es caprichoso lo bien que se habla de él por su actualidad en Como de Italia.

El hijo de Pablo, mundialista en Francia 1998, comenzó bien recostado a la derecha, un lugar que no le sienta tan cómodo. En su equipo se mueve como mediapunta. Rápido, a los 13 minutos, Scaloni mandó a Thiago Almada a la derecha y centralizó un poco más a Paz, que creció en confianza. Tiene buen pase y una enorme zancada por sus largas piernas. Es cierto que falló algunos pases por apresurado, pero las pide y se tiene fe. Cree tanto en su talento que hasta se animó a sacarle la pelota a Almada en el tiro libre que culminó en el 2-0.

Poco para decir del juego de Marcos Senesi porque los rivales casi no atacaron. Se lo notó sereno al zaguero zurdo a la hora de manejar la pelota, más allá de un pase comprometido en el segundo tiempo, en el que recibió una tarjeta amarilla. La evaluación de Marcos Acuña tampoco puede ser contundente. Sí, a diferencia de lo que hace en River, llegó más al fondo, aunque no se lo percibe pleno desde lo físico.

Si de certezas se trata, Enzo Fernández tiene que jugar ahí: suelto, tan cerca del volante central como del atacante más adelantado. El despliegue físico del volante surgido en River es enorme: puede presionar, recuperar una pelota en el área propia y llegar a la rival para definir de primera después de una cortina. Más: el jugador de Chelsea terminó jugando de delantero con Lionel Messi en el inicio del complemento.

Otro mensaje fue el doble cinco conformado por Enzo y Alexis Mac Allister, el más retrasado de los dos. La Scaloneta arrancó con un 4-4-2 y viró casi de inmediato a un 4-1-4-1. Ese faro del medio fue siempre el hijo del Colorado. No suele jugar ahí en Liverpool, pero la sensación es que Scaloni apostará por el eje Mac Allister-Fernández en el Mundial, relegando a Leandro Paredes y obligando a Rodrigo De Paul a correrse a un costado. Aunque ojo: a Mac Allister le ganaron mucho la espalda.

La nota mala de la lluviosa jornada fue la cantidad de situaciones de riesgo que generó un muy flojo equipo como el de Mauritania. El movedizo delantero Aboubakary Koita complicó con sus corridas y hizo trabajar con un par de remates a Dibu Martínez, que se ganó una gran ovación en la atajada final. El gol del descuento de Jordan Lefort fue un merecido premio.

Los ensayos del segundo tiempo fueron menos positivos. Ni el ingreso de Messi logró encender a la gente y a los jugadores. El partido se volvió monótono y aburrido: casi no pateó al arco la Selección. Scaloni le brindó 45 minutos a Franco Mastantuono y no pudo escapar de su laberinto. Le faltó sensibilidad para encontrar su lugar en la cancha y para conectar con Messi, que lució llamativamente apagado.

Otra cuestión por resaltar fue la posición en que metió a Giuliano Simeone: de volante por izquierda, justo el sector opuesto al que se desempeña en Atlético de Madrid. El hijo del Cholo no pesó.

De Thiago Almada se esperaba un poco más. El ex Vélez arrancó por la izquierda, se movió a la derecha y culminó en el centro. El entrenador le dio muchos minutos, esos que no le regala Diego Simeone en el Colchonero. Y esa falta de continuidad se observó en algunos controles.

Pasó otro amistoso low cost sin pena ni gloria para Argentina. Se cumplió dejando más dudas que alegrías. La goleada que se esperaba no llegó. Y, para peor, Messi (que se fue rodeado de custodios y a los empujones) no pudo regalarles algo de su magia a los miles que llegaron a la Bombonera a pesar de las condiciones climáticas.