El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, anunció este viernes que el país contará con su propia megacárcel, siguiendo la tendencia de los gobiernos de Honduras, Costa Rica y El Salvador. El centro penitenciario, bautizado como “El Triunfo”, tendrá capacidad para 2.000 reos de máxima peligrosidad y se ubicará en una finca expropiada al narcotraficante Mario Ponce en el departamento de Izabal, al nororiente del país.
Durante la colocación de la primera piedra, el mandatario aseguró que la construcción responde a la necesidad de romper con la colusión de las mafias en el sistema carcelario heredado por su administración. En octubre de 2025, 20 líderes del Barrio 18 se fugaron de una prisión de máxima seguridad con ayuda del personal penitenciario y, en enero de este año, tres cárceles fueron tomadas simultáneamente por miembros de ese grupo criminal.
“Este terreno durante mucho tiempo fue foco de actividades criminales, de tráfico de drogas, de contrabando de jade y de oro. Esta finca fue usada para robarle al pueblo de Guatemala y robarle la paz. Hoy está siendo usada para proteger a la población”, afirmó el mandatario.
El predio fue incautado en 2011 a Mario Ponce Rodríguez, narcotraficante guatemalteco capturado en San Pedro Sula, Honduras, y extraditado posteriormente a los Estados Unidos, donde cumple una condena de 25 años de prisión.
De acuerdo con las autoridades, la construcción tardará doce meses. El proyecto parece sintonizar con la apuesta de otros gobiernos de la región por las “supercárceles”, imitando el modelo de Nayib Bukele y su polémico Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
El ministro de la Defensa, el general Henry David Sáenz, aseguró, sin embargo, que no pretenden imitar a Bukele, sino lo contrario: “El modelo de Guatemala respeta la integridad humana, las órdenes de un juez y el debido proceso. Nosotros no estamos por otro modelo que no sea el respeto al marco legal y los derechos humanos; por eso estamos orgullosos de nuestro modelo de seguridad democrática”.
Desde la inauguración del CECOT, en enero de 2023, Honduras y Costa Rica también han anunciado proyectos similares. En junio de 2023, la presidenta hondureña, Xiomara Castro, proyectó una prisión de máxima seguridad en las Islas del Cisne, en el Caribe, aunque el plan no se ha concretado. Por su parte, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, anunció en enero de este año la creación del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO), un penal inspirado en el salvadoreño para cuya inauguración invitó al propio Bukele.
La cárcel de Guatemala es, no obstante, más modesta que la de sus vecinos. Diseñada para albergar a 2.200 pandilleros y criminales de alta peligrosidad, tendrá un costo de mil millones de quetzales (unos 130 millones de dólares), un precio superior al del CECOT que, según cifras oficiales de El Salvador, costó 115 millones de dólares. Aunque la capacidad de la “cárcel de Arévalo” será veinte veces menor que la de Bukele, se convertirá en la prisión más grande de Guatemala.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, añadió que, a diferencia del CECOT, “El Triunfo” no tendrá celdas colectivas que propicien el hacinamiento, sino cubículos para dos reos. Actualmente, el sistema penitenciario guatemalteco tiene capacidad para 6.800 personas, pero alberga a más de 23.000, lo que supone un 300% de sobrepoblación.
Villeda aseguró además que se contratará y entrenará a nuevo personal para evitar la contaminación por parte de funcionarios coludidos. “Vamos a empezar a solucionar los problemas históricos del sistema, como la sobrepoblación, la falta de control y la ausencia de un castigo efectivo para quienes han cometido crímenes terribles contra la sociedad”, señaló.
Pese a que en las últimas semanas algunos pobladores de Morales —municipio donde se sitúa la obra— han solicitado la detención del proyecto por posibles impactos negativos, las autoridades no muestran intenciones de frenar la construcción.








