“Hoy Cassandre cumpliría 44 años y de alguna manera, para recordarla, para homenajearla, decidí hablar con ustedes”, expresó emocionado Jean Michel Bouvier (77), padre de la turista francesa Cassandre Bouvier, quien fue asesinada unto con su amiga Houria Moumni en julio de 2011, en la turística quebrada de San Lorenzo, en Salta.
En una charla organizada por Marianne Asociación de Mujeres Franco Argentinas, Bouvier, un hombre que pese a su aparente fragilidad, se muestra fuerte ante el paso del tiempo, afirmó: “No tengo odio por nadie ni sed de venganza. Sólo siento el afán de encontrar la verdad”.
En ese afán inquebrantable y a prueba de balas, Bouvier estuvo semanas atrás en Salta, donde se reunió con el procurador Pedro García Castiello y la Unidad Fiscal Especial, que está trabajando conjuntamente con genetistas de Francia con un solo fin: encontrar a los cómplices de Gustavo Lasi, hasta ahora el único detenido por la violación y asesinato de las dos turistas francesas. “Tuve la oportunidad de hablar con el presidente (Emmanuel) Macron, que designó a una embajadora de carrera para que se ponga al frente del equipo de investigación francés”, comunicó.
Sobre el ataque que sufrieron su hija y la amiga fue contundente: “Es imposible que lo haya hecho una sola persona, hay asesinos que están libres“.
Cassandre y Houria, por entonces de 29 y 24 años, eran amigas de la universidad, amantes de la naturaleza, que venían viajando por Latinoamérica, cuando encontraron la muerte en el norte argentino en julio de 2011. Habían desaparecido el 14 y fueron halladas por un turista dos semanas después.
Con la mirada vidriosa por momentos, intentando mantener cierto hermetismo y revelando algunos detalles de su viaje a la Argentina con cuenta gotas, Bouvier se refiere a los perfiles genéticos que expertos franceses encontraron en septiembre de 2011 y que no fueron tenidos en cuenta en la investigación judicial en Argentina, hasta ahora.
Por eso, las autoridades judiciales argentinas enviarán expertos a buscar esas muestras a Francia y las traerán de regreso para procesarlas con nueva tecnología. Y a este análisis se sumarán unos hisopados de las víctimas que también estaban desde 2011 en los laboratorios genéticos de la UBA que días atrás fueron localizados y enviados a Salta.
“La investigación se hizo muy mal”
El único momento de la charla por Zoom que brindó Jean Michel, en el que mostró más decepción y dolor que enojo e ira fue cuando se refirió al juez de Instrucción de la causa, Martín Pérez: “Ese señor no es digno de ejercer la magistratura sólo por las conclusiones a las que arribó. La investigación se hizo muy mal y yo creo que por incompetencia”.
“Se están estudiando rastros de ADN. Peritos franceses encontraron dos o tres ADN que no estaban vinculados a ninguna persona física. A esos se los denomina ADN no identificados. Ahora, a partir del trabajo en conjunto, volverán a ser tenidos en cuenta, porque hoy en día la técnica en materia de ADN mejora a pasos agigantados. Incluso le señalé al procurador que actualmente es posible hasta elaborar retratos de robot con ADN no identificado”, explicó.
Las preguntas de las periodistas de la Asociación Marianne quieren ir más allá, pero Bouvier prefiere ser cauto y, en todo caso, que sea la Unidad Fiscal Especial la que informe: “Se puede reconstruir el aspecto de hombres muy antiguos, incluso del neolítico, y lograr descubrimientos importantes. Imagínese si el resultado indica, por ejemplo, a un hombre rubio de ojos azules… Eso abriría nuevas oportunidades para la investigación”.
Bouvier siempre apoyó la inocencia de Santos Clemente Vera, quien fue condenado y finalmente sobreseído.El padre de Cassandre no pierde las esperanzas de que se sepa la verdad, aunque a veces su rostro transmita los sacudones de la vida. Sabe que mientras más tiempo transcurra, más difícil será llegar a esa verdad. “¿Qué me sostiene? No tengo idea… Vivo en la contradicción permanente, entre la soledad y la contención. Desde hace quince años me veo, luchando, combatiendo, sin perder la fe en los seres humanos. Pese a mis años, no me canso, soy un luchador, está en mi naturaleza”, expresó desde su casa en París.
“Trato de vivir un poco la vida, pero siempre siguiendo la evolución paso a paso de la investigación… Y cuando vea que nos alejamos del camino correcto, recordaré cuál es ese camino. Pero por ahora, en términos de escucha y de lo que me han transmitido, tengo una buena impresión”, añadió.
La Quebrada de San Lorenzo, donde aparecieron violadas y asesinadas las turistas francesas. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Bouvier realizó una gran cantidad de viajes a Argentina, donde siempre permaneció en Salta. “Particularmente estamos frente a una sociedad bastante cerrada, en la que una pequeña élite concentra todos los poderes, por decirlo de alguna manera. Por eso me mantendré vigilante”, respondió sobre la versión de una posible protección a “hijos del poder”.
Una cámara de fotos y un celular
Bouvier recordó que hay otros elementos en el expediente que deberían ser tenidos en cuenta nuevamente, como la cámara de fotos de Houria y un teléfono de Cassandre. “En 2011 el celular fue analizado por las autoridades argentinas de la provincia de Salta y también reexaminado por la policía francesa. En ese momento no surgió información relevante. Sin embargo, probablemente sería útil volver a analizarlo hoy. Me fue devuelto y todavía lo conservo para que pueda ser peritado nuevamente”, detalló.
En cuanto a la cámara explicó que “hay una foto que Cassandre le toma a Houria que sale movida y se dijo que podría ser el momento del ataque, pero los peritos franceses descartaron esa alternativa”.
“Las últimas fotos de la cámara de Cassandre fueron presentadas por el juez Pérez como prueba de una agresión en el Mirador de la Quebrada de San Lorenzo. Así fue que las hice analizar en Francia. Mientras que el juez sostenía que eran fotos borrosas producto de la caída de la cámara durante la agresión, los expertos, incluidos gendarmes franceses especializados y peritos en imagen, concluyeron que no se tratan de imágenes borrosas ni de fotos tomadas por un dispositivo al caer, sino de imágenes que fueron más tomadas”, agregó.
En su repaso, Bouvier comparte sus dudas sobre cuándo fueron asesinadas Cassandre y Houria: “Cuando se confronta esta construcción jurídica del expediente con las autopsias, tanto anglosajonas como francesas, que sitúan la muerte aproximadamente tres días antes del hallazgo, es decir, alrededor del 26 de julio, surge una contradicción clara. Si los cuerpos hubieran permanecido quince días al aire libre, deberían presentar rastros de mordeduras o arañazos de animales carroñeros, y no los hay. Por lo tanto, Cassandre y Houria no murieron el día 15, de ninguna manera”.
Al finalizar la conversación reveló que su padre murió cuando él once años y eso lo forjó de determinada manera: “Cada uno lleva dentro de sí heridas, y muchas veces nos construimos a partir de ellas, sobre todo cuando ocurren en la infancia. La muerte de mi padre es fundamental en mi historia, porque cada uno de nosotros se construyó a partir de sus heridas”.








