Coudet, la reacción pragmática y los anillos :: Olé

Coudet, la reacción pragmática y los anillos :: Olé


24/03/2026 23:01hs.

Alguna vez, de cara a los octavos de final de la Libertadores 2015 contra Boca, Marcelo Gallardo decidía incluir en su formación a un doble cinco conformado por Leonardo Ponzio y Matías Kranevitter: tan bueno fue el resultado que se mantuvieron en el resto de los mata-mata y pasaron a la historia. Nadie podría decir que eso llevó al Muñeco a ser defensivo o a pensar más en su arco que en el rival, como tampoco con la famosa línea de cinco en la ida de la final 2018 en la Bombonera. Es tener un costado pragmático, algo que Eduardo Coudet también está reflejando en este inicio de ciclo en River

Es que, así como en estos tres partidos que lleva ya se pudo ver una parte de su idea ofensiva y de ataques con jugadores rápidos (lógicamente, todavía le falta trabajo, algo que intentará conseguir en esta mini concentración en Cardales), tampoco se le cayeron los anillos para sumar un defensor más en los últimos minutos de las visitas a Huracán y Estudiantes de Río Cuarto. Algo que si bien a algún hincha pudo hablerle molestado, fue basado en la coyuntura y no en el plan: el DT fue claro al recalcar que no es la idea madre, que “hay contextos” y que el equipo también debe saber combatir si eso es lo que exige el momento .

Este movimiento táctico, lejos de ponerle algún rótulo, lo sintió como necesario para sumar fuerzas atrás en momentos puntuales y conseguir triunfos vitales: la tranquilidad que necesita para poder sacar lo mejor de un equipo que estaba golpeado anímica y futbolísticamente se la dieron estas tres victorias clave.

“Quería sostener la intención de jugar, no es una cancha ni rival fácil. Cuando saltaban líneas, generaban: su centrodelantero y los que van por afuera son rápidos. Obviamente, sobre el final pensé que iban a saltear líneas y armé los cinco defensores para estar mejor armados, salir con la velocidad de Freitas y que Juanfer lo pudiera asistir”, decía el DT luego de su debut triunfal ante el Globo, que el tramo final lo jugó con doble 9 (Luciano Giménez y Sequeira, además de la presencia de Bisanz).

Y mientras el juego con Sarmiento en el Monumental no requirió ajustes en la defensa, al Chacho tampoco le tembló el pulso para arroparse mejor de la gran cantidad de centros que le estaban cayendo en Río Cuarto: primero, incluyó a Viña a falta de 14’ para que “fuese más por afuera y Acuña, que estaba amonestado, estuviera más cubierto, porque Salas no tiene el mismo retroceso para duplicar”; y minutos antes de que se levantara el cartel con el tiempo de descuento, sacó al Huevo –acalambrado en los dos gemelos- para poner a Paulo Díaz y defender mano a mano en el área contra los tres centrodelanteros del local (Garnerone, Ferreira y un Ábila ingresado a los 90′).

“No me gusta terminar ahí, pero si observas los últimos diez minutos, prácticamente no había tres toques. Es difícil no meterte cuando se saltan tanto las líneas. Si era un partido con más juego, hubiésemos tenido más control y achicado más las líneas, pero siempre queda esa segunda pelota”, explicaba Coudet.

Un entrenador que, por más que esos ajustes pragmáticos lo hayan llevado a prácticamente no sufrir y que acumule un 100% de efectividad, advirtió que no será una constante: “Esperemos que no sean muchos partidos así porque me gusta más otra cosa”, dijo.

Sí, al Chacho no le tiembla el pulso…