Un joven de prolijas rastas marrones peinadas con un rodete y un fino bigote negro vestido con una chomba marrón y un pantalón oscuro sonríe y da la bienvenida al bar Barzin, ubicado en pleno centro de Ipanema, una de las zonas más turísticas de Río de Janeiro.
El lugar tiene dos pisos, un cantero con muchas plantas y sillas dentro y fuera del local. “Leve como a por da sol” (Luz como una puesta del sol), se lee en un cartel con letras luminosas. Sobre el fondo, una barra que se pierde en las botellas de whisky y aperitivos.
La sonrisa del joven se le desdibuja de la cara cuando escucha que un periodista de Clarín le pregunta si él estaba el día en que tres empleados denunciaron gestos racistas por parte de una joven argentina, en enero pasado.
Afirma, pero con dudas. De inmediato confirma que él es uno de los tres denunciantes por injuria racial y que este martes va a presentarse a declarar en el Juzgado N° 37 de Río de Janeiro contra la abogada santiagueña Agostina Páez.
Se limita a solo dar esa información y decir que “no puede” brindar más datos por órdenes de los dueños del bar y porque hay una causa en trámite.
Otra empleada, que está junto a él, lo observa. En su mirada se nota incomodidad. La chica es la encargada de recibir a los clientes, de ubicarlos en alguna de las mesas del bar.
En Ipanema, esas lluvias de verano empiezan a caer. El joven –que en ningún momento quiso dar su nombre- reconoce que siguen trabajando los mismos empleados que quedaron filmados en la cámara de seguridad del lugar, a los que Páez acusa de querer cobrarles consumiciones de más a ella y a sus amigas y de hacerles gestos obscenos.
Casi tres meses después, se verán las caras con Agostina en una audiencia que puede definir el futuro de la abogada argentina. Tiene tres caminos: quedar absuelta y que todo haya quedado en una pesadilla; ser condenada entre 2 a 15 años de prisión, según el juez considere las tres denuncias en su contra; o extender la incertidumbre hasta una nueva audiencia. En el caso de recibir una pena de 4 años o más, quedará detenida.
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El video que muestra gestos obscenos del mozo en el caso de la abogada argentina acusada de racismo en Brasil
Barzia continúa trabajando como si ahí no hubiese pasado nada. Nunca estuvo cerrado. Los empleados miran a los periodistas que están apostados en la vereda de enfrente, sobre la calle Vinícius de Moraes al 100, apenas dos cuadras de la playa, y hablan bajo. Mientras, los tres televisores siguen transmitiendo un partido de la Champions League.
La recepcionista se limita a contestar que los argentinos siguen yendo a tomar algo por la tarde o la noche. Javier, un turista argento, aseguró a Clarín que desde que pasó lo de Agostina “a los argentinos les marcaron la cancha”, y que todos se cuidan “de no decir nada de más”, aunque eso no sea un agravio directo.
Los mozos que estuvieron involucrados en el episodio siguen atendiendo y declaran este martes. Foto Juano Tesone / Enviado especialEl futuro de Agostina
Agostina espera la audiencia clave para su futuro con el apoyo de su padre Mariano Páez, quien viajó especialmente el lunes por la noche desde su Santiago del Estero natal hacia Río de Janeiro, previa escala en Buenos Aires.
Agostina Páez, la abogada argentina retenida en Río de Janeiro por una denuncia de racismo.El hombre viajó acompañado de Sebastián Robles, su abogado. Agostina estará representada este martes por Carla Junqueira, la abogada brasileña que estuvo a cargo de la querella en la causa que la actriz Thelma Fardín le inició a Juan Darthes por abuso sexual.
Agostina aguarda con nerviosismo y ansiedad la audiencia de este martes a las 15.30 en el Tribunal Penal N° 37 de Río de Janeiro ante el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte.
La Fiscalía, a cargo de la fiscal Fabiola Sousa Costa, le atribuye a Páez tres hechos de injuria racial que presuntamente ocurrieron dentro del bar.
La abogada dijo que los empleados le quisieron cobrar consumiciones extra y le hicieron gestos obscenos. Foto Juano Tesone / Enviado especialEl hecho que se viralizó y por el cual la abogada santiagueña fue imputada ocurrió en la salida del establecimiento donde quedó filmada haciendo gestos propios de los primates y les grita “Monos. Uh, uh, uh” a los empleados del bar.
A partir de esas imágenes, se abrió una causa penal por injuria racial, una figura que sanciona actos discriminatorios en Brasil.
Las otras imputaciones son en base a la declaración de presuntas víctimas y en otro video grabado dentro del bar por una cámara que no posee sonido y no se perciben gestos.
Según explicó Agostina en un video publicado en sus redes sociales, su reacción se debió a que junto a su grupo de amigas fueron estafadas ya que les reclamaron consumos que ya habían pagado y que, a su vez, algunos empleados le realizaron gestos obscenos.
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Una abogada argentina fue detenida en Rio de Janeiro por hacer gestos racistas
De acuerdo a su versión, habían pagado todas las consumiciones dentro del restaurante. Sin embargo, al retirarse del lugar, el personal del bar las retuvo y les aseguró que, a partir de la pulsera que tenían, figuraban consumos impagos.
Frente a esa acusación, Páez y sus amigas denunciaron que estaban siendo estafadas, aunque accedieron a pagar para poder irse.
En otro video, la abogada se mostró arrepentida de lo que hizo y pidió disculpas: “He cometido un error del cual he aprendido. He tenido una reacción equivocada dejándome llevar por el enojo y estoy pagando las consecuencias”.
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La abogada argentina detenida en Brasil publicó un nuevo video pidiendo disculpas
Junqueira intentará obtener la absolución de su defendida o que sea condenada por la menor pena y así obtener el permiso para regresar a la Argentina.
La acusada se encuentra en libertad condicional, con una tobillera electrónica y con la prohibición de salir del país.
Rio de Janeiro. Enviado especial








