Messi, de los cinco pesos al medio palo: gracias :: Olé

Messi, de los cinco pesos al medio palo: gracias :: Olé


Hacía frío, mucho frío, aquella noche del jueves 29 de junio del 2004. Como mucho 500 personas había en el estadio de Argentinos para el ya mítico Argentina-Paraguay que blindó a (por entonces) un tal Messi: cinco pesos costaba la popular y 10 pesos ó 3,44 dólares la platea (según el libro “Messi, el genio completo” de Ariel Senosiain).

Entre 20 y 24 grados, con probabilidades de lluvia durante la jornada, anuncian para este viernes en la Ciudad de Buenos Aires. Seguramente explotará la Bombonera para ver a la leyenda: entre 90.000 (la popular) y 490.000 pesos ó 347 dólares (la preferencial) tendrán que increíblemente pagar los que quieran ser testigos de un probable Last Dance de Messi en su tierra.

Alguien así no se merece rivales de este calibre (ni los hinchas precios semejantes), pero es parte de los interminables contrastes que Messi vivió desde que hace 7.943 días usó por primera vez la albiceleste con el escudo de la AFA. Contrastes propios de un fútbol y de un país en el que no existen los grises. Se lo maltrató y padeció tanto que llegó a renunciar a la camiseta que se quiso poner siempre. Se transformó en ícono cuando se lo dejó de “arropar” con palabras y gestos vacíos y se lo hizo con hechos y un equipo con todas las letras como el que formó Scaloni.

No pudo ser con Mascherano al lado y sí con Enzo Fernández y Mac Allister. No fue con Lavezzi y sí con De Paul. Fue con Di María. Ojalá vuelva a serlo, ahora con Nico Paz… Siempre vale la pena ver a Messi más allá de que enfrente estén Mauritania o Zambia. El Mundial 2026 golpea las puertas y el mundo en guerra espera una obviedad deportiva: la presencia de su majestad para defender el título, algo que no quiere hacer por llamarse como se llame sino que necesita sentirse pleno. Sentirse Messi.

Messi, la pelota y la Selección.
EFE/Pablo Miranzo