Contar a los chicos el último Golpe de Estado y la dictadura en Argentina es un acto de cuidado, como quien alumbra una habitación a la que entran por primera vez.
Por eso, la literatura es una aliada única: ofrece un espacio seguro para enfrentar incluso horrores, como enseñó la gran autora Graciela Montes.
Esa idea guió la selección de libros para esta nota -necesariamente arbitraria-, junto con la de que no se trata de simplificar sino de acercar el pasado pensando en el hoy y lo que vendrá.
Este panorama incluye obras para chicos y adolescentes, novedades y clásicos renovados, historia y, sobre todo, historias.
Porque si el principal objetivo de la educación es abrir caminos para hacer cosas nuevas (Jean Piaget), si el mal puede volverse banal cuando dejamos de pensar (Hanna Arendtt), si la historia no dice adiós sino hasta luego (Eduardo Galeano), recordar es sostener Nunca Más como una tarea compartida. El cuidado es para todos.
1) IA, alucinaciones y dictadura
Este es un fragmento del chat entre Teo, protagonista de la novela Avísale a mi mamá y la Inteligencia Artificial (IA) a la que llama Saba (por los sabaleros de Colón de Santa Fe). ¿Saba, el bot, quiere agua?
Teo está en segundo año de la secundaria y busca en la IA información para hacer una monografía sobre la última dictadura, tema del que dice no saber nada y que le parece un “torre”. Y quien pide agua es un chico detenido en la última dictadura que se cuela, de golpe, en sus conversaciones con la IA.
“¿Qué hago ahora con este perejil que trajiste? Teníamos la orden de no traer más a nadie en pleno Mundial, salvo si era un montonero muy pesado. Ni siquiera tiene 18”. Teo resetea el celular. Lo vuelve a resetear. Pero siguen las “interferencias”.
La autora es Mónica Zwaig y el ilustrador Juan Dellacha.
Ella nació en 1981 en Francia, donde sus padres se exiliaron y en 2007 volvió al país.
Trabajó en juicios de lesa humanidad, primero como integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que coedita esta obra con Siglo Veintiuno, y luego como parte de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI).
Sobre los juicios, Zwaig escribió la obra de teatro Cuarto Intermedio, con Félix Bruzzone. Además publicó las novelas Una familia bajo la nieve, sobre el exilio, finalista del premio Sara Gallardo, y La interlengua, ambas por Blatt & Ríos. Y también es actriz.
-No habías escrito para adolescentes. ¿Qué fue lo más difícil? Algunas cuestiones las mencionás en la novela, entre ellas, interesarlos, respetar puntos de vista y esquivar bajadas de línea y hacer pedagogía con la ficción.
Zwaig: -Hubo varias dificultades. La primera fue de armar el personaje de Teo y su familia. No quería caer en los clichés ni encasillar demasiado a los personajes. Además, quería que fuera una familia no solo porteña. Traté de armar varias anclas para que el lector pueda identificarse en algo, si es que no se puede identificar en todo. Para mí era muy importante que ningún personaje sea o bueno o malo para poder incorporar los matices que permiten justamente ssalir de los prejuicios. La literatura sirve para eso. Lo que quise armar es un punto de partida para dialogar. Ese fue mi objetivo: no cerrar el sentido, abrirlo lo más posible. Para mí, la parte pedagógica está ahí, en habilitar preguntas.
-¿Qué límites te impusieron estos lectores?
-Una de mis dificultades fue el vocabulario y el tono. Tratar de usar las palabras que usan. También, de pensar en las referencias culturales argentinas de los 70 y 80. Me puse a recordar mi adolescencia. Pese a que me crié en Francia, hay una dinámica más universal: los amigos, la familia, las primeras fiestas, los profes. Traté de armar este universo en la Argentina de hoy.
-¿Cómo aparecieron la IA y lo fantástico?
-Los adolescentes usan mucho la IA para su vida y para cosas del colegio. Pensé que podía ser un buen punto de conexión. En la ficción, me gustaba la idea de que un instrumento tan del futuro pueda servir para cuestionar el pasado. Quería armar una pasarela en el tiempo al estilo Ray Bradbury (que me encanta) entre los años 70 y hoy. No es una idea original, no busqué eso. En la novela hay varias referencias a otras obras de literatura o cine que abordan la dictadura. Es un homenaje, porque escribí desde un lugar de humildad.
Avisale a mi mamá. Una novela alucinada sobre la dictadura se lee de un tirón, gracias al suspenso y al humor. “Usar el recurso del chat GPT –y sus errores, llamados justamente alucinaciones- me permitió integrar las preguntas a la narración y, por otra parte, me sirvió para armar diálogos un poco absurdos que traen algo de humor”, agrega Zwaig.
La novela, como quería ella, se abre y abre. Por ejemplo, plantea el valor de las fuentes de información confiables, en la era de la manipulación digital.
2) Miedo
“Esta página de acá está toda oscura y toda vacía. Así de oscuro y vacío estaba el mundo”.
La cita es de Irulana y el ogronte (un cuento de mucho miedo), clásico de Graciela Montes (1947), autora multipremiada de más de 70 maravillas para chicos –y adultos- y fundadora de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina (ALIJA).
Tapa. Vale 23.500 pesos.Montes también dirigió la colección Los cuentos del Chiribitil del Centro Editor de América Latina (durante y pese a la última dictadura) y, junto a Graciela Cabal, la colección Entender y participar que nació en 1986, con la vuelta de la democracia, y ahora está de vuelta (lo contamos en el ítem 5).
Irulana… trata sobre “un ogronte temido por todos. Una nena valiente que se anima a enfrentarlo. Un pueblo entero arrugado del miedo”, resume la presentación de la edición de loqueleo, para lectores desde los 8 años.
Montes es una experta en acompañar a reconocer emociones. Entre sus libros inolvidables figura también Tengo un monstruo en el bolsillo, sobre Inés, la furia y el arte de narrar, que ya cumplió 37 años y 25 ediciones por Sudamericana.
Hay más. Las ilustraciones de Irulana y el ogronte son de Virginia Piñón (1966), quien estudió Bellas Artes y Diseño Gráfico, ya ilustró más de 70 obras para chicos y publicó 5 como también como escritora.
Piñón contó que admira a Alphons Mucha -el gran artista checo que pintó afiches como cuadros y abrió puertas singularísimas del modernismo, de la mano de Art Nouveau- y a íconos del pop. Y alguna vez dijimos en este diario que es capaz de moverse entre estilos siempre mimándonos y sin perder contundencia. Un poco de todo eso está en los colmillos y los pelos que les puso al ogronte –y que trae a los ogros clásicos a estos tiempos- y en las miradas transparentes de Irulana.
El libro vale 23.500 pesos.
3) Terror cotidiano
“‘Se comunica a la población’… Vuelvo a ver cómo va el asado. Pero no hay carne en la mesa. Ni ramas. Hay hojas que se achicharran. Son las hojas de los libros que mi papá más quiere. Todos se quedan ahí quietos sin salvar nada”.
Tapa. Vale 21.000 pesos.Fofoletes, de editorial Del Naranjo, permite asomarse al terror cotidiano en la última dictadura desde la mirada de una nena.
El libro tiene más de una década pero, cada vez que uno lo abre, conmueve como la primera vez. Por eso, esta edición de tapa dura, para atesorar, vale más la pena.
La autora es Gabriela Belziti (Buenos Aires, 1976), escritora y maestra de bebés y pequeños. Contó: “Este cuento, si bien es ficción, está construido sobre mi historia. Sobre los cuentos que mi papá me contaba antes de dormir, sobre mis juegos”.
De hecho, Fofoletes eran muñecos que el padre de Belziti le regalaba. Ahora son más. “Un cuento, un premio (Asociación de Docentes de Almirante Brown, 2012), un taller literario, un libro. Mi regalo- homenaje a mi papá”, agregó la autora. Y ya desembarcó en profesorados y escuelas.
Las ilustraciones de Fofoletes son de Lucía Mansilla Prieto (Buenos Aires, 1982), fan de “narradores gráficos” como Sempé y de los filmes animados de Hayao Miyazaki, corazón de Estudios Ghibli. Convierten lo complejo en aparentemente simple (aparentemente) y precioso. Y así recuerdan esta máxima de Miyakazi: “No voy a hacer películas que les digan a los niños: ‘Deberían desesperarse y huir’.”
4. Desde la Historia
“Es el primer libro pensado específicamente para explicar la dictadura a chicos y chicas en un formato actual, de libro ilustrado. Era necesario contar con un objeto cultural que abra la conversación dentro de las familias, en la escuela, y sostenga la memoria histórica. Tiene la mirada rigurosa y profunda de Marina Franco, historiadora de referencia en el tema, y las ilustraciones de Pablo Lobato, de gran potencia estética y emotiva”.
Así definió Raquel Franco, directora de la editorial Pequeño Editor, a La última dictadura.
Tapa. Valor 36 mil pesos.La presentación de la obra, que se propone para chicos desde los 10 años, aclara que “el libro toma una posición ética frente a ese pasado: la última dictadura aplicó una violencia masiva y extrema, es decir, ejerció un terrorismo de Estado. Además, la dictadura no fue solo violencia militar, fue un proyecto para transformar la economía y disciplinar a la sociedad. En sus páginas cuenta cómo se vivió el día a día, las voces que se alzaron contra el miedo, el quiebre de la guerra y el difícil camino de regreso a la democracia”.
Cada doble página doble trata un tema: el golpe, el plan económico, el Mundial del 78, la guerra de Malvinas, la teoría de los dos demonios, los organismos de derechos humanos y la democracia.
La última dictadura. Doble página.El abordaje incluye conceptos (crímenes de lesa humanidad, por ejemplo), documentos, datos e historias de vida.
“Por favor, mami, la plata de mi sueldo te la van a girar a vos, con esa plata andá al doctor y que te dé algún tranquilizante. La plata yo no la necesito (…) no te dejes llevar por lo que dicen. El lugar donde estoy es lindo, casi el clima de Tucumán”, escribió Edmundo Marcial, de 19 años, soldado en Malvinas.
Franco (Buenos Aires, 1972) estudió Historia en la UBA se doctoró en París. Es investigadora en el CONICET, asociada en el Institut d’Histoire du Temps Présent de esa ciudad francesa, y enseña en la Universidad de San Martín. Además, es editora de Historia del Fondo de Cultura Económica. Esta es su primera obra para jóvenes.
También es el primer libro ilustrado de Lobato (Chubut, 1970), un mago de los retratos (por ejemplo, hizo bailar a Freddy Mercury casi a pura recta), varias veces premiado. Acá conjuga su estilo de rasgos cubistas y constructivistas con la necesidad de organizar muchísima información, y no resigna estilo ni impacto.
5. Entender y participar, hoy
“Hay mucha gente grande que cree que a los chicos no hay que contarles nada; nada de lo que es realmente serio”, decía la presentación de la colección Entender y participar que escribieron Graciela Montes y Graciela Cabal en 1986, tras la vuelta de la democracia, y que entonces publicó Libros del Quirquincho. “Esa gente grande cree que los chicos no ven ni oyen ni saben nada de lo que pasa en nuestro país”.
Entender y participar fue un hito. La propia Montes resumió: “Era la primera vez que se le hablaba a los chicos del terrorismo de Estado”.
Graciela Montes. Emmanuel Fernánez. Archivo Clarín.En 2024 Montes volvió a escribir Entender y participar, que se reedita por Siglo para chicos, el sello de Siglo Veintiuno. ¿Le pareció que en 1986 era más obvio que hoy lo que era necesario contar a los chicos?
“En aquel momento el libro hacía falta porque no había reglas claras sobre cómo vivir en democracia. Ahora parece necesario volver a pensar estas cosas, ya desde otro lugar”, respondió a Clarín Cultura en referencia concreta al libro Derechos humanos para todo el mundo.
Tapa. Vale 13.500 pesos.Montes explicó: “En los años 80 estaban ya los entramados sociales complejos que han aflorado ahora o que tal vez nunca se sumergieron pero que entonces no veíamos. Hablo de otras formas de violación de los derechos humanos, de esclavitud, de trata de personas, de violencia de género, del bullying antes del bullying… No sé hasta qué punto lo habremos conseguido, pero en aquellos años sabíamos que por lo menos dos cuestiones, el derecho a la vida y la no discriminación, eran la base”.
Tapa. Valor 13.500 pesos.Laura Leibiker, editora de Siglo para Chicos, agrega a Clarín Cultura: “Esta colección es un puente entre lo que Siglo XXI viene publicando en sus 60 años, esas miradas críticas, ese seguir haciéndose preguntas, sin limitar información ni minimizar a los lectores pequeños sino buscando el tono para convocarlos, como nos enseñó Graciela Montes”.
La colección incluye ¿Qué es esto de la democracia? y ¿Cómo se hace justicia? (que Montes escribió con Paula Bombara), ¡Tengo derechos!, de Ximena Tordini y, hace muy poco, Cómo nos informamos, de Eugenia Mitchelstein.
Las ilustraciones de todos los libros son de Penélope Chauvié. La tapa de Derechos humanos… muestra una canilla abierta junto a una fila de gente que quiere llevarse agua en un bidón. Un chico muerto de frío y alguien que le acerca un abrigo. Un colchón en la calle. Su estilo de aire naif permite abordar temas duros con amabilidad y simplicidad que se agradecen.
El valor de cada libro es de 13.600 pesos.
6) Esperanza
“-¿Te acordás lo que decías en relación a la destrucción de libros? Decías…
-Que si te matan las palabras, te matan dos veces”.
La cita es de La memoria de todos, de Verónica Sukaczer (Buenos Aires, 1968), ilustrado por Afra, y publicado por editorial Del Naranjo.
Tapa. Valor 28 mil pesos.El libro reúne dos relatos que atraviesan el tiempo y los límites geográficos para hablar de lo mismo: la memoria, la dignidad y la igualdad, anticipa la presentación.
En la historia que da título a la obra, La memoria de todos, un libro sobrevive al gueto de Varsovia, a la última dictadura argentina y al atentado a la AMIA. En la otra, titulada Todas las sombras son negras, una nena blanca del sur de Estados Unidos descubre, a través de su sombra, la empatía y la igualdad.
Sukaczer recibió, entre otros premios, el de la Fundación Cuatrogatos y su obra integra el prestigioso catálogo de la Biblioteca Internacional de la Juventud, The White Ravens. Además, es periodista y orfebre. En El silencio de las cosas, libro ilustrado, cuenta su vida como hipoacúsica.
El dibujo de la tapa de La memoria de todos muestra un gatito que se asoma al desastre. Con esa imagen Afra, Sole Martínez, tandilense, suma sentidos. Y los gatos andan por todo el libro. Pero no vamos a spoilear. Sólo citaremos la contratapa: “La esperanza cambiaba siempre de forma, regresaba, alguien aportaba la suya y se multiplicaba”.
7) Niebla
Tapa. Vale 23.500 pesos.De Verónica Sukaczer vale recomendar también la novela Siete años, mil vidas (Nube de Tinta, 2025), sobre una nena que arranca la escuela primaria en 1975 (igual que la autora).
“Con la llegada de la nueva directora, el orden y la censura se imponen como una niebla que se adhiere a todo y que ni los anteojos de Ruth pueden disipar. Sin embargo, en esos siete años, Ruth guarda esas palabras como quien guarda un tesoro. Y cuando la niebla intente callarla, las dejará brillar”, resume la contratapa. A partir de los 11 años. Vale 23.500 pesos.
Al final de esta novela, Sukaczer publica anotaciones que tuvo en cuenta. “Operación Claridad (1977). Identificar a los opositores del régimen en el ámbito educativo. Documento: ‘Conozcamos a nuestros enemigos’”.
“1981, Capitán Piluso fue despojado de su rango y se le quitó la honda (incitaba a la violencia). Coquito deja de usar el traje de marinero. Ridiculiza a la Armada”.
Y recuerda la quema de un millón y medio de libros del Centro Editor de América Latina, en 1981, en Avellaneda. El director de la editorial, Boris Spivacow, fue obligado a presenciarlo.
8 y 9) Prohibidos
“Las porteras entraban al aula con listas de libros y te decían: ‘Estos son los que no se pueden pedir’”.
Lo dice El principio del fin. Políticas y memorias de la educación en la última dictadura militar (Colihue), de Pablo Pineau, citado por Sukaczer.
Pese a tanto, muchos de los libros para chicos que la última dictadura prohibió se convirtieron en clásicos. Van dos ejemplos preciosos, para chicos, publicados por loqueleo.
Tapa. Vale 21.000 pesos.El libro de cuentos La torre de cubos, de Laura Devetach, que escribió en 1964 y fue prohibido en 1979 por “exceso de fantasía”.
Seis décadas después sigue poblado de habitantes literalmente fantásticos, entre ellos, los caperuzos de la torre que, cuando los blancos maltratan a los negros, les susurran: “Negro, negro, tu cuerpo es brillante…” y Bartolo, del relato La planta de Bartolo, que no deja de sembrar cuadernos para repartir entre amenazas de un vendedor, entre otros.
Esta edición, ilustrada por Natalia Colombo, vale 21 mil pesos. A partir de los 6 años.
“A todas las maestras y todos los maestros que hicieron rodar estos cuentos cuando no se podía, ¡muchas gracias!”, escribió Devetach en la dedicatoria.
Tapa. Vale 21.900 pesos.El cuento Un elefante ocupa mucho espacio, que Elsa Bornemann creó en 1975 y se convirtió en el primero del país en integrar la Lista de Honor del Premio Hans Christian Andersen.
El elefante de circo elige pensar “en elefante” y convoca a una huelga de animales para reclamar libertad. Y la consigue. La edición viene acompañada de un racconto sobre las prohibiciones que, por su “finalidad de adoctrinamiento”, soportó desde 1977 hasta 1984. Vale 21.000 pesos. A partir de los 8 años.
10) Voces
En 2003 un grupo de alumnos de una escuela santafesina hizo una investigación sobre dos NN enterrados en el cementerio local. El informe llegó a organismos de derechos humanos y, con al trabajo del equipo de Antropología Forense, se estableció la identidad. Era una pareja de militantes, él francés y ella mexicana.
Tapa. Valor 23.500 pesos.Marga Averbach (Buenos Aires, 1957) se basó en esos hechos para escribir la novela Los que volvieron (Sudamericana Joven), una historia desde múltiples voces, que integra el prestigioso catálogo de la Biblioteca Internacional de la Juventud, The White Ravens. Vale 23.500 pesos.
Averbach, doctora en Letras y traductora, es autora de varios libros de referencia sobre el Golpe y la última dictadura, entre ellos, el relato para chicos Jirafa Azul, rinoceronte verde (1992, luego editado por Amanuta con ilustraciones de RoMA) y otra novela coral para adolescentes, El año de la vaca (Sudamericana Joven), sobre la identidad (y lo que hoy llamamos bullying), reconocido por ALIJA.
11) Para armar
Es 1982. Mora tiene 11 años. Vive en un barrio del Conurbano de Buenos Aires, con Oma, su abuela. Tiene un grupo de amigas, “Las Chicas de Siberia”; una gata, rock por descubrir y un chico que le gusta. Y tiene historias, la de sus padres desaparecidos, la del hermano de un amigo que fue enviado a la guerra de Malvinas, para seguir armando la propia.
Tapa. Valor 23.500 pesos.Rompecabezas (loqueleo) es una novela para lectores desde los 12 años, de María Fernanda Maqueira (Avellaneda, 1966), quien desde 1997 estuvo a cargo de las ediciones para chicos y jóvenes de Santillana. El libro es desprejuiciado y fresco, como Mora. Así que pese a la crudeza de los temas, se disfruta leyendo.
Además, están las “Canciones que suenan en la novela” (no vamos a spoilear).
Y además están las ilustraciones blanco y negro de Karina Maddonni pobladas por fragmentos del mundo desordenados y las anotaciones de Mora en la “libreta morada” (“Regalos que sí: seamonkeys” y “Los No No: peinarme y la Guerra”, entre muchas). Te llevan directo a esa edad en aquellos tiempos.
12) Lo que no se apaga
César tiene veinte años, un trabajo que odia, un departamento diminuto y un sueño difícil de sostener: vivir de la escritura. Es 1986. Recién llega del sur a Buenos Aires e intenta adaptarse a una ciudad que lo abruma y a la vez lo fascina. Mientras estudia Periodismo en el Círculo de la Prensa, conoce al “Flaco” Barrera, un profesor que le abre una puerta inesperada hacia el pasado reciente: la dictadura, el silencio, el dolor. Pero también, el amor, la escucha y la posibilidad de construir nuevos lazos.
Lo dice la presentación de La zarza ardiente (Sudamericana Joven), de Franco Vaccarini (Lincoln, Buenos Aires, 1963), que es otro libro de referencia para jóvenes sobre esta época.
Tapa. Vale 19.500 pesos.Como César, Vaccarini se instaló a los 20 años en Capital y lleva publicados más de 80 títulos, con varios premios. Además, dirigió la colección Galerna Infantil y fue responsable de antologías sobre mitos y leyendas de América.
La zarza ardiente alude a la planta a través de la que dios se le aparece a Moisés, quemándose sin consumirse, cuenta la biblia. Una revelación. Lo que no se apaga.
El libro vale 19.500 pesos.








