Desde el comienzo, hace exactamente veinticinco años, Camila Milessi y Emiliano Blanco, fundadores de Kostüme, plantaron bandera: desarrollan prendas originales, pensadas en Buenos Aires, hechas en Argentina.
La dupla de diseñadores -que también son pareja- se conocieron trabajando en la industria de la indumentaria y decidieron arrancar con su propia firma en los albores de la década del 2000.
El nombre lo tomaron de la revista alemana Burda. Al ver que la palabra kostüme se repetía una y otra vez, la buscaron en un diccionario y supieron que quería decir “vestimenta” en alemán.
Vale rememorar que este nacimiento no fue algo aislado, sino que se dio en el contexto del surgimiento de los diseñadores de autor que modificaron el mapa en lo geográfico y conceptual, transformando a Palermo en el epicentro de moda local.
La certeza que Camila y Emiliano tuvieron en ese momento, y que sostienen hasta hoy, es que las prendas tuvieran impronta minimalista y que el privilegio estuviera en la funcionalidad.
Se anticiparon, además -aunque sin hacerlas explícitas-, a dos de las premisas fundamentales para la indumentaria de este siglo. Por un lado, hacen ropa sin distinción de género, más como una convicción de diseño que como una tendencia. Al mismo tiempo, producir artículos que son atemporales y durables, rasgos centrales para considerarlos como opción sostenible.
Así, trascendieron fronteras y los productos de la marca incluso llegaron a ser vendidos en Tokio, Japón. Ese fue uno de los hitos de su trayectoria a la que se suman el primer desfile en Bafweek y la colaboración que hicieron con Adidas.
Capítulo aparte para el dato hollywoodense que les volvió a dar notoriedad el año pasado, cuando el actor y cantante Jared Leto los eligió, él mismo, en persona, al pasar en bicicleta por la histórica tienda de Palermo. No solo les compró diferentes outfits sino que además los usó en el Lollapalooza en Buenos Aires y otros escenarios del mundo.
Jared Leto en el Lollapalooza Argentina de 2025 con ropa de Kostüme. Favoritos de diseñadores, arquitectos, artistas plásticos, y músicos, entre ellos, Catriel y Trueno, además de las asiduas Sofía Gala Castiglione, Charo López y Emilia Claudeville, entre las actrices argentinas que visten su ropa.
Persona es la campaña que realizan hace al menos tres años. Está protagonizada por, justamente, personas que sobresalen en diferentes ámbitos por lo que hacen, más allá del canon de belleza hegemónico: lo mismo si son hombres o mujeres, jóvenes o adultos mayores.
De ese modo, evidencian que es cada vez más urgente una industria global que deje de producir a destajo y circunscribirse a las pantallas, y que, en cambio, vuelva a mirar a los seres humanos a los que viste.
En este último propósito también insiste la colección otoño-invierno caracterizada por diseños con costuras expuestas, superficies intervenidas y resoluciones visibles como parte del sistema constructivo de la firma.
A su vez, harán lo propio en la próxima edición de Designers BA (del 6 al 10 de abril), donde, se sabe, volverán a liderar la liturgia, con una legión de fanáticos propios, ataviados en riguroso negro, quienes suelen demostrar una fidelidad conmovedora en cada uno de sus desfiles.
Los mismos que los acompañan, más que como a una marca, y por el estilo de vida que proponen, como un modo de mirar el mundo, siempre hacia adelante. Se los suele ver en las primeras filas de los desfiles de Kostüme.
Vestido con transparencias de la colección número 51 de Kostüme para esta temporada.-¿Cómo llegaron acá después de 25 años?
-Camila: Enteros, sabios.
-Emiliano: Todavía con ganas de hacer, de cuestionarnos lo que pensamos y hacemos, por dónde ir. Eso nos mantiene vivos.
-Camila: Las dificultades nos entrenan para desafíos nuevos. No nos dejan quedarnos en la comodidad. Lo incómodo que pasa en el país, eso también nos mantiene alerta. No sé cómo sería estar en un lugar que no es así. Hay algo de aprender constantemente y superar lo insólito que aparece cada día, que hace que tengamos más gimnasia mental.
-Emiliano: Y a la vez, seguimos haciendo.
-Camila: Pero no hacemos siempre el mismo traje negro, cambiamos el producto, la técnica, la tela, la estética, todo. Ese es nuestro negocio desde el día uno: Ser siempre nuevos. Vamos por la colección número 51 y se nos ocurren cosas para diez colecciones más, pero las regulamos porque no entran en una.
-Emiliano: Lo que nos sucede tiene que ver con ese cambio. No nos gusta aburrirnos, sino evolucionar y encontrar cierta ruptura. Nuestros héroes o nuestras influencias suelen ser gente que rompió la lógica del momento. Le Corbusier en la arquitectura y David Bowie que hacía A y después hacía Z. Esa lógica del cambio es la nuestra.
-Camila: Del cambio y del riesgo, porque hay que tener coraje para abandonar lo que ya vendés y probar una cosa que nunca vendiste.
Catriel, del exitoso dúo Ca7riel y Paco Amoroso, modelando para la marca.No hacemos siempre el mismo traje negro. Ese es nuestro negocio desde el día uno: Ser siempre nuevos.
-A la vez, ustedes no se suben a las olas del mercado y sostienen esa coherencia.
-Emiliano: Eso no se modificó. Si una prenda no nos gusta, no ve la luz. Eso sigue estando por delante de todo.
-Camila: También hay algo del deseo y la emoción. Por ejemplo, con unos trajes que hicimos ahora, los vi todos juntos y me emocioné, son muy hermosos. Más allá de que se vendan o no. Antes de eso, es un hecho bello y el mundo necesita cosas bellas.
-Emiliano: Es algo que está antes, esa es nuestra matriz, nos pasó con una camisa que se vendió poco y no dudo que es la más linda.
-Del proyecto a la resolución, una prenda pasa por un montón de instancias. ¿Son más las veces que el producto cierra o las que no termina de llegar al cien por ciento?
-Emiliano: Depende de cómo lo mire, a todo le encuentro algo.
-Camilia: Para mí, hay algo de romanticismo en que a todos los productos les dedicamos el mismo tiempo, sin saber cuál nos va a dar más satisfacción.
-Es como con un disco que, pueden intuirlo, pero no saben cuál va a ser el hit…
-Camila: Y lo hacemos con la misma ilusión del día cero. No estamos contando lo que se vendió en el último tiempo. Nosotros no somos una IA. Capaz que un cardigan me emociona porque me hace acordar a uno que tenía Morrissey en un video. Es emocional antes que económico.
-En el caso de ustedes, ¿también tiene que ver con el diseño afectivo desde la mesa de trabajo?
-Camila: Nosotros somos un equipo dinámico y más allá de que la conversación lleva 25 años, no es la misma, pero seguimos metiendo fichas en la misma caja. Kostüme es una marca, pero no trabajamos desde los rankings de venta, lo hacemos desde cosas que nos hacen felices, como si fuera la colección número 1.
Sofía Gala en una producción de Kostüme años atrás.Kostüme es una marca, pero no trabajamos desde los rankings de venta, lo hacemos desde cosas que nos hacen felices. Es emocional antes que económico.
-Y desde el inicio, ¿siempre hicieron dos colecciones al año?
-Emiliano: Sí y salvo en la pandemia, lo hicimos durante los 25 años y con un local a la calle. Hay algo de esa continuidad que tiene un valor enorme.
-Camila: Con aciertos y desaciertos. Al principio tuvimos un showroom en Bafweek y en el 2003 hicimos el primer desfile.
-¿Cuál era el propósito?
-Camila: Nuestro manifiesto dice: neto, puro y funcional. La idea la tomamos de las cátedras de la escuela Bauhaus. Lo hicimos para achicar las posibilidades en un universo tan inmenso. Necesitábamos darle un formato. Hicimos los pro y los contra. El pro era que podíamos hacer cosas originales.
-Incluso en términos comerciales.
-Emiliano: Sí, creíamos que podíamos hacer una marca con identidad y que eso podía ser comercial. Nos gustaba lo que se podía llamar como el anti-fashion. Y había una escena que fue muy importante, con algunos diseñadores teníamos más relación que otros, pero cuando íbamos a los desfiles, los veíamos con admiración. Había algo que nos potenciaba.
-Camila: Estaba el deseo de superación, el aprendizaje y ver qué estaban pensando los otros. No había redes sociales, quizás tomábamos un café y charlábamos.
-Y de ese primer desfile, ¿qué recuerdan?
-Camila: Nos dimos cuenta de que podíamos hacer una colección con tres elementos: cuero, gabardina y lycra. Era negro, cemento y amarillo, medio estilo Blade Runner, cosas muy al cuerpo con sustracciones en rectángulos y márgenes circulares. Entré llorando.
-Emiliano: Seguramente vi algo que no estaba tan bien. Me sorprendió porque eran de los primeros, los que se hacían a la tarde y había más gente de lo normal.
-Y todavía no tenían la legión de seguidores que tienen ahora…
-Camilo: El público eran diseñadores gráficos y arquitectos.
-Emiliano: Sí puedo decir que fue una colección totalmente vanguardista. De hecho, en los últimos años hicimos tres colecciones de reediciones y había mucho de eso.
-Camila: No teníamos ni el molde, tuvimos que rastrearlo haciendo frame en el video en VHS.
Los diseñadores hicieron su primer desfile en 2003. Foto: Mariana Nedelcu.Creíamos que podíamos hacer una marca con identidad y que eso podía ser comercial. Nos gustaba lo que se podía llamar como el anti-fashion.
-¿No les interesó conservar un archivo?
-Emiliano: Lo que había lo tiene Fundación IDA.
-Camila: Me parece que un archivo nos ancla demasiado al pasado.
-Emiliano: Sabemos quién tiene prendas icónicas y si, por ejemplo, hacemos una muestra, llamamos a los clientes.
-Y si miran para atrás, la moda cambió en la forma de hacer, comunicar y vender. ¿Qué les interesó de eso?
-Camila: Si hay un desfile tiene que justificar que la gente salga de su casa y vaya.
-Emiliano: El primer pensamiento es que lo que suceda sea interesante. Trabajamos desde la sensación del que lo va a ver. Eso es fundamental y que la colección sea buena.
-Camila: El motivo central es mostrar la ropa que vendemos.
-Las personas que van a sus shows quizás no están vestidas de Kostüme pero todos respetan ir de color negro.
-Camila: Está bueno ser fan de algo original, hecho en Argentina. Cuando nosotros empezamos, había modistos, pero no había marcas.
-Emiliano: Hubo algo previo a nuestra camada que tenía que ver con Sergio De Loof y Andrés Baño, mucho más under y más trash. Nuestra generación tomó esa lógica y con ese germen hicimos algo más comercial.
-¿Esa puede ser una de las razones de la permanencia?
-Emiliano: Más allá del camino que tomó cada uno, nosotros somos dos y eso nos va balanceando. Hay días que Cami me calma, otros yo a ella.
-Camila: Hay una conversación y en esa conversación está la salud mental. Cuando estás solo y hablás con vos mismo, las respuestas pueden no ser las correctas. También nos sirvió la experiencia que tuvimos trabajando para otros, donde aprendimos a hacer ropa.
-Emiliano: Después tuvimos un estudio y asesoramos marcas.
-Camila: Nosotros absorbemos conocimiento y lo usamos para vivir. La experiencia vale. Nuestra fortaleza es la identidad y la originalidad.
La marca festeja sus 25 años con una nueva propuesta para este otoño-invierno.-Si bien la ropa que hacen es cosmopolita, ¿ustedes trabajaron para decir “esto se hace acá y está bien hecho”?
-Emiliano: Nuestro claim es “Ropa original, pensada en Buenos Aires y hecha en Argentina”.
-¿Cuándo lo empezaron a decir?
-Emiliano: Surgió cuando tuvimos un cliente japonés que nos preguntó por qué hacíamos esto, qué música nos gustaba. No fuimos al cliché, salimos de eso. Esto no quiere decir que haya que hacer un poncho, aunque lo hicimos. Después lo llevamos para otro lado.
-Es ropa que las tribus urbanas de los ‘80 la podrían haber usado…
-Camila: La emoción que nos marcó en la adolescencia es algo que nos quedó estéticamente y a donde volvemos.
-Emiliano: Siempre estamos yendo un poco a eso. También la vuelta de lo que queremos, cuando trabajamos con alguien, lo dejamos muy libre, eso nos aporta y nos lleva a otro lado.
-Camila: Nos interesan las personas con las que laburamos. No es forzar las cosas para nuestro lado, sino ver qué tienen los otros para aportar y crecer con eso.
-Emiliano: Vamos balanceando y aprendiendo. Por eso, cuando a veces escuchás a alguien que dice que se compró algo barato en Miami, en H&M… ¿Qué está comparando? ¿Seis meses de estar probando cosas contra una empresa que hace ropa de muy mala calidad?
Camperón oversize para la colección número 51 de la marca.Cuando alguien dice que se compró algo barato en H&M… ¿Qué está comparando? ¿Seis meses de estar probando cosas contra una empresa que hace ropa de muy mala calidad?
-Ante esa cuestión de lo “anti argentino”, ¿qué se puede hacer para que el consumidor quiera “lo nuestro”?
-Emiliano: Hay gente que valora el diseño: esté hecho acá o en Perú.
-Camila: Más allá del origen y el precio, ve cuando es un original, después mira si le gusta o no.
-Emiliano: Ese segmento va por la originalidad. El consumo de alta gama va a ir por ahí, por el valor que tiene la persona que lo hizo.
-Persona es una campaña en la que acertaron en lo humano, porque son personas que tienen reconocimiento, pero están puestas por lo que hacen…
-Emiliano: Cada uno está por su individualidad. Algunos no son conocidos, están, por ejemplo, los chicos de la cafetería Cuervo. Ellos son pares nuestros, hay algo muy cercano.
-Camila: Están del mismo lado, de los que pagan sueldos, son responsables, cumplen con compromisos.
-Emiliano: Hay algo de la visión del mundo, de cómo tiene que ser para mí: me gustaría que el que no puede acceder a lo que yo accedí, pueda hacerlo. Tan básico como eso.
-Camila: Es como dijo Lucrecia Martel en la presentación de su libro: es bueno pensar en un futuro donde sí pasó lo que vos pensás que tenía que pasar, sí se puede vivir de tu proyecto original y que sea una marca comercial, sí se puede ser argentino y estar orgulloso. Que el “made in Argentina” sea algo que nos dé orgullo a todos.
A Camila y Emiliano les gustaría que más marcas se sientan orgullosas de hacer moda de calidad “made in Argentina”. Foto: Mariana Nedelcu.Se puede vivir de tu proyecto original y que sea una marca comercial. se puede ser argentino y estar orgulloso. Que el “made in Argentina” sea algo que nos dé orgullo a todos.
-¿Qué esperan para los próximos 25 años?
-Camila: Que alguien siga la idea.
-Emiliano: Estaría bueno que continúe…
-Camila: Pero que pueda ser libre porque así lo parimos. Es un código dinámico, no es algo estático. Por eso le pusimos así, Kostüme, que quiere decir vestimenta.








