Costa Rica decidió cerrar este miércoles su embajada en Cuba y pedir al Gobierno de Miguel Díaz-Canel que retire a su personal diplomático acreditado en el territorio del país centroamericano, como forma de protesta por la crisis humanitaria que vive la población cubana y una señal más del presidente costarricense, Rodrigo Chaves, de alineamiento con las acciones de Estados Unidos sobre la isla. “Hay que limpiar al hemisferio de comunistas, cada pueblo debe hacerlo por sí mismo, pero no vamos a dar legitimidad al régimen que oprime y tortura a casi 10 millones de habitantes”, justificó el presidente en un acto protocolario celebrado en la frontera con Nicaragua, con presencia de la embajadora estadounidense, Melinda Hildebrand.
Aunque en sentido estricto no hay ruptura de las relaciones diplomáticas establecidas desde 2009, en la práctica el nexo bilateral queda reducido a funciones consulares. Costa Rica comunicó a Cuba que tiene el resto del mes de marzo para retirar a sus funcionarios diplomáticos en San José y garantizar la permanencia de un equipo básico para atender a unos 10.000 cubanos residentes en el país, la mayoría con estatus de refugiados.
“Esta decisión responde a la profunda preocupación del país por el deterioro sostenido de la situación de derechos humanos en Cuba y por el incremento de actos de represión contra ciudadanos, activistas y opositores”, explicó el canciller costarricense, Arnoldo André, en referencia a las circunstancias que atraviesa la isla en momentos de un aumento de la presión desde Washington, donde el presidente Donald Trump dijo el martes que podría “tomar” Cuba considerando que “es una nación muy debilitada en este momento”.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba reaccionó calificando la decisión como “arbitraria” y motivada por presión estadounidense. “Con este paso, el gobierno costarricense, que exhibe un historial de subordinación a la política de los Estados Unidos contra Cuba, se suma una vez más a la ofensiva del gobierno estadounidense en sus renovados intentos por aislar a nuestro país de las naciones de Nuestra América, y se hace partícipe de su escalada agresiva contra la Revolución cubana, rechazada por la comunidad internacional”, dice la respuesta del Gobierno caribeño.
Rodrigo Chaves ha intensificado en meses recientes su cercanía con el Gobierno de Donald Trump, al que declara “aliado favorito” por la relación comercial y de cooperación. Este miércoles celebraba la entrada en operaciones de un nuevo puesto de escaneo de mercancías en la frontera Peñas Blancas, colindante con Nicaragua, con la intención de aumentar los controles contra el trasiego de drogas causante de la mayor ola de violencia que vive el país considerado por décadas el más seguro de la región. En las últimas semanas, Chaves participó en una cumbre de mandatarios con Trump para consolidar una “coalición” contra el crimen organizado, y también ha emitido señales de distanciamiento con China.
El cierre de la embajada en La Habana se ejecuta en la recta final del Ejecutivo de Chaves, quien debe dejar el poder en mayo y entregarlo a su leal Laura Fernández, quien también participó en la decisión sobre Cuba, según el mandatario. “Enough is enough (ya es suficiente)”, dijo el presidente en referencia al avance del deterioro de las condiciones de vida de los cubanos y de la represión del gobierno de Díaz-Canel contra sus críticos en la isla.
“Diversos reportes de organizaciones internacionales y testimonios de la sociedad civil han señalado la persistencia de hostigamiento contra quienes sostienen posiciones críticas frente al Gobierno. Se suma el progresivo deterioro de condiciones de vida, escasez de bienes esenciales, dificultades de acceso alimentos, medicamentos y servicios básicos, que han generado un contexto humanitario cada vez más complejo y hace prácticamente imposible nombrar personal diplomático en La Habana adecuadamente”, añadió el canciller André.
Según las autoridades costarricenses, desde el 5 de febrero la sede costarricense carece de personal diplomático, lo cual quiebra con la relación bilateral que transaron Costa Rica y Cuba durante el gobierno de Óscar Arias (2006-2010), uno de los políticos opositores a quienes Estados Unidos ha retirado la visa en meses recientes.








