La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha sustituido a Vladimir Padrino como ministro de Defensa, tras casi 12 años en el cargo. Padrino, el ministro de Defensa que más tiempo ha pasado en su puesto, será sustituido por Gustavo González López. “Agradecemos a Vladimir Padrino López por su lealtad a la Patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país. Estamos seguros de que asumirá con el mismo compromiso y honor las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas”, ha escrito Rodríguez en sus redes.
Este cambio supone el fin de una era. Padrino López ha sido uno de los pilares de la supervivencia de la revolución bolivariana, al garantizar el adoctrinamiento político de las Fuerzas Armadas iniciado por Hugo Chávez. Por casi 12 años de crisis e inestabilidad en el Gobierno chavista, fue una ficha inamovible de su estructura. Su presencia contribuyó a la militarización del gabinete de Maduro que, siendo un civil, tuvo más funcionarios castrenses en su equipo que el propio Chávez, fallecido en 2013.
Después del 3 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro, Gustavo González López asumió la protección de Delcy Rodríguez. En sus primeras designaciones como presidenta encargada tras la intervención militar estadounidense, Rodríguez nombró a González como jefe de la Casa Militar y de la Dirección de Contrainteligencia Militar. Días después se le vio dándole la mano al director de la CIA, John Ratcliffe, uno de los primeros funcionarios de Donald Trump que visitó el país en esta nueva era de relaciones iniciada en 2026.
Sancionado por Estados Unidos y señalado por graves violaciones de derechos humanos, González, un general que estuvo por años frente al Servicio Bolivariano de Inteligencia, salió del poder tras las elecciones presidenciales de 2024, cuando Maduro tuvo que mover piezas de su equipo para asegurar su estabilidad. Entonces el líder chavista sumó a Diosdado Cabello, por años dedicado a tareas políticas del partido, al frente del Ministerio de Interior, de todas las policías del país y de la vigilancia de la oposición.
González López se consideró por años un leal a Cabello. Inició su carrera en el Gobierno como presidente del Metro de Caracas, cuando Cabello era ministro de la cartera de Infraestructura. Allí llevó adelante un costoso y polémico proceso de renovación del sistema de transporte a cargo de un conglomerado de empresas españolas. Los contratos no estuvieron exentos de denuncias de corrupción, sobreprecios y cláusulas incumplidas.
Luego fue jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) entre 2015 y 2018. Fue destituido brevemente después de la muerte del concejal Fernando Albán, en octubre, tras caer del piso 10 del Sebin en Caracas, y un incidente de seguridad con la caravana presidencial. Lo sustituyó el general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, que participó en la liberación de Leopoldo López, y en una operación para derrocar a Maduro en 2019. Hoy está exiliado en Estados Unidos. Tras ese boquete en la lealtad de sus fuerzas de seguridad, Maduro lo devolvió la jefatura de la policía política donde se mantuvo hasta 2024.
La destitución de Padrino lleva semanas alimentando los rumores en los cuarteles. Tal y como contó EL PAÍS el pasado 15 de febrero, cada vez era más palpable el malestar de los militares con su cúpula. Interlocutores de la alta jerarquía militar venezolana contaron a este diario que existía un “descontento brutal” ante la prolongada permanencia de la actual cúpula y, en particular, del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, que cumplía casi 12 años al mando.
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