Estados Unidos ha prometido reabrir el estrecho de Ormuz mientras persiste el nerviosismo en el sector petrolero sobre la guerra. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha asegurado que su departamento tiene un plan para asegurar el tráfico marítimo por ese cuello de botella del comercio global y sus fuerzas están “resolviendo” los intentos de Irán de mantenerlo cerrado. “No hace falta que se preocupen por esto”, ha asegurado el jefe del Pentágono, mientras su Administración intenta pasos para estabilizar los precios del crudo e Irán intensifica sus ataques contra los buques en la zona. Hegseth también ha asegurado que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, se encuentra “herido, probablemente desfigurado”.
En una rueda de prensa celebrada horas después de que Estados Unidos anunciara la muerte de seis de sus militares al estrellarse un avión cisterna en Irak, el secretario de Defensa ha asegurado que “hay una razón por la que elegimos destruir la Armada iraní como uno de nuestros objetivos principales”. “Tenemos un plan para cada opción. No vamos a permitir que este estrecho continúe en disputa”, ha apuntado.
Las declaraciones de Hegseth forman parte de un intento de la Administración estadounidense de tranquilizar a los mercados, enviar el mensaje de que la guerra está bajo control y cerca de su fin, y convencer a las navieras de mantener el tráfico a través del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz que le da entrada y por el que pasa el 20% del petróleo mundial. El propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha instado a los buques comerciales a “demostrar valentía” y atravesar el paso.
Pero pese a los comentarios oficiales, y las palabras desafiantes de Hegseth, Irán sostiene que mantendrá cerrada esa vía marítima y continúa lanzando drones contra objetivos en sus países vecinos. El precio del barril de petróleo Brent ronda los 100 dólares (unos 87 euros), pese a que Estados Unidos ha levantado temporalmente algunas sanciones contra Rusia para facilitar que ese país exporte crudo y aliviar la presión sobre los precios globales.
Según el jefe del Pentágono, las acciones de Teherán representan la “desesperación” de un país que está a punto de ser derrotado. También niega las acusaciones que responsabilizan a su Gobierno de no haber previsto la posibilidad de que Irán cerrase el estrecho para desatar el caos en la economía mundial, la razón por la que administraciones estadounidenses pasadas se abstuvieron de intentar cualquier medida militar de calado contra la República Islámica.
“Nunca antes un ejército moderno y capaz, que Irán tenía, ha sido destruido y quedado inútil para el combate de manera tan rápida”, ha presumido Hegseth, en el tono triunfal y beligerante que le ha caracterizado en sus comparecencias públicas desde el comienzo de la guerra.
“Con cada hora que pasa, sabemos, y ellos también, que las capacidades militares de ese régimen maligno se pulverizan”, ha asegurado. “A duras penas pueden comunicarse, mucho menos coordinarse. Están confusos, y lo saben. ¿Nuestra respuesta? Seguiremos presionándoles, empujando, avanzando. No habrá cuartel ni piedad para nuestros enemigos”, ha sostenido un secretario de Defensa que menciona con frecuencia a Dios, y ha recitado en alguna ocasión versículos de la Biblia en sus ruedas de prensa.
“Sin cuartel” es una expresión que se refiere a matar al enemigo que ha expresado su intención de rendirse, algo prohibido por el derecho humanitario internacional.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor de la defensa estadounidense, el general Dan Caine, que acompañaba a Hegseth en la rueda de prensa, ha apuntado que la prioridad para reabrir el estrecho es “atacar las actividades de minado de Irán, sus bases navales y sus almacenes, además de los misiles que podrían influir en la situación”. El máximo mando militar estadounidense también ha asegurado: “[Este viernes] será nuestro día más intenso en lo que respecta a ataques cinéticos en la zona de operaciones”.
En su intervención, Hegseth ha puesto en duda que el nuevo líder iraní se encuentre en un estado de salud lo suficientemente bueno como para poder hacerse cargo del país y tomar decisiones sobre la guerra, dos semanas después de que el 28 de febrero comenzaran los ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel que mataron a su padre y entonces líder supremo, Ali Jameneí. “Sabemos que el nuevo líder no tan supremo está herido y probablemente desfigurado”, ha subrayado.
Jameneí hijo emitió un comunicado escrito el jueves, el primero desde su designación como nuevo líder el pasado domingo y que un presentador leyó en televisión. No se le ha visto en público desde el comienzo del conflicto. “Hay muchas cámaras y grabadoras en Irán. ¿Por qué una declaración por escrito? Creo que saben por qué. Su padre está muerto. Él está asustado, está herido, está fugitivo y carece de legitimidad”, ha sostenido el jefe del Pentágono.
Hegseth reveló que ha nombrado a un oficial ajeno al Comando Central para que investigue el ataque que mató al menos a 175 personas, la mayoría de ellas niñas, en una escuela de primaria en el sur de Irán, el 28 de febrero. Una investigación preliminar ha encontrado que un misil de Estados Unidos fue responsable, según The New York Times.
El secretario de Defensa también ha aludido a la muerte de los seis soldados estadounidenses, a los que ha calificado de “héroes”. El Comando Central, responsable de las fuerzas de este país en Oriente Próximo, ha indicado que los cuatro perecieron cuando se estrelló el avión cisterna KC-135 que tripulaban en el oeste de Irak. Según el CentCom, en el incidente estuvo implicado otro avión estadounidense, y no se debió a fuego hostil ni fuego amigo. Desde el comienzo de la guerra han muerto una decena de soldados estadounidenses y cerca de 150 han quedado heridos.







